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alterkombi Mi viaje en furgoneta acompañado de mi fiel perro

CANON EOS R6:Después de mi gran viaje necesitaba renovar mi equipo y hace aproximadamente dos meses pasé del sistema EF ...
12/12/2020

CANON EOS R6:

Después de mi gran viaje necesitaba renovar mi equipo y hace aproximadamente dos meses pasé del sistema EF (Sistema de réflex digital de canon) al RF (nuevo sistema mirrorless de canon) Adquiriendo una Canon R6 junto con dos lentes nativas, un 15-35mm y un 50mm 1.8

Después de casi dos meses a los mandos de esta nueva máquina, me veo capacitado para escribir sobre lo bueno y lo malo de esta nueva montura y cómo ha sido mi transición siendo usuario de canon EF desde hace más de 8 años.

Para ponernos en situación, yo estaba muy contento con mi equipo Canon de siempre (que se componía de una 5d mk3, un 17-35 2.8, un 50 1.4 y un 70-200 2.8) pero sí que es cierto que en este viaje, me cansé de cargar peso y es que entre mochila y equipo, ya partía de un peso base de 4,5kg, por lo que si quería hacer una excursión, llevando agua, comida y algunas cosas básicas el peso subía a 7-8kg llevando lo justo y necesario. Otro motivo es que al ser un equipo con sus años encima empezaba a necesitar ciertas cosas que me atraían de las mirrorless (cámaras digitales sin espejo) de nueva generación: estabilización en el cuerpo, pantalla abatible, video en 4k sin recorte, su aparente ligereza frente a las reflex…

A mitad viaje, después de 6 meses llevando a diario mi pesada mochila a la espalda, muchas veces prescindía de mi lente más pesada (70-200 2.8) y la dejaba en la furgo, yendo mucho más ligero y cómodo cuando salía a explorar. Además no nos olvidemos de Trabbi, que en el campo iba suelto, pero por las ciudades, También iba agarrado a mi mochila.

Lo de ir un kilo más ligero, sin duda me sedució sobremanera, en principio solo es un kilo, pero pasar de llevar una mochila de 4,5 a una de 3,5kg a diario se nota y mucho. Fue entonces cuando me empezó a seducir la idea de cambiar de equipo a algo mas moderno y ligero y cuando Fujifilm presentó la X-T4 pensé: esa será mi siguiente cámara.

[Sigue en comentarios✍️]








@ Cabo De Formentor. Mallorca

Cuaderno de Bitácora: Cómo atravesar fronteras en plena crisis del Coronavirus.Ayer abandoné Georgia y esta vez de forma...
04/03/2020

Cuaderno de Bitácora: Cómo atravesar fronteras en plena crisis del Coronavirus.

Ayer abandoné Georgia y esta vez de forma definitiva, mis planes para visitar Armenia se torcieron, cosa que ya explicaré cuando llegué su capítulo. Y sí abandoné el país grande del Cáucaso para volver a visitar Turquía por la costa sur.

Y es que ya tengo fecha fin a mi viaje y volver a entrar en Turquía es indicio de ello. Pero bueno, esto ya os lo iré contando en los siguientes capítulos, de momento todavía me quedan algunos meses.

Estamos en plena crisis del Coronavirus y lo cierto es que no le había dado mucha importancia, hasta que vi la que había montada en la frontera.

Os pongo en situación, a día de hoy Turquía no tiene ningún caso del virus de moda, sin embargo Georgia tiene algunos pocos registrados e Irán es uno de los sitios mas afectados.
Llegué de noche, una pequeña frontera poco concurrida sita en las montañas entre Georgia y Turquía. La salida del país no demoró mas tiempo del habitual ahora, la entrada a Turquía iba a ser un proceso totalmente diferente a mis anteriores experiencias en fronterizas.

Con un nuevo sello en mi pasaporte, estaba oficialmente fuera de Georgia, ahora estaba en tierra de nadie y tenía que entrar en Turquía, así que me dirigí a las oficinas de control de pasaporte y vi que estaban cerradas a cal y canto.Miré a mi alrededor y tenía ante mis ojos un escenario propio de una película post-apocaliptica: La iluminación era muy escasa (muy raro en una frontera), todo el mundo vestía traje y mascarilla, y todos los accesos estaban cerrados. Todos menos uno.Por la parte de detrás de las oficinas del control de pasaporte, había una caseta prefabricada que era lo único que tenía luz en el interior así que me dirigí hacia allí.

Entré y me invadió un fuerte olor a hospital. Era una sala completamente diáfana y al fondo, a unos 20 mts, había 3 señores vestidos con un traje amarillo y mascarillas tras una mesa. Pidieron que les llevase mi documentación y después me alejase hasta situarme encima de una cruz en el suelo que había a unos 7-8 mts de ellos. Observé que había un trípode con una cámara que estaba enfocando justo donde estaba. Entonces me hicieron cerca de 30 preguntas: A dónde voy, de donde vengo, si me duele el abdomen, si he estado en china, si he estado en Iran, si visité Azerbaiyan, cuando... después me hicieron toser. Todo esto mientras estaba siendo grabado. Finalmente me dejaron un papel encima de la mesa que requería de mi firma, al mismo tiempo que dejaban espacio para que echase el garabato. Fué entonces cuando sellaron el pasaporte y dijeron: Welcome to Turkey.

Pero todavía faltaba el registro del coche y todo iba bien hasta qué vieron a Trabbi. "Otro posible infectado del Coronavirus" debieron pensar. Inmediatamente les enseñe la documentación del perro y me dio la sensación que estaban más perdidos que un pulpo en un garage, no sabían que mirar, pasaban las hojas de su pasaporte apresuradamente, mientras intercambiaban palabras en turco. Yo lo único que pensaba era: Cómo me pongan a Trabbi en cuarentena me muero.

Finalmente me devolvieron el pasaporte de trabbi y me dijeron: Ok, wcm 2 Turkey.

Lo bueno es que conseguí meter una botella de Chacha en Turquía.

La entrada en el país demoró algo mas de una hora, pero cabe decir que a pesar de todo, fueron los operarios fronterizos más amables de todas mis fronteras.
Hoy voy a dormir en el Lago Çildir (foto) que está completamente congelado y es un espectáculo.

Capítulo 39: De camino a Bakú.Como iba diciendo, los locales de aquella villa fantasma me invitaron a pasar al “bar” del...
02/03/2020

Capítulo 39: De camino a Bakú.

Como iba diciendo, los locales de aquella villa fantasma me invitaron a pasar al “bar” del pueblo, y digo “bar” porque aparte de no estar indicado en ningún sitio, no se parecía al bar típico de occidente. La entrada se componía de una serie de cortinas de plástico y alfombras para aislar de la humedad y el frio. En el interior las paredes estaban forradas de papel, la bandera de Azerbaiyán presidía la sala junto con la de Turquía y una gran chimenea calentaba el habitáculo aparte de usarla para hacer Çay. Ninguno hablaba inglés pero por sus caras podía intuir que estaban encantados de tenerme como invitado. Cada poco llegaba alguien nuevo al bar y es que era normal, era la novedad, todo el mundo estaba interesado en aquel gigante que viajaba en furgoneta roja con su perro. Aclaro lo de gigante, pues a pesar de medir 1,8m en esa villa en concreto eran todos muy bajitos y me hacían sentir como tal.

Intercambiamos algunas impresiones a través del ya conocido google translator, sin mucho éxito en la mayoría de ellas, pues con el azerí no funciona demasiado bien. Aun así me impactó el interés que tenían en saber cuál era el modelo de mi móvil y sus características (uno de 150€ por cierto). también les pregunté sí era usual ver turistas por esa zona. No sé si es que no entendían la palabra turistas, o realmente era el primer turista en visitar esa aldea.

Y es que considerarme el primer turista de esa aldea, no suena descabellado cuando observaba cómo me miraban y los niños no podían apartar la mirada de mi persona.

Después de estar compartiendo un buen rato con ellos, tocaba el momento de seguir mi camino, y esta vez la recomendación venía dada por uno de la propia aldea, - Lahich, “Súper”- dijo. Y es que si de algo me he dado cuenta en este viaje, es que “súper” es una palabra súper poderosa, valga la redundancia, pues: si, no, bien o mal, en cada idioma se dice de una manera diferente, pero “súper” es igual en todos los países, Al menos en todos los que he visitado. Por lo tanto muchas veces basta con pronunciar -¿Súper?- Para salir de dudas.

