14/06/2026
Casilda se casa.
Y yo fui participe de este gran día con la sensación de que aquello era un poco mío.
Porque hay bodas que no se miran desde fuera. Se escuchan en los nervios antes de salir. Se sienten en los abrazos que duran más de la cuenta. Se bailan aunque estés trabajando. Y se celebran como si conocieras a todos de toda la vida.
El pasado 6 de junio, Casilda y Carlos celebraron su boda en el Castillo de la Monclova.
Y fue exactamente eso: una boda vivida segundo a segundo.
Hubo emoción, hubo miradas, hubo familia, hubo amigos, hubo fiesta.
Y sí: hubo chupitos.
Pero sobre todo hubo una energía preciosa: la de dos personas celebrando algo enorme y la de todos los demás entregándose como si no hubiera mañana.
Yo la viví cerca.
Muy cerca.
Como me gusta vivir las bodas: dentro, mezclado, atento a lo que pasa cuando nadie posa.
Porque al final no se trata solo de fotografiar una boda.
Se trata de sentirla como propia durante unas horas.
Y la de Casilda y Carlos fue de esas.
Gracias a esta pareja por hacerme parte de un día inolvidable.
Gracias a mí hermano por los planazos de video ❤️🤟🏼.