07/06/2026
Recuerdo perfectamente aquel día. Venía de vuelta de una sesión de fotos y, en lugar de tomar la autovía, decidí regresar por carreteras convencionales. Me apetecía perderme un poco y disfrutar del viaje. Quizás porque, al igual que ocurre con la vida, a veces el destino importa menos que el camino que recorremos para llegar a él.
En mitad de la ruta, casi de la nada, vi a este hombre caminando por un sendero solitario. Sin prisas. Sin aparentes urgencias. Simplemente caminando. Aquella escena me hizo reflexionar profundamente.
Antes, todo parecía más lento. Más pausado. Más elaborado. No existía esa sensación constante de urgencia que nos acompaña hoy. Las cosas se cocinaban a fuego lento, requerían tiempo, paciencia y dedicación. Había espacio para la espera, para la contemplación y para disfrutar del proceso.
Han pasado ya diez años desde que hice esta fotografía y, sin embargo, cada vez que la veo siento que su mensaje tiene más sentido que nunca. Vivimos en una sociedad que acelera cada día un poco más. Queremos respuestas inmediatas, resultados instantáneos y gratificaciones al momento. Corremos tanto que, en muchas ocasiones, olvidamos disfrutar del instante y del maravilloso proceso que implica crear algo o alcanzar una meta.
La fotografía es un buen ejemplo de ello. Antes, hacer una fotografía era un acto más reflexivo: se pensaba el encuadre, la luz, el momento exacto. Se disparaban pocas imágenes y cada una tenía un valor especial. Después llegaba la espera del revelado, la emoción de descubrir el resultado días más tarde.
Hoy podemos hacer cientos de fotografías en unos minutos, revisarlas al instante y compartirlas con el mundo en cuestión de segundos. Hemos ganado rapidez y comodidad, sin duda, pero a veces echo de menos aquella forma más pausada de mirar, de crear y de disfrutar de cada imagen.
Quizás por eso esta fotografía sigue hablándome diez años después. Porque me recuerda que no todo tiene que ocurrir deprisa. Que algunos caminos merecen ser recorridos sin mirar el reloj. Y que, muchas veces, la verdadera belleza se encuentra precisamente en aquello que tarda en llegar. 📷✨
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