03/08/2021
"Es un lugar maravilloso en el alto de la montaña bajo una preciosa ermita con unas vistas impresionantes. La boda es al aire libre con una carpa y catering. Íntima pero con la gente importante y sobre todo con el pequeñ@ que esta en camino, quiero que sea un momento inolvidable y tener todos los recuerdos reflejados. Será un día importante y nos gustaría poder contar contigo para ello, no te arrepentirás"
Este es el mensaje que me envió Cristina hace más de año y medio, desde el formulario de mi web, en ese apartado dónde pido porque crees que debería ser TU fotógrafo.
Fijaros que estaba embarazada y todavía no sabían si sería un niño o una niña. Tampoco sabían lo de la pandemia, ni otras incertidumbres que les tocaría vivir. Porque la vida trata de eso, unas veces toca bailar, otras llorar, otras reír, volver a llorar... pero siempre debería haber un nexo que una esos momentos. Y eso no es otra cosa, más que el amor.
Hoy después de estar en ese día importante, conociendo vuestra historia, me toca a mí deciros que no me arrepiento. El lugar es precioso pero más bonito fué encontrarme con una familia que me trató como si me conociera de toda la vida. Y como fotógrafo de historias de amor me considero afortunado de poder ser testigo de cómo vuestros padres cumplían más de 50 años juntos, como sus jóvenes nietas se emocionaban, como disfrutábais bailando con vuestra pequeña, volviais a llorar con las sorpresas que familiares y amigos os tenían guardadas, ese momento tan tierno de como Alejandro daba el biberón a su hermana... no sé, no puedo enumerarlos todos, muchos están en el reportaje que os envío, los demás quedarán en nuestro recuerdo, porque esos entrarían en el plano personal al cual ya pertenecéis. Cristina, Jorge, nos volveremos a ver, sin duda. En algún momento volveremos a aparcar nuestra casa con ruedas al lado de la vuestra y disfrutaremos ese botillo 😉🤗.