Pico Santiandreu. Fotografia

Pico Santiandreu. Fotografia Cuéntame como era Granada
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𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮. Crónica final del incendio y muerte de Cecilio.  Página 2 y siguientes del...
04/06/2026

𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮.

Crónica final del incendio y muerte de Cecilio. Página 2 y siguientes del Diario.

Hoy toca el siguiente episodio de esta triste historia, la crónica final de incendio, donde se detalla el accidente donde Cecilio queda malherido, se le traslada a su casa, para que su partida sea rodeado de su familia y amigos cercanos, pues las heridas sufridas son incompatibles con la vida, y finalmente fallece.

En la lectura de este episodio, es cuando me doy cuenta, con sorpresa, que no es que por su condición de arquitecto municipal, acudió al incendio, sino que en realidad era Jefe del Cuerpo de Zapadores de Granada, y en esa condición es como acude al siniestro.

Deduzco, porque no tengo otra alternativa, que la Jefatura de los Zapadores de Granada, bien pudiera ser bicéfala, siendo una de las cabezas, el finado Cecilio Diaz de Losada y Carmona, en su condición de arquitecto municipal, y por lo tanto, en base a sus conocimientos técnicos, y la otra cabeza, Antonio Afán de Rivera y García de Paredes, como Capitán del Cuerpo de Ingenieros de Granada, y Jefe de la Comandancia de Ingenieros de Granada, deducción que extraigo del relato de los hechos. Pero no lo puedo afirmar con rotundidad, al no haber conseguido mas pruebas de esta circunstancia.

A continuación, os traslado la transcripción, corregida en parte, porque hay algunas expresiones, como las vocales, entonces se acentuaban todas, pero literal en el resto de texto, que ha requerido por mi parte un poquito de esfuerzo y trabajo.

De esta crónica se puede ver de otra manera como era Granada, en el año 1882, y como se comportaba la sociedad y sus clases dirigentes.

𝗖𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗴𝗶𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗗𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮, 𝗱𝗲 𝗳𝗲𝗰𝗵𝗮 𝟭 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗿𝘇𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟴𝟴𝟮.

El incendio de ayer. No nos equivocamos al presentir ayer mañana que el incendio de los almacenes de la calle de Capuchinas sería desastroso: desgraciadamente lo ha sido, y mucho. A las siete y cuarto, que hubimos de cerrar el alcance de nuestro número anterior, ya estaban allí casi todas las autoridades y cuerpos facultativos, entre las que recordamos al Capitán general, señor Andia; Gobernador civil, señor Couder; gobernador militar, señor; Suarez; presidente del Ayuntamiento, señor Gómez Concejales señores Camacho, Gómez (don Emilio), Romera, Sánchez Gallardo (don Gumersindo); juez de primera instancia del Sagrario, don Fernando Ruiz Ruiz; teniente coronel de la Guardia civil, don José Soto Sánchez; comandante, capitán y teniente del misino cuerpo, don José Pedrinaci don Francisco Brotons Carra y don Juan de Arcos López; delegado de Hacienda, señor Mariñez Hubert; jefe de orden público, don Tomás Chamochin; jefe de la guardia Municipal, señor Cuellar; médicos titulares, don José María Delgado, don Leandro Molina y don Juan de Dios Simancas; médicos de! Cuerpo de Zapadores, don José Águila, don Francisco de Paula Jiménez y don Manuel Calvo Flores; diputado provincial, don Gabriel Echevarría; don Antonio Afán de Rivera y García de Paredes, (Capitán del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, y Jefe de la Comandancia de Ingenieros de Granada) y numerosos individuos del benemérito cuerpo que dirige.

El cuartel de Sanidad se estableció en la casa del señor Aurioles, sirviéndolo los facultativos titulares y los de bomberos, y el capellán señor Rebollo.

A las siete y media resultaron heridos, en las maniobras del incendio: Manuel Beltrán García, de la escuadra de corto, con una herida incisa en la articulación metacarpofalángica del dedo medio; Diego Linares Ballesteros, de la escuadra de cerco, con herida contusa de seis centímetros de extensión de profundidad hasta el hueso, en la región parietal izquierda del cráneo; Juan Hidalgo de la Higuera, de la escuadra de desalojo, con herida contusa en la región frontal izquierda. El segundo está muy grave: los tres y Agustín Morea Martin, atacados de accidentes nerviosos, fueron curados por los médicos titulares y los de Zapadores.

