12/04/2026
¡Clic, flash y un poco de caos…controlado!
Ayer la Asociación Fotográfica Vía de la Plata nos soltó una jornada que, lejos de parecer una clase magistral de libro, tuvo más pinta de laboratorio de experimentos luminosos. Y si buscamos al culpable de que nadie se quedara dormido entre diafragmas y obturadores, Asenjo, nuestro coordinador de cabecera, que logró que aprender se sintiera como jugar con la luz sin miedo a una ducha fría o quemar la escena.
Entre flashes que parecían fuegos artificiales de bolsillo y sesiones de fotografía de alta velocidad que nos dejaron a nosotros más congelados que a las gotas que intentábamos capturar, el grupo fue cuajando. Sí, hubo algún que otro - ¿esto es técnica o un accidente cósmico? -, pero ahí estuvo la gracia: probar, reírnos, fallar con estilo y volver a disparar. El ambiente fue tan ameno que hasta los trípodes parecían más relajados.
Porque, al final, con mejor o peor puntería, las bases ya están asentadas. Ahora nos toca llevar esas ideas a la mochila, practicar sin complejos y, sobre todo, seguir construyendo sobre lo vivido. Si el progreso fotográfico fuera una ruta, ayer acabamos de marcar el primer mojón (y por el camino nos echamos unas risas que valen oro).
Gracias a la Asociación y a Rubén por recordarnos que la fotografía no solo se mide en megapíxeles; sino, sobre todo, en ganas, curiosidad y buen rollo. ¿Próxima parada? ¡Quién sabe! Pero siempre con nuestras cámaras listas. ¡Que el obturador nunca pare de cantar!