09/08/2026
Luego de agotar opciones, terminamos en un KFC de la estación; pedimos un pollo que no fue nada agradable, pero alimentaba. Decidimos turnarnos para ir al baño, y justo cuando era mi turno de quedarme en la mesa, se me acercaron tres italianas de unos 20 años a hablar. Así que, cuando el pana volvió del baño, yo estaba ahí tratando de hablar entre español-inglés, y ellas en italiano-español. Lo gracioso de todo es que aún no olvidábamos el episodio de Roma y las chicas del carro el día de Halloween, y ahora, en otra ciudad, otras italianas también me hablaban. Por supuesto, el pana me la montó todo el viaje por esos dos eventos random.