Las ocho de la mañana serian cuando acaeció un hecho tristísimo y lamentable. El arquitecto municipal, don Cecilio Diaz, que no se separaba un instante de los sitios más peligrosos, subió al tercer piso de la casa número 15, con el objeto de dirigir el corte que hubo de hacerse en la medianería aquella con la que ocupa el almacén de los señores Tejada. El director don José Salas, llegó junto al arquitecto, y preguntándole éste que como iba el incendio por abajo, le contestó que muy mal, aconsejándole que no entrara en la habitación próxima, pues temía que se hundiese su pavimento.

Apenas el Sr. Diaz se quedó solo, notó que humeaba un madero de la techumbre, y, a fin de evitar que el fuego se propagase, pidió a José Rodríguez Santander un cubo, pero, impaciente, no quiso esperar cogió el cubo, y al esfuerzo que hiciera con el propósito de arrojar el agua, se desplomó la humeante techumbre, arrastrándolo tras de sí envuelto en horrible torbellino. Los obstáculos con que tropezó al caer aquella balumba, modificaron la dirección del descenso, de tal modo, que se deslizó en línea oblicua, y vino a detenerse en el almacén de Eufrasio, junto al mostrador, donde precisamente, había un foco de llamas. El infeliz arquitecto cayó de cabeza, produciéndose en el cráneo una herida espantosa, y magullándose atrozmente la cavidad torácica.

Al punto que los zapadores se apercibieron del caso, arrojáronse como lobos a salvar a su Director; uno especialmente, Gabriel Calancha, se metió, con inconcebible arrojo, en la hoguera, y, cargando sobre sus espaldas al Sr. Diaz, salió con él a la calle. Inmediatamente se trasladó a la casa del Castillejo y se le hizo la primera cura, vendándole la herida de la cabeza: después, fue conducido a su casa; lo acostaron en el lecho, y los distinguidos profesores García Carrera, Pérez Andrés y Godoy hicieron un examen de su estado. Lo que se supo entonces fue horrible:el esternón y gran número de costillas estaban, más que rotos, totalmente triturados: la herida del cráneo era muy grave; además, el enfermo tenía por todo su cuerpo especialmente en las manos, quemaduras y contusiones. No había que pensar en la salvación; pero a fin de hacer menos rápido el desenlace, que amagaba por asfixia, el doctor García Carrera hubo de sangrar al herido inmediatamente, y los profesores Ocete, Pérez Andrés y Godoy, le colocaron una compresa en el tórax.

Todo esto alargó su vida hasta las cinco y cuarto de la tarde, en que hubo de espirar. El incendio, en el que todos y muy especialmente los señores Afán de Rivera y Salas, luciéronse acreedores al elogio, fue extinguido a las tres de la tarde. La casa de la esquina quedó en. alberca; el almacén inmediato también sufrió mucho: los dos edificios estaban asegurados: el primero por La Central; el segundo, por La Unión, y El Fénix.

He aquí ahora el parte oficial en que se refiere el siniestro: A las seis y media de la mañana de hoy, y en la calle de Capuchinas, número 13, almacén de ultramarinos de D. Eufrasio Briones, ha tenido lugar un horroroso incendio (el que se dice haber sido casual), empezando por dentro del referido almacén, y ardiendo todo el edificio.

Por consecuencia de este incidente, hay que lamentar las sensibles desgracias personales del arquitecto municipal D. Cecilio Diaz Losada, herido gravemente en la cabeza y el pecho, el que, según opinión de diferentes facultativos que lo han visitado en su casa; ofrece pocas esperanzas de vida, y la de los bomberos Manuel Beltrán, Diego Linares y Martínez Domínguez, heridos levemente, los dos primeros en la cabeza y el último en una mano, los cuales, con la mayor abnegación, han continuado trabajando hasta la extinción del fuego, que aunque no por completo, ha terminado a las diez de la mañana.

