11/05/2026
La maternidad tiene algo de ritual antiguo: una nueva forma de habitar el tiempo: más lenta, más sensible, más despierta.
Durante el posparto, los días cambian de ritmo. Todo ocurre hacia dentro: el cuerpo transformándose, el cansancio, la ternura inesperada, el silencio de una casa que ahora respira distinto. Y en medio de todo eso, existen gestos pequeños que terminan sosteniéndolo todo.
Documentar a Andre en esta etapa fue acercarme justamente a esa verdad: a la intimidad de lo cotidiano. A cómo habitaba sus días, su hogar y el amor presente en lo simple, a lo ritual. Sin perfección, dejando espacio para que la vida sucediera tal y como era.
Porque quizá celebrar a las madres también sea esto: reconocer la belleza silenciosa de todo lo que hacen mientras el mundo sigue avanzando. Dar valor a esos instantes que son refugio y testimonio de un presente que será recuerdo 🤍.