25/07/2023
CAMPEON DE CAJISTAS DE IMPRENTA, Porfirio Martín Campillo nació en Ávila en el seno de una familia de impresores. Su padre Emilio Martín y sus hermanos Diodoro y Honorio tenían el taller en la plaza de Pedro Dávila, en la Posada de la Fruta.
En 1957 fue proclamado Campeón Nacional de destreza en el oficio en la especialidad de cajistas por su rapidez en componer un texto que justificó –alinear las palabras por ambos márgenes– con la silueta de la cabeza de don Quijote. En aquellos años destacar en un gremio como el de cajista se consideraba una proeza y, por su hazaña, recibió la Medalla de Bronce de la Provincia de Ávila otorgada por la Excelentísima Diputación Provincial y la solemne felicitación del Excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad.
Años después montó su propio taller que llamó «Imprenta MARCAM» (las tres primeras letras de cada uno de sus apellidos) ubicado en la calle Francisco Gallego. En el mismo, trabajaron junto a él sus hijos Jesús y Pepe, ayudados por algunos miembros más de la familia.
El primer cliente fue D. Licesio Álvarez con su «Boletín de la Adoración Nocturna». Durante su andadura profesional pasaron por sus manos numerosos trabajos de imprenta, tales como tarjetas de visita, invitaciones de boda, menús de restaurantes, recordatorios de primera comunión, talonarios de facturación, recibos de lotería, calendarios, folletos, programas de fiestas de los barrios de la ciudad y pueblos de la provincia y numerosos libros, entre los cuales, se cuentan los de su amigo Jacinto Herrero.
Al entrar en el taller, lo primero que veían sus clientes y amigos era a Porfirio en plena faena, con su bata azul y un ci******lo entre los dedos.
Porfirio, más basado en la intuición que en la razón, era hombre de naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial y sagaz. De mente deductiva, se expresó como pensador independiente, con autoridad y lealtad.