Las pérdidas materiales hasta esta hora no pueden apreciarse. El juzgado de primera instancia del Sagrario se constituyó en el sitio del siniestro, é instruye las correspondientes diligencias. El jefe de orden público con cuatro guardias fue el primero que se personó en dicho punto. Después llegó el Sr. Alcalde, Gobernador y demás autoridades. El cuerpo de Bomberos, digno del mayor elogio, como siempre, se ha distinguido. inmediatamente, y los profesores Ocete, Pérez Andrés y Godoy, le colocaron una compresa en el tórax. Todo esto alargó su vida hasta las cinco y cuarto de la tarde, en que hubo de expirar.

Un deber de conciencia.

El señor Arquitecto municipal ha pasado a mejor vida como un héroe, sacrificándose en bien de sus semejantes: su memoria es digna de ser honrada por todos los granadinos. El arquitecto municipal, según nos dicen, no era rico, su familia queda en lamentable abandono. Si esto es así, el Municipio se halla en el inexcusable deber de otorgar pensión a la esposa y a los hijos de aquel hombre, ya que murió en la defensa de los intereses de Granada, muéstrese esta generosa y dé cabida en su pecho al noble sentimiento de la gratitud.

Alocución.

La dirigida ayer, por don Antonio Afán de Rivera, a los Zapadores, después del incendio, fue como sigue: “Zapadores: Hoy no puedo hablaros con entusiasmo, como otras veces lo hice para elogiar vuestro valor, que siempre es heroico: un profundo pesar embarga mi alma, el mismo que causa vuestra notoria tristeza en este momento: estamos a punto de perder, sacrificado en aras de la filantropía, yo a mi querido y apreciable amigo, vosotros a un antiguo y celosísimo jefe. Si deja de existir ese mártir del arrojo, espero que todos concurráis aquí inmediatamente, para acordar el tributo de amor y respeto que hemos de ofrecerle.

También vosotros habéis derramado hoy vuestra sangre. Estad satisfechos, heroicos Zapadores, porque cada gota que vierten vuestras venas, acrecienta la admiración con que el pueblo os elogia y os bendice; porque la vertéis por socorrer a vuestros hermanos. Pero a pesar de ello, quiero haceros una súplica: por Dios que no arriesguéis de esa manera la preciosa vida; basta de temerarios arrojos, podéis, sin comprometeros, prestar grandes servicios: el público ya os conoce y ensalza vuestro proceder. Es cuanto tenía que deciros”.

La víctima del incendio.

Antes de morir, recibió, como buen católico que era el señor Díaz Losada, los Santos Sacramentos. Numerosa muchedumbre, entre la que fue el colegio de niños que dirige don Felipe Ávila, acompañó al Viático.

El Entierro. Hoy a las tres de la tarde se verificará el entierro del cadáver del señor Diaz Losada. El ataúd será conducido por varios bomberos de la escuadra de gastadores que así lo han solicitado. Un concejal, un subjefe del Cuerpo de bomberos, un arquitecto y un amigo de la casa llevarán las cuatro cintas negras del féretro. El Ayuntamiento presidirá duelo.

Turnos.

Para prestar con eficacia y exactitud el servicio sanitario en el incendio de ayer, establecieron los médicos los siguientes turnos: de diez a una de la tarde, señor Simancas; de una a cuatro, señor Molina; de cuatro a siete, señor Delgado; de siete a diez de la noche, señor Águila Castro; de diez a una de la madrugada, señor Ocete; de una a cuatro, señor Palomares; de cuatro a siete, señor Jiménez, y de siete a diez, señor Calvo Flores.

Al menos espero que os resulte curioso e interesante. A mi cuando lo encontré, me pareció fascinante y penoso al mismo tiempo.

Por cierto, aquí no hay nadie obligado, si no os gusta lo que hago, sinceramente es mejor que os vayáis, han sido meses de trabajo precioso, buscando solo un reconocimiento a una persona que hay dejado en Granada, muchas huellas, que hoy persisten.

𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮. Método de Trabajo llevado a cabo. Cuando te propones un objetivo, se debe ...
02/06/2026

𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮.

Método de Trabajo llevado a cabo.

Cuando te propones un objetivo, se debe marcar un plan de trabajo, un itinerario, y por parte de la familia, he recibido todo el apoyo, y todos los datos que ellos tienen.

Primero es documentar con pruebas fehacientes, el suceso de su muerte, y luego, documentar todos y cada de uno de los trabajos, que llevo a cabo, y que están firmados de su puño y letra.

Tenemos el dato de su fatal muerte, en el incendio del día 28 de febrero de 1882, y me propongo documentar dicha muerte, y me pongo a buscar e investigar y como quiera que hay diarios y prensa de esa época, que esta digitalizada, pues me pongo a buscar en esa fecha, y posteriores, y después de mirar en todos estos medios del Siglo XIX en Granada:
-. La Publicidad.
-. La Lealtad.
-. El Eco de Granada.
-. La Voz de Granada.
-. El Pueblo.
-. El Imparcial Granadino.
-. El Noticiero Granadino,

Y algunos más, es en el periódico El Defensor de Granada, dirigido por Luis Seco de Lucena, si el que no solo no quería que tiraran su casa, con la reforma de la Manigua, sino que encima presentó unas alegaciones en las que reclamaba la importancia histórica de su residencia, como un edificio ornamental, y que el cabildo municipal, debía hacerse cargo de las reparaciones necesarias, asi como otras mejoras en cubiertas e interiores, a las que Gallego Burin, no les hizo ni caso y su casa sucumbió como tantas otras.

En efecto, es en varias ediciones del diario, en las que no solo encuentro la crónica del incendio, sino toda una suerte de datos, de como se desarrolla el mismo, por cronistas presenciales, sino que también todo el relato de su sepelio, con todo lujo de detalles.

Nos os podéis imaginar la alegría de encontrar estos documentos, de difícil lectura y posterior transcripción, por que acreditan como se produjo su fallecimiento, y además, ensalza su figura como podéis comprobar de las crónicas del cortejo fúnebre, como una figura principal, querida y apreciada en aquella Granada de finales del siglo XIX.

Todo casa con la documentación que ya habían ido obteniendo la familia, a lo largo de los años, como los ejemplares de la Revista de la Sociedad Central de Arquitectos de Madrid, lo que vendría a ser los actuales Boletines, de los Colegios Oficiales de Profesionales.

Pensad, que no solo tenemos una fuente acerca de tan luctuosos acontecimientos, sino dos fuentes distintas, una en Granada, y otra en Madrid, y bien pudiera ser que la fuente de Madrid, bebiera de la fuente de Granada, pero a nuestros efectos prácticos, ya estábamos en el buen camino de acreditar la figura de Cecilio Diaz de Losada y Carmona, como una persona extraordinaria.

Transcripción del texto del Defensor de Granada, pera que no os dejeis los cuernos leyendo, ya me los he dejado yo.

𝗖𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗗𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮, 𝗱𝗲 𝗳𝗲𝗰𝗵𝗮 𝟮𝟴 𝗱𝗲 𝗳𝗲𝗯𝗿𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟴𝟴𝟮.

Dirigido por Luis Seco de Lucena.

El incendio de hoy. Hoy, a las seis y media de la mañana, se declaró un violentísimo incendio en la casa número 43 de la calle de Capuchinas, esquina a la de Lucena. Allí estaba instalado un almacén de ultramarinos, sucursal de la casa de D. Eufrasio Briones. Desde los primeros instantes hubo de presentar el fuego un aspecto amenazador y terrible: densas columnas de humo salían por los balcones del edificio, y una llama carmín, confundiéndose con los amarillos reflejos de la aurora, prestaba a la calle de Lucena un aspecto lúgubre y sombrío.

Las campanas anunciaron el siniestro e inmediatamente se cundió la noticia, despertando a los vecinos y a la ciudad entera. El arquitecto municipal señor Díaz Losada fue el primero que se presentó en el lugar del desastre (y lo calificamos así, porque según las proporciones que torna al escribir estas líneas, ha de serlo) adoptó las primeras medidas, auxiliado por los serenos y por algunos vecinos.

A las siete menos siete minutos llegó el bombín, y a las siete llegaba la bomba número 2 y numerosos zapadores, entre los que vimos al Sr. Salas y al Sr. Talero. A la vez llegó el Alcalde, que fue avisado por el guardia municipal Enrique Olivares, llegando también en aquellos momentos el señor Juez del Sagrario, y comenzándose seguidamente con toda actividad las operaciones de desaloje y corte de la medianería de la casa, núm. 15 con la 17 cuyos bajos ocupa un Almacén de telas.

