15/01/2021
Creo que no me equivoco si digo que todo habitante de Galápagos estaría de acuerdo en que las niñas, niños y jóvenes que viven en las islas tengan la oportunidad de navegar más, de conocer mejor el mar y sus códigos, de conectar con la infinidad de espacios y rincones escondidos de nuestras Galápagos. No es una idea nueva, hay varias iniciativas gestándose desde hace años, pero sin duda esto debe seguir creciendo. Hoy pudimos vivir esto como parte del Programa Galápagos Infinito, al cual felicito por abrir esta posibilidad.
A través de estas fotografías comparto nuestra experiencia de hoy en la isla San Cristóbal. Con un grupo de 8 niñas, niños y jóvenes de la isla, pudimos navegar a vela y recorrer hasta la cercana “Piedra Cagada”, nombre debido a la cantidad de piqueros de nazca y gaviotas de cola bifurcada que habitan allí. Para muchos, incluyéndome, fue nuestra primera vez navegando a vela y también acercándonos a apreciar esta formación geológica y su biodiversidad, tan cercana a Puerto Baquerizo Moreno.
La sensación de la navegación en vela por sí sola es cautivante, muy distinta a las lanchas rápidas y ruidosas que hacen el transporte inter-islas. La embarcación a vela se mueve en silencio, en íntima armonía con el viento y el mar, como una invitación a la contemplación y disfrute del mar y el paisaje costero que nos acompañaba. El velero “Pepe” fue magistralmente capitaneado por Diego y Carolina, ