16/08/2026
El 12 de agosto, el Sol y la Luna se encontraron en un mismo camino, aunque solo fuera por un instante. El día perdió su nombre y la oscuridad llegó suavemente, casi en silencio.
Tal vez fue el poder del universo lo que hizo que tantas miradas se alzaran y se desplazaran hacia lugares desde los que contemplar aquel mágico encuentro.
Como si, por un momento, el cielo nos recordara que hay instantes que no necesitan palabras, solo ojos dispuestos a emocionarse.