En cuanto les dije que me iba, todos salieron del bar para acompañarme hasta la furgoneta, fue entonces cuando me sentí cómo un famoso, todo el mundo quería fotos conmigo antes de mi marcha.

Llegué a Lahich casi anocheciendo, la carretera era un espectáculo para los ojos y aunque estaba nevada podía avanzar sin mayor problema. El sinuoso trazado estaba delimitado por una continua pared completamente vertical, y un río bastante caudaloso.

Al día siguiente visité Lahich, que a pesar de ser uno de los pueblos más turísticos de Azerbaiyán, al ser pleno invierno, debía ser el único turista. Lahich es conocido por ser uno de los primeros pueblos que se conoce con alcantarillado y sus numerosos artesanos de cobre. Sus calles empedradas llenas de artesanos trabajando el cobre a pie de calle debe ser una imagen pintoresca, pero al ser invierno, no lo pude ver en su pleno apogeo.

Los locales me dijeron que recientemente habían hecho una carretera por la que podía llegar a Pirqulu, otro pueblo de alta montaña que cuenta con un observatorio que tenia ganas de visitar. Eché un vistazo al mapa y la carretera que tenia ante mis ojos no salía, así que realmente debía ser muy nueva, porque además, estaba en un estado excelente.

Empecé a recorrer la carretera hasta que empezaron a aparecer las primeras placas de hielo que era incapaz de sortear sin cadenas, así que tras recorrer unos cuantos kilómetros quitando y poniendo cadenas cada pocos metros, llegó el final de la carretera, había tanta nieve acumulada que era imposible seguir por aquella vía, así que no me quedó mas remedio que deshacer el camino, poniendo y quitando cadenas unas cuantas veces más. Poco a poco me iría dando cuenta de que aparte de haber muy pocos quitanieves, en este país no echan sal en las carreteras, por lo que la acumulación de nieve y hielo es bastante común.
Tras una larga jornada de conducción pasé de las altas montañas del Cáucaso al desierto cercano a Bakú. En ese desierto intenté desempolvar mi bici sin mucho éxito. Monté mi bici y subí empujando esperando poder disfrutar de la bajada, pero cuando estuve casi en la cumbre se levantó un viento terrible. Creo que nunca en mi vida había sentido miedo por el viento y es que literalmente el viento me llevaba, ponerme el casco y bajar se convirtió en una autentica odisea.

Finalmente tocaba llegar a Bakú. pero Bakú es cosa de otro capítulo.

Cuaderno de bitácora: Ayer cumplió 2 años mi fiel e inigualable compañero. 28 países a sus espaldas en 24 meses.Felicida...
16/02/2020

Cuaderno de bitácora: Ayer cumplió 2 años mi fiel e inigualable compañero. 28 países a sus espaldas en 24 meses.
Felicidades Trab!

Capítulo 38: Azerbaiyán, país de contrastes.Después de Pausar mi vida nómada durante unas semanas, he vuelto a la carret...
16/02/2020

Capítulo 38: Azerbaiyán, país de contrastes.

Después de Pausar mi vida nómada durante unas semanas, he vuelto a la carretera y la he cogido con muchas ganas. Tocaba cambiar de país, así que tras tramitar mi visa Azerí (que cuesta alrededor de 25$) ya estaba listo para visitar un nuevo país del Cáucaso.
Pasé la frontera de Georgia con Azerbaiyán sin mayor problema, los operarios del control fronterizo fueron muy agradables, el único pero que me pusieron era que el pasaporte de Trabbi no tenía foto, no obstante tras llamar al can varias veces por su nombre y ver que este respondía, se quedaron tranquilos.
Al adentrarme en el nuevo país, al principio, no noté mucho cambio respecto al anterior, las carreteras seguían en el mismo estado, el paisaje era similar… pero poco a poco iban apareciendo diferencias.
Con escasos kilómetros recorridos, avisté la primera gasolinera y con ella el precio del diesel. Había oido que el combustible en Azerbaiyán era muy barato pero estaba deseando verlo con mis propios ojos. Estaba a 0,60 Manat el litro, unos 0,3€/L. Paré en la Gasolinera y un personaje con rasgos árabes e indumentaria rusa, me llenó el depósito mientras fumaba un cigarro y sonreía mostrándome orgulloso su prótesis dental bañada en oro. Bienvenido a Azerbaiyán Pensé.