A la hora de cerrar este alcance (7 y cuarto de la mañana) el incendio crece de una manera espantosa, haciendo temer que pueda correrse al almacén que hemos citado y que se halla establecido en la casa núm, 17.

𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮. Hoy os traigo una historia, que me ha llevado unos buenos ratos de trabajo...
01/06/2026

𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗲𝗰𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗮𝘇 𝗱𝗲 𝗟𝗼𝘀𝗮𝗱𝗮 𝘆 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗼𝗻𝗮.

Hoy os traigo una historia, que me ha llevado unos buenos ratos de trabajo exhaustivo, riguroso, y al mismo tiempo, precioso, por todo lo que he aprendido de Granada, y en algunos momentos, encontrarme con algunos documentos, os puedo asegurar que la emoción fue grande, tanto como tener que sentarme a disfrutar de lo que estaba viendo. Se que puede resultar ñoño, pero desde que me dedico de manera apasionada a la pequeña historia de Granada, comprobar con planos, lo que nos hemos acostumbrado a ver todos los días, me resulta extraordinario, haber encontrado cosas preciosas.

Cecilio Diaz de Losada y Carmona, es un motrileño nacido en 1834, que lleva a cabo sus estudios de arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en 1869.

Y se instala en Granada, como arquitecto municipal, y tiene una actividad muy principal e importante, en la configuración futura de la ciudad, es un urbanista del futuro, como a lo largo de esta historia vais a poder comprobar.

A raíz de unas palabras que le dedico en uno de mis relatos, me encuentro un comentario de uno de los tataranietos de Cecilio, agradeciendo las palabras cariñosas que le dedico al bisabuelo de su padre, pues a partir de este comentario, nos ponemos a buscar documentos, datos y papeles, que acrediten el trabajo desarrollado por Cecilio en Granada.

Cecilio Diaz de Losada y Carmona, tiene una muerte trágica, pues fallece el 28 de febrero de 1882, por su actuación heroica durante la extinción de un incendio en unos almacenes que había en la esquina de la calle Lucena, con la Calle Capuchinas.

En los próximos días, os iré subiendo toda la documentación que hemos conseguido, como las hemos conseguido, porque la intención final de todo este trabajo llevado a cabo, durante meses, junto con la familia, que la ciudad de Granada, haga el homenaje merecido a esta persona, que nunca se llevo a cabo, y que lo hacemos por una sola razón, por mera justicia histórica.

La foto es de Cecilio Díaz de Losada y Carmona, tomada en 1873

Cuéntame como era Granada. Nueva Serie Fotos sin Relato. El relato ya lo hicisteis ayer. Posada San Juan de Dios.
01/06/2026

Cuéntame como era Granada.

Nueva Serie Fotos sin Relato.

El relato ya lo hicisteis ayer.

Posada San Juan de Dios.

Cuéntame como era Granada. Serie Fotos sin Relato.Se me han acabado los relatos, ya no hay mas. Estoy seco.
31/05/2026

Cuéntame como era Granada.

Serie Fotos sin Relato.

Se me han acabado los relatos, ya no hay mas. Estoy seco.

𝗖𝘂𝗲́𝗻𝘁𝗮𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮. 𝗦𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮. 𝗘𝗹 𝗖𝗮𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗖𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮. 𝟯𝟵𝟭Hoy le toca al causante y respon...
29/05/2026

𝗖𝘂𝗲́𝗻𝘁𝗮𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮.

𝗦𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮.

𝗘𝗹 𝗖𝗮𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗖𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮. 𝟯𝟵𝟭

Hoy le toca al causante y responsable del nombre de una calle, que es muy curiosa, en un lado de la calle, una placa, dice. “Acera del Casino”, y la contraria, “Acera del Darro”. Es la misma calle.

Este lugar, también conocido como el Casino de la Burguesía, no solo fue un club social, como podemos imaginar, sino que fue el epicentro del poder económico y político de la ciudad, durante casi un siglo.

Vamos al inicio como es la costumbre, y podemos fechar su creación, hacia la década de 1840 como una respuesta a las necesidades de la nueva burguesía granadina para disponer de un sitio de reuniones discreto y exclusivo.

Este tipo de centros de ocio, fueron muy populares, no solo en las capitales, sino también en el mundo rural, he conocido casinos en muchos pueblos de Andalucía. El mas antiguo es el de Castellón en 1817, y luego se crea el Casino de Madrid en 1843.

