30/06/2026
Cuando observamos de cerca a este sapo común ibérico (Bufo spinosus) fotografiado en Navarra, lo que más llama la atención no es solo su imponente porte sobre la hierba, sino la increíble estructura de sus ojos.
¿Sabías que la pupila horizontal de los sapos es una adaptación evolutiva clave? Al contrario que los depredadores de pupila vertical (como las víboras o los gatos), los sapos necesitan un campo de visión panorámico muy amplio para detectar el más mínimo movimiento de insectos a ras de suelo y, al mismo tiempo, vigilar el cielo por si acechan aves rapaces.
Además, ese iris de tonos cobrizos y dorados tan característico de la especie no es mero adorno; está diseñado para maximizar la entrada de luz en sus hábitos predominantemente nocturnos y crepusculares.
Una estructura perfecta donde cada detalle morfológico tiene una función biológica.