En Azerbaiyán se paga en Manat, 1€ equivale a 1,90 Manat, por lo que haciendo la conversión mal y pronto, pagas en euros la mitad de lo que ves marcado en Manat. Llevaba 100€ en efectivo, pues me habían dicho que en este nuevo país el pago con tarjeta es prácticamente inexistente. Cómo las casas de cambio fronterizas suelen tener muy mala conversión decidí cambiar solo la mitad y el resto cambiarlo mas adelante, pero ya os adelanto que sería un error, porque desde la frontera hasta Bakú no he encontrado ninguna casa de cambio, por lo que he tenido que apañármelas con lo que tenía.
Recorrí los primeros kilómetros y pude percibir a la perfección la enorme influencia que ha tenido el impero ruso en este pequeño país del Cáucaso. La gente a pesar de ser físicamente parecidos a los turcos, tienen un carácter totalmente sovético, de primeras incluso te puedes llegar a sentir intimidado, porque tienen la penetrante mirada y poderosa voz de un ruso, pero en las distancias cortas son tan nobles como un turco. Beben Vodka y su parque móvil se reduce a Ladas, además de ser el ruso una segunda lengua para ellos.
En este país volvemos al té y he de reconocer que aunque en Turquía me enamoré del çay, el que toman por aquí no me gusta tanto, es algo diferente y además lo toman con una rodaja de limón que le aporta acidez y le quita el amargor típico de uno turco.

Llegué al pueblo de Zaqatala, mi primera parada, di una vuelta por su bazar y pude confirmar que el pueblo Azerí comercia igual que el turco, sus bazares están distribuidos de la misma manera, y disponen de muchos platos de comida similares, como el Kebap, o el Halvasi (Baklava Azerí)
De camino a la furgoneta, observé que había una hilera enorme de taxis de la marca Lada, así que saqué la cámara y mientras estaba haciendo fotos, empecé a oír gritos de los taxistas que claramente iban dirigidos hacia mí. Como decía antes, el grito de un Azerí de primeras puede ser intimidante, así que me hice el loco guardé la cámara y pensé: “debe ser que no quiere que haga fotos a los taxis”. Acto seguido se me acerco un local y me hizo el gesto de hacer una foto con sus manos, entonces lo entendí, quería que les hiciese una foto. Asentí y de repente empezaron a salir taxistas de debajo de las piedras posando para mi foto. Ahí fue cuando me dí cuenta que los actos de los locales de Azebaiyán no coinciden con sus intenciones, al menos para los de occidente que no entendemos su idioma.
El siguiente punto que quería visitar era Seki, pero por improvisar acabé en Qax, un pueblecito en las montañas que aunque no sale en ninguna guía, yo recomendaría visitarlo. Allí tuve un encuentro con unos estudiantes de Bakú, que habían alquilando una casa en la villa durante unos días y me estuvieron aconsejando sobre qué ver en Azerbaiyán.

Cómo en el pueblo de Qax había mucha nieve y hielo, decidí recorrer la carretera cuesta abajo hasta encontrar un sitio en el que dormir sin nieve, lo que no sirvió de mucho, porque al día siguiente, amanecí completamente cubierto de nieve.
Seki, es una parada obligatoria, así que tras salir victorioso de la nevada de Qax me dirigí hacia allí. Visité el bazar, mantuve varias conversaciones en un idioma que no sabría volver a hablarlo y confirmaba que la amabilidad del Azerí es totalmente excepcional. En este mismo pueblo probé algunos platos que me habían recomendado los estudiantes el día anterior y visité las grandes atracciones del pueblo como la iglesia Albana, o el palacio de los Kanes.
Mi tercer día en Azerbaiyán estuvo dominado por una larga sesión de carretera, salí de Seki y puse dirección a Ivanovka, un peculiar pueblo que la llaman la pequeña Rusia (esto me suena de algo), pues la mayoría de los habitantes son rusos, y en efecto la distribución de pueblo es totalmente soviética. Desde Ivanovka, avisté un pueblo en la montaña de enfrente, así que fui a verlo. Cuando llegué, estaba todo nevado y no había nadie por las calles, era un pueblo fantasma, vi una fuente, y cómo iba mal de agua, decidí parar a cargar. Mientras estaba en plena faena, comenzó a aparecer un montón de gente de no se dónde, Chapurreaban algo de inglés pero casi nada, al averiguar que era de España, se pusieron eufóricos a gritar: ¡Barcelona!, ¡Real Madrid! Mientras me miraban orgullosos. A continuación me invitaron a tomar Çay, pero como esta entrada me está quedando muy larga lo dejamos por aquí.

