02/07/2026
"Fotografía: El lado humano" se centra en la persona que hay detrás de la máquina. Como ya vimos en el primer capítulo con Ana Rodd y su frase "tenemos el poder de crear los recuerdos de la gente", Alejandra del Valle entiende la fotografía como algo espiritual: un puente para atrapar la fugacidad de la vida y convertirla en algo eterno. Según sus propias palabras: "Tengo miedo de olvidar... Y no sé si existe una manera de contarlo sin que suene tan triste, pero hay momentos que veo y siento que necesito grabarlos..."
En un mundo donde todo ocurre tan rápido, la fotografía es capaz de parar el tiempo para que puedas observar los momentos que suceden a tu alrededor...
A lo largo de nuestra charla, Alejandra me recordó que lo esencial suele pasarnos desapercibido... Vivimos deslumbrados por el ruido, sin prestar atención a lo cotidiano, a eso que siempre está ahí y que solo echamos en falta cuando desaparece. Sin embargo, ella utiliza la cámara para despertar, para estar presente. A través del objetivo, observa los detalles que nos rodean y los descubre cargados de una belleza que roza lo divino, como si cada pequeño fragmento fuera el reflejo de algo puro y superior: un rayo de sol que rasga una ventana, la brisa que acaricia las hojas, una mirada de reojo en mitad de una calle concurrida... Es su forma de rescatar la verdad que se oculta en las sombras del día a día.
Esto es solo un fragmento de aquella extensa charla que tuvimos en mi rincón favorito de Madrid: el Templo de Debod.
Compartir ese atardecer con ella fue una suerte que la rutina habría borrado fácilmente... si no fuera porque la fotografía ya tenía planeado inmortalizarlo.