Por las fotos antiguas podemos ver su fachada, pero no he encontrado ninguna foto de sus interiores, pero os lo cuento igualmente, tenía amplios salones, con techos altos, decorados lo mismo que las paredes, era la moda del momento, y no podían faltar grandes ventanales, donde los socios veían pasar la vida de la ciudad, tomando un café, o un combinado, como se llamaba antes, o bien echando una partida de cartas, o jugando al billar. Eran ociosos por naturaleza.

Y quienes eran esos ociosos, bueno no tanto, algo le tenía que dedicar a sus negocios, que aquí se llevaban a cabo, industriales del azúcar, terratenientes de la vega granadina, profesionales de prestigio, como los abogados y otros, políticos locales, y por supuesto la nobleza granadina, que era muy influyente.

Familias como los Rodríguez Acosta, los de la Casa Miravalle, si aquellos que son descendientes directos del Emperador Mexica Moctezuma Xocoyotzin, conocido como Moctezuma II, y también sabemos que el propio Duque de San Pedro de Galatino, eran asiduos a sus instalaciones.

Lugar tan exclusivo era donde se cerraban negocios, se acordaban matrimonios entre familias influyentes, e incluso se decidía el rumbo político de la ciudad, que creo que era uno de sus fines no oficiales.

Una de las actividades que se van desarrollando es las actividades recreativas, y entre estas, que los hijos jóvenes de estos influyentes granadinos, celebraran fiestas, o guateques, palabra esta que proviene de la Cuba española, para identificar una buena fiesta, un buen jolgorio.

Tantas celebraciones de estos guateques se hacían, que los socios principales, se hartan de la juventud y del desenfreno, jajaja, que se les ocurre enviar a esa divertida mocedad fuera del casino, que le encargan al afamado Ángel Casas que les construya un pabellón de baile, pero bien lejos del edificio principal. Y lo lleva a cabo, con su correspondiente inauguración en el año de 1917.

Y así nace el edificio que hoy es una de las Bibliotecas Municipales de Granada, la Biblioteca del Salón, Mariluz Escribano, que algunos autores, fijan el origen del nombre Paseo del Salón, precisamente en este Salón de Baile. La Biblioteca data del año 1952, cuando los usos y costumbres habían dejado en abandono el edificio, que afortunadamente se ha recuperado, y recientemente restaurado sus cubiertas, en un edificio histórico de mas 100 años de antigüedad.

Y una vez que os he contado como era Granada, en su Casino Cultural, os tengo que contar su triste final.

El 10 de agosto de 1932, por la mañana temprano, se produce la conocida como la Sanjurjada, un golpe de estado contra la II República, en la ciudad de Sevilla, iniciado por el General de División, José Sanjurjo, al igual que otros en Madrid, y la noticia corre como la pólvora, o incluso como el viento.

La noticia llega a Granada, y los defensores de la república, se levantan como un fuerte resorte, tanto los republicanos como los sindicatos, así como muchos aprovechados que les iba la marcha de protestar, recorren la ciudad, para buscar los lugares donde se solían reunir los posibles conspiradores, y los que entendían que apoyaban el golpe de Sanjurjo.

Le meten fuego, os lo he contado en estos relatos, al antiguo Teatro Isabel la Católica, lugar de reuniones y mítines de las derechas de la ciudad, también, quizás debido a un imperante anticlericalismo, le meten fuego a la Iglesia del Salvador, la Iglesia de San Luis de los Franceses, y la Iglesia de San Nicolas.

Y el Casino Cultural también sucumbe a los violentos, pero no solo le meten fuego, sino que sacan fuera su mobiliario, sillones, mesas, sillas y billares, y hacen una buena fogata. El edificio quedo en ruinas.

Se llego a producir un tiroteo con el Palacio del Conde de Guadiana, que sabían bien que apoyaba el golpe, y era el propietario del Teatro Isabel la Católica, de la Plaza de los Campos.

Es en 1937 cuando el solar, en eso se había convertido el Casino Cultural, se acondiciona como cine de verano, no tenía estructura alguna, y es conocido como Cine Palermo, hasta que, en 1952, se levanta, bajo la dirección técnica del afamado arquitecto Miguel Olmedo Collantes, el nuevo Teatro Isabel la Católica.