Cuaderno de bitácora: Ese día, no pude seguir.Había demasiada nieve y tuve que dar la vuelta.Por lo menos aproveché para...
16/02/2020

Cuaderno de bitácora: Ese día, no pude seguir.
Había demasiada nieve y tuve que dar la vuelta.

Por lo menos aproveché para sacar esta foto.

Azerbaiyán me está dejando sin Aliento, su gente, sus paisajes... El gran desconocido del Cáucaso, en ap***s dos horas puedes pasar de estar rodeado de nieve a más de 2000mts, a estar en medio de un desierto, increíble.

Cuaderno de bitácora: Azerbayán sorprende.Después de un mes parado, deseando que nevase en el Caucaso para poder esquiar...
16/02/2020

Cuaderno de bitácora: Azerbayán sorprende.

Después de un mes parado, deseando que nevase en el Caucaso para poder esquiar y nada.
Ha sido reanudar el viaje y empezar a nevar como si no hubiera mañana.
Hemos amanecido así

Cuaderno de bitácora: he vuelto a la carretera.Tras un alto en el camino en Tbilisi para organizar fotos, poner en march...
16/02/2020

Cuaderno de bitácora: he vuelto a la carretera.

Tras un alto en el camino en Tbilisi para organizar fotos, poner en marcha la web, hacer copias de seguridad... hemos vuelto a la carretera.
Ya echaba de menos hacer fuego...

Os presentamos la nueva web.hazloquetengasquehacer.com
26/01/2020

Os presentamos la nueva web.

hazloquetengasquehacer.com

Cap 37: El Cáucaso, Stepantsminda.Georgia a parte de ser históricamente un país clave para el comercio entre Europa y As...
26/01/2020

Cap 37: El Cáucaso, Stepantsminda.

Georgia a parte de ser históricamente un país clave para el comercio entre Europa y Asia, también es conocido por sus imponentes montañas, llegando a superar hasta los 5000 mts de altura. Tenía muchas ganas de conocer las montañas del Cáucaso y ya os adelanto que no me defraudaría.
En el capítulo anterior, acababa de llegar a Tbilisi y tras estar unos días en la capital con una gastroenteritis horrible, quedé con mi amigo Lucas () en que podríamos ir a conocer Stepantsminda, el pueblo más al norte de Georgia, sito en el Cáucaso haciendo frontera con Rusia. Sin estar recuperado al 100% hicimos una compra y nos dirigimos hacia allí.Llegar a Stepantsminda no es moco de pavo, pues a pesar de estar a unos 120 kms de la Capital, te puede demorar cerca de tres horas. Tienes que ir por una vía que se conoce como la carretera militar, una carretera que construyeron los rusos durante a URSS para comunicar Georgia con Rusia y que durante muchos años, fue la única vía comunicación entre los dos países. Recorriendo la Garganta del rio Aragvi el paisaje por el camino no tiene desperdicio y poco a poco te vas metiendo en la inmensidad del Cáucaso.Llegamos a Stepantsminda a ultima hora de la tarde, queríamos ver la puesta de sol desde lo alto de la capilla de Gergeti así que nos dirigimos hacia allí. En la primera cuesta nos dimos cuenta de porqué solo había Mitsubishis Delicas (furgonetas 4x4) subiendo el puerto para llegar hasta Gergeti y es que el puerto entero era una placa de hielo con cuestas de hasta el 15% de desnivel. Os podéis imaginar mi cara en cuanto las ruedas empezaron a patinar y la furgo empezó a ir cuesta abajo y sin frenos o mejor dicho, sin control. Dada mi experimentada pericia al volante (modestia ante todo) conseguí parar la furgo sin chocar con nada, decidí poner las cadenas y probar suerte. Si no lo conseguía habría que subir andando pero ya mañana, pues nos pillaba la noche.
Sorprendentemente la Traspi subió sin mayor problema y llegamos nuestro destino donde todos los coches eran Delicas, curioso cuanto menos.Con los últimos rayos de sol pudimos disfrutar de una vista de Stepantsminda impresionante mientras unos georgianos nos invitaban a un chupito de chacha a -10º en lo alto de la montaña. El cáucaso no nos podía recibir de mejor manera.Habiéndonos calentado con el dichoso licor georgiano, tocaba buscar sitio para dormir, ya que al día siguiente queríamos hacer una excursión hasta el glaciar del Kazbek. Nos subimos en la furgoneta y enseguida noté algo raro, como si la Furgo no corriese y es que el freno de mano ¡Se había congelado! y por mucho que lo quitase, las pastillas se habían quedado agarrotadas por el frio. Por suerte el sitio dónde íbamos a dormir estaba cerca.Esa noche fue la que soñé que se congelaba el anticongelante y si a eso le sumamos que no estaba recuperado al 100% de mi gastroenteritis, sobra decir que esa noche dormí muy mal.A pesar de que era diciembre, este año a p***s está nevando en el Cáucaso y por eso decidimos hacer esta excursión ya que habitualmente por esas fechas suele estar todo tupido por la nieve. La excursión según leímos por internet iba a ser larga así que nos pusimos el despertador al Alba.

Sonó el despertador y yo no me lo podía creer, me encontraba fatal y para mas Inri no fui capaz de ingerir nada en el desayuno. Así que enfermo a menos mucho grados con el estómago vacío y un sol de mentira, Empezamos a caminar y a los 5 minutos me encontraba tan mal que no podía parar de pensar en volver a la cama. Lucas me fue animando y tras varias horas caminando finalmente llegamos. En ese momento fui al "baño" acto seguido me comí un bocadillo y como por arte de magia ya no tuve más gastroenteritis.Fue entonces cuando pude disfrutar del sitio aunque con un sabor Agridulce, pues el glaciar aunque se veía no era lo que me esperaba, ya que estos últimos años ha retrocedido bastante por el calor y antes el glaciar desde ahí debía ser espectacular pero ahora aunque bonito, menos impactante. Aun así mereció la pena por las vistas y por mi cura de gastroenteritis.De vuelta en Stepantsminda, fuímos a comer un restaurante típico georgiano en el que nos inflamos a Birra "Original Kazbegui" y conocimos a otros viajeros con los que hicimos buenas migas.Esa noche dormimos en un sitio brutal al lado de un manantial de agua con gas y vadeamos varios rios congelados en los que tuvimos algún susto pero salimos victoriosos.De vuelta a la capital pudímos visitar Gudauri y su típico Panorama View Point y el monasterio da Ananuri. Visitas obligadas si viajas por la Carretera Militar.Cómo apunte curioso la carretera militar solo hace 10 años que está asfaltada.

Cuaderno de bitácora: el señor de los tanques.De camino a Tbilisi de vuelta de las montañas del Cáucaso, vi un tanque ap...
18/01/2020

Cuaderno de bitácora: el señor de los tanques.

De camino a Tbilisi de vuelta de las montañas del Cáucaso, vi un tanque aparcado en la calle, así que aparqué la furgoneta al lado para sacar una foto del tanque junto con la furgo.

Al poco tiempo salió un señor de la casa de detrás y empezó a hablarme, pero yo no entendía nada.

El señor me decía todo el rato, "come come" así que yo le seguí hasta el jardín de su casa. Allí tenía una colección de coches clásicos increíble, Buick, BMW, Opel, Willy's, Ford T... Eso sí, la mayoría corroídos por el óxido.

El señor me estuvo contando cómo pudo, entre señas y el poco inglés que sabía, la historia de cada coche. Cuando acabo de explicarme y ya me estaba yendo me dijo, algo como: esto es un museo, y esto que acabo de hacer cuesta 20 laris (unos 7€). Me costó un poco entenderlo, porque no me podía imaginar que eso que tenía en el jardín de su casa fuese un "museo". Después intenté hacerme el loco diciendo que no entendía lo que quería decir, pero no coló, así que casualidades de la vida en la cartera solo tenía 5 laris (unos 1,7€) y le dije: toma esto es todo lo que tengo.

Así que después de cogermelos, le pedí una foto y posó ante su kamaz.

Esto de enseñarte antes de cobrarte es una práctica habitual por estos lares y por menos de 2 euros no me iba a poner a discutir.

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