01/06/2026
Después de cinco días intensos, toca dar las gracias.
En primer lugar, a la Hermandad de la Santa Cruz de la Calle Cabo, por confiar en mí para documentar estos días tan especiales a través de la fotografía y el vídeo. Pero, sobre todo, gracias por el trato tan humano y tan cercano que he recibido desde el primer momento. Por vuestra atención, vuestra colaboración y vuestro cariño. Por preocuparos constantemente por cómo estaba, por si necesitaba algo, por esos momentos en los que el calor apretaba o cuando la multitud hacía más complicado el trabajo. Siempre encontré una palabra amable, una mano tendida y un respeto que me han hecho sentir uno más entre vosotros.
Gracias también a todas las personas que me han abierto las puertas de sus casas para ofrecerme un balcón, una ventana o cualquier rincón desde el que poder asomarme para conseguir la mejor imagen posible. Gestos que pueden parecer pequeños, pero que para quienes vivimos detrás de una cámara significan muchísimo.
A mis compañeros fotógrafos y videógrafos que acompañaban a la Reina y su Corte de Honor, gracias por el compañerismo, las risas, los ánimos y todos esos momentos compartidos entre carreras, esperas y jornadas interminables. Ha sido un placer vivir estos días junto a vosotros.
Y, cómo no, a todo el pueblo de La Palma. A quienes se han interesado por cómo llevaba el trabajo, a quienes me han facilitado el paso cuando me veían llegar cargado con las cámaras, y a todas esas personas que, de una forma u otra, han contribuido a que pudiera desempeñar mi trabajo en las mejores condiciones posibles.
Han sido cinco días de mucho esfuerzo, de poco descanso y de miles de imágenes tomadas. Termino cansado, sí, pero también profundamente agradecido y feliz. Feliz por el resultado conseguido, por todo lo vivido y por todas las experiencias, encuentros y momentos que esta aventura me ha regalado.
Gracias por dejarme contar vuestra historia y devoción a través de mi cámara. Ha sido un auténtico privilegio.