03/06/2016
Si mañana me fuera, me querría más. Y a ti quizá no tanto.
No echaría de menos, porque vería, sentiría, disfrutaría.
Echaría, en todo caso, las cosas que no me valen, que no me aportan o que me apartan.
Si mañana me fuera, volvería a casa.
Volvería a apoyarme en su barriga como hace veintitantos años para curarme.
Pediría perdón por no haber llorado menos, reído más y follado el doble.
Si mañana me fuera disfrutaría del camino, respiraría más hondo y me sudarían más el trabajo y la gente con pocas ganas.
Haría menos fotos y disfrutaría más de los momentos, miraría menos la pantalla de mi móvil y más a las caras cuando fuera por la calle.
Si mañana me fuera me tomaría dos tintos en lugar de uno, besaría a más de dos y no llegaría a casa un martes hasta las tres.
Pero dormiría en su lado derecho cada viernes, como antes y le diría que es la más guapa, como siempre.
Si mañana me fuera me tatuaría dos nombres en cada muñeca, que son los que me han llevado de la mano hacia adelante y hoy, gracias, que puedo ser un pequeño reflejo de lo grandes que son.
Si mañana me fuera me complicaría menos la vida, estudiaría menos y aprendería más.
Comería mucho, me reiría a carcajadas de la celulitis y correría sólo jugando a ser la primera en llegar a la cama y porque llegaría casi siempre tarde, eso no creo que cambiara.
Si mañana me fuera diría más te quiero sinceros y más que le jodan de esos que salen del alma. Pero no odiaría, eso es perder el tiempo.
Porque si me fuera mañana querría quedarme otro rato, sé que aún no lo estoy haciendo del todo bien.