24/05/2022
Carlos Cèsar Lozada la historia viviente del chagra. Sumido en su vida de cabalgatas, frío y trabajo duro, Carlos César Lozada es uno con su caballo. Uno más de aquellos centauros de páramo a los que se conoce como chagras. Metido en su armadura de sombrero, bufanda, poncho, zamarro , huasca, juete hecho con miembro viril de toro y botas con espuelas roncadoras, el hombre transcurre en su existir de 81 años. 81años marcados por recuerdos de conquistas amorosas música ranchera, arreo de ganado y amansamiento de equinos. Don Carlos César es un extraviado del siglo 20 que trata de acomodarse a los avances del siglo 21. Su celular de botones, de antigua tecnología, le sirve para llamar o recibir llamadas. Los modernos, de pantallas táctiles, con acceso a internet y redes sociales, le parecen inútiles, incompatibles con su andar a caballo, lazando vacunos, asegurando potrillos o templando alambre de púas para asegurar los cercos. Desde que aprendió a m***ar, a los siete años de edad , se fundió cada vez más con un estilo de vida que en la actualidad pocos buscarían o entenderían. Aunque a perdido la cuenta de la cantidad de corceles que ha m***ado, siente pese a ser diferentes, todos son el mismo. Le desfilan los nombres los nombres de los caballos que más amó. Rayo de Plata, Nerón, la yegua Canela, o la yegua Mala Noche, aquella que perteneció a un chagra acostumbrado a desvelarse en las cantinas, teniendole a ella atada, esperando a la interperie que su amo termine la parranda. Electo Chagra del Recuerdo 2028-2019, Carlos César tiene en su hogar una pequeña colección de monturas, estribos, huascas (lazos), cabestros y demás utencillos para la m***a. Pero, más alla de eso, él constituye una historia viviente delo que significa el chagra. Por eso invita a los turistas nacionales extranjeros a visitarlo en su casa, en el barrio San José de Tucuso de Machachi. Desde donde puede llevarlos al sector de la Guitig a conocer a caballo el Paso del Inca, un lugar mágico , por donde, cuenta la leyenda , Rumiñahui escapó de us captores españoles llevando consigo los tesoros de los Incas . Carlos César cobra USD 30 por día, según la distancia a recorrer. ¿Quien mejor un chagra como él para rodear las inmediaciones del vólcan Rumiñahui, a más de de 3.000 metros de altura? Lozada cuenta con un certificado de trabajo en turismo y utencillos como cazco para seguridad de los visitantes. Al lado de de Jack, su perro e inseparable amigo de cabalgatas, Carlos César se despide y mientras su figura se pierde en la distancia, la estampa de hombre bravo de mirada apacible parece quedarse para siempre en la vida de quienes llegan a conocerlo. Texto Javier Tamba