21/08/2026
Hay algo que casi nunca hago: publicar sesiones de preboda.
Y quizá precisamente por eso hoy me apetecía hacerlo.
Porque para mí una preboda nunca ha sido simplemente una sesión de fotos antes de la boda.
Es ese momento en el que todavía no hay nervios, ni horarios, ni cientos de personas alrededor.
Solo ellos.
Su manera de mirarse.
De reírse.
De tocarse.
De estar juntos sin tener que posar.
Y eso es algo que me importa muchísimo cuando llega el día de la boda.
Conocerles antes me permite entender cómo son realmente. Qué les hace reír, cómo se relacionan, qué gestos son suyos y cuáles no.
Y después, el día de la boda, no necesito inventar nada.
Solo observar.
Porque cuando conoces a una pareja, empiezas a fotografiar su historia y no simplemente lo que ocurre delante de tu cámara.
Y creo que ahí es donde una preboda cobra todo su sentido.
Esta es la historia de [NOMBRE] y [NOMBRE].
Y dentro de muy poquito, nos veremos de nuevo.
Pero esta vez… con una boda por contar. 🤍
¿Tú harías una preboda antes de casarte?
Guárdate esta publicación si estás preparando tu boda y quieres recordar por qué puede merecer la pena vivirla.