16/08/2026
La Catedral de Jaén, por dentro y por fuera
En pleno corazón de Jaén se levanta una de esas construcciones que, cuanto más la miras, más detalles descubres. La Catedral de la Asunción de la Virgen es uno de los grandes tesoros del Renacimiento español y, para los jiennenses, mucho más que un monumento: forma parte de la identidad de la ciudad.
Su imponente fachada ya impresiona desde la plaza. Sus dos grandes torres, sus numerosas esculturas y el juego de columnas, balcones y relieves hacen que sea difícil encontrar un solo punto desde el que no aparezca algún detalle interesante.
Pero si el exterior sorprende, el interior todavía guarda más.
Al entrar, la sensación cambia por completo. Sus enormes dimensiones, la altura de las naves y la luz que entra por las ventanas crean un espacio solemne, pero al mismo tiempo lleno de vida. Capillas, retablos, esculturas, pinturas y elementos arquitectónicos aparecen por todas partes, haciendo que recorrerla sea casi como ir descubriendo pequeñas historias una detrás de otra.
Uno de los elementos más importantes es el Santo Rostro, una de las reliquias más veneradas de Jaén, que se conserva en la catedral desde hace siglos.
La construcción que hoy conocemos comenzó en el siglo XVI y está estrechamente ligada al arquitecto Andrés de Vandelvira, una de las grandes figuras del Renacimiento. Su manera de trabajar se aprecia especialmente en la elegancia de las proporciones y en la enorme sensación de amplitud que transmite el edificio.
Y quizá eso sea lo más especial de la Catedral de Jaén: no hace falta ser experto en arte o arquitectura para disfrutarla. Basta con entrar, levantar la mirada y dejarse llevar por los detalles.
Porque una fotografía puede enseñarnos cómo es la Catedral de Jaén, pero recorrerla con la mirada permite descubrir cómo se siente.
📷 Fotografías y vídeo: FOTAGUS