11/06/2026
Hay lugares que forman parte de la identidad de una ciudad, y para mí la Sagrada Familia es uno de ellos.
He tenido la enorme suerte de conocerla de una forma que muy pocas personas pueden hacerlo. No solo la he visitado como cualquier visitante, sino que he podido recorrer sus entrañas, entrar en los talleres donde se crean las maquetas, subir al andamio de la nave central y tocar con mis propias manos el techo antes de que fuera desmontado.
También estuve sobre el tejado exterior cuando apenas comenzaba la construcción de la torre central, siendo testigo de un momento histórico en la evolución de un edificio único en el mundo.
Cada visita me hizo admirar todavía más la magnitud de la obra de Gaudí, pero también el trabajo de todas las personas que continúan haciendo realidad este proyecto generación tras generación.
Para mí fue un privilegio poder ver lo que casi nadie ve. Momentos que guardo en la memoria y que me recuerdan que la Sagrada Familia no es solo un monumento: es una parte viva de la historia, de la cultura y del alma de Barcelona.