He conseguido el llamado Reglamento del Casino Principal de Granada, que seguro a alguno le puede interesar, porque refleja muy bien, los procedimientos de la sociedad granadina de su tiempo.

REGLAMENTO DEL CASINO PRINCIPAL DE GRANADA (1886)
CAPÍTULO I: BASES FUNDAMENTALES
• 1.ª Objeto: Este Casino tiene por objeto proporcionar á los individuos que lo constituyan, los recreos propios de la buena sociedad. Es ageno á su instituto todo acto que tenga tendencia política ó religiosa.
• 2.ª Composición: La Sociedad se compondrá de socios de número y eventuales. Podrán además concurrir los transeúntes, nacionales o extranjeros, bajo las condiciones reglamentarias.
• 4.ª Ingreso: Para ingresar como socio de número, es necesario ser presentado y admitido según la base 5.ª y pagar cincuenta pesetas como cuota de entrada.
• 5.ª Presentación: La presentación deberá hacerse por tres socios de número en comunicación cerrada y lacrada dirigida á la Junta de Gobierno. El nombre del aspirante se expondrá durante quince días.
• 8.ª Cuotas: Tanto los socios de número como los eventuales pagarán cinco pesetas de cuota mensual.
• 14.ª Pérdida de calidad de socio: Se pierde por renuncia, por no abonar dos cuotas consecutivas, por no satisfacer deudas de juego o por un hecho grave que dé lugar á la expulsión.
• 21.ª Disolución: La Sociedad no podrá disolverse mientras haya diez socios de número que opten por su continuación.
________________________________________
CAPÍTULO II: DE LA ADMINISTRACIÓN
• Artículo 1.º: La Junta Directiva se compone de un Presidente, un Vicepresidente, tres Directores, un Contador y un Secretario.
• Artículo 2.º: Son electores todos los socios de número, y elegibles sólo los que sean vecinos de Granada.
• Artículo 4.º: Los cargos son reelegibles, honoríficos, gratuitos y renunciables.
________________________________________
CAPÍTULO IV: DE LA JUNTA DIRECTIVA
• Del Presidente (Art. 24): Lleva la representación de la Sociedad, preside las sesiones, dirige las discusiones y autoriza con su firma las actas, libramientos de pago y recibos. También admite y despide a los dependientes de la casa.
• De los Directores (Art. 26): Se distribuyen las funciones en:
1. Dirección de juegos y recreos.
2. Orden del local y vigilancia de dependientes.
3. Biblioteca, archivo y gabinete de lectura.
• Del Secretario (Art. 28): Lleva el libro de actas y el registro de socios con sus datos y quienes los presentaron.
________________________________________
DISPOSICIONES GENERALES
• Artículo 30: La Junta Directiva puede invitar á las primeras Autoridades y á los Jefes de los Cuerpos de la guarnición á los salones de la Sociedad.
• Artículo 31: No se permitirán en esta Sociedad los juegos prohibidos por la Ley.
Aprobación original: Granada, 24 de Abril de 1885. Firmado por: Pedro Vasco y Vasco (Presidente), Eduardo J. Reíllo (Vicepresidente), Abelardo Martínez (Secretario).
Autorización gubernamental: Autorizado por el Excmo. Sr. Gobernador de la provincia el 30 de abril de 1885. Edición final fechada en Granada el 8 de Febrero de 1886.
Joaquín Gavilanes fue alcalde-presidente del Ayuntamiento de Granada a mediados de la década de 1880.

Y así os continúo contando como era Granada, y como un edificio desaparecido, le da nombre a una calle cuanto menos curiosa, tiene dos nombres. Ala, ya tenéis un relato mas y mas fotos para el recreo de la vista y de la mente.

Si os han gustado las fotos, y la investigación acerca de este lugar con tanta historia, le podéis dar un like, e incluso podéis probar a seguirme, y así me ayudáis a crear mas contenido acerca de la pequeña historia de nuestra Granada.

𝗖𝘂𝗲́𝗻𝘁𝗮𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮. 𝗦𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗮𝗿𝗿𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗗𝗮𝗿𝗿𝗼, 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗔𝘅𝗮𝗿𝗲𝘀. 𝟯𝟴𝗣𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗹𝗷𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼. 𝟮𝟮𝟭𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 𝘆...
25/05/2026

𝗖𝘂𝗲́𝗻𝘁𝗮𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮.

