20/10/2025
La tía Mari y el cáncer
Sentí el agua mucho más fría, como cuando tocas hielo y sientes punzadas, al momento de la noticia yo lavaba platos.
La sensación llegó hasta pecho, me senté, lloré, me comuniqué con ella y la sentí tranquila, eso al mismo tiempo me dejó sereno frente a la lucha que se venía. La ansiedad de ese momento me hizo limpiar hasta las ollas.
La tía Mari ha estado presente en toda mi vida, buenas y malas, risas y llantos, es quien sonríe con cada ocurrencia que digo, la que me soltó en el gran Guayas a los 13 años, con indicaciones explicitas de como pagar una planilla de luz, donde tenía que dejar el miedo y con una amplia confianza me enseñaba cosas para la vida.
Una mujer que le ha metido ganas a todo, con quien me convierto en un niño cuando la veo y corro abrazarla.
La lucha fue de todos pero más de ella, donde prevalece la empatía, donde buscamos respuestas, donde Dios escribe nuestras fortalezas, donde la vida nos otorga misiones que no imaginamos tener.
En esta fotografía yo debería salir con ella, haberme rapado mis cabellos rebeldes, pero en contra la corriente, a mi tía le gusta verme con mis pelos incomprendidos.
Estas fotos son un mensaje claro que un chequeo a tiempo salva vidas, que tocarse cambia el destino para bien, de que la vida pone pruebas donde Dios y la ciencia médica se toman para decir ¡Lo logramos!
En cada imagen, mi tía muestra su sonrisa, su dulzura y una que otra retada cuando no me porto bien. Pero es su esencia, porque a pesar de perder el cabello, un seno, pasar por varias intervenciones quirúrgicas, no se rindió.
Cada día es una oportunidad para prevenir, detectar y dar amor por sobre todas las cosas.
Es 19 de octubre, Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Les dicen guerreras, luchadoras, valientes, y tienen razón, yo la resumo como una tía Mari, porque ella es todo eso.
(Mi tía ya tiene cabello, unas onditas bien bonitas, nada más espero que venga a Manabí y les actualizo las fotos de cómo está luego de toda su lucha).