𝗦𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗮𝗿𝗿𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗗𝗮𝗿𝗿𝗼, 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗔𝘅𝗮𝗿𝗲𝘀. 𝟯𝟴

𝗣𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗹𝗷𝗶𝗯𝗶𝗹𝗹𝗼. 𝟮𝟮𝟭

𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 𝘆𝗮 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝟲 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟰.

Es el primer puente que cruza el Darro en la ciudad de Granada, río abajo y debe su nombre a un pequeño aljibe que había al cruzarlo. Lo mismo que hay quien piensa en descubrir el embovedado del Darro, a mí me haría ilusión que alguna de las dos riberas del rio, se desbrozara y se recuperara una vía verde, al menos hasta Jesús del Valle, cuando ganaríamos los granadinos y visitantes, si ello se llegar a realizar. Ahí lo dejo.

El original, es del siglo XII, y tiene una primera reconstrucción hacia el siglo XVI, y se tienen noticias que en un informe de enero de 1804, lo consideran uno de los mas antiguos de la ciudad, y que estado de conservación era lamentable, tanto, que unos meses después se viene abajo por las riadas del rio, y se vuelve a levantar, pero no se debió hacer muy bien, lo mismo ya funcionaban las comisiones, y los defectos hacen que a principios de 1809, se vuelve a caer, y mientras se decide que hacer, los transeúntes y sus caballerizas debían vadear el rio, con cierto peligro, cuando este venía con el cauce crecido, fijaros que caudal tendría el rio.

No encuentro la fecha del nuevo puente, ya existían las chapuzas, llega el 20 de mayo de 1861, pero fue por la tarde, el puente se vuelve por tercera vez a venir abajo, y ese mismo año se vuelve a levantar, chiquito pero matón, cuatro reposiciones a lo largo de los siglos.

Un “amigo” me apunta que también se le llama Puente Chico, y sus medidas son nuevo metros de largo, cuatro metros y ochenta centímetros de tablero, y ocho metros y ochenta centímetros de altura, y de luz libre siete metros y ochenta centímetros.

Se llamaba también Puerta de Guadix, porque era el primero que se encontraban al venir de esta localidad.

Cruzando este puente, se pueden tomar dos caminos, la Cuesta de los Chinos, también llamada Cuesta de los Mu***os, pues era por donde se subía hasta el Cementerio de San José, o bien el Camino del Avellano, que termina en la fuente del mismo nombre, lugar mágico para el descanso, y la tertulia, como hiciera la Cofradía del Avellano, de Ángel Ganivet.

En este puente era donde se despedían los duelos en los entierros, que venían de la ciudad, y es por ello, el sobrenombre del Paseo de los Tristes, siendo el nombre real de esta calle y espacio, Paseo del Padre Manjon, fundador de las Escuelas del Ave María, de gran prestigio en la ciudad.
Cuenta una leyenda, que paseando una mañana el rey Fernando el Católico, junto con uno de los influyentes Venegas de Granada, a la altura del puente del Aljibillo, donde radicaban reconocidas fraguas de espaderos. Viendo el rey las pruebas que un docto espadero de nombre Ahomar hacía a sus espadas, a las que sometía a extremos esfuerzos, introduciéndola en una especie de vaina con bridas de hierro, al tiempo que las deformabas en extremo... El rey, sorprendido, quiso someter su espada a dichas pruebas, no sin antes vanagloriarse de que su espada toledana saldría airosa de tales pruebas… Pero ¡oh sorpresa, al intentar sacarla de la vaina tras las duras pruebas, ¡la espada se partió dentro! Y… ¿no sé qué ocurriría con estos tres personajes después de este contratiempo? Pues seguro que se sentaron en una de las terrazas que hay en el Paseo de los Tristes, y se convidaron a unos vinos y tapeo, las cervezas todavía no habían llegado.

Ya van quedando menos relatos de la serie de la Carrera del Darro, y con este, como siempre os he contado como era Granada. Dos, solo quedan por publicar dos relatos de la serie de la Carrera del Darro. Si este hace el relato 38 de la serie, y quedan dos, me salen justo 40 relatos de esta bonita serie de la Carrera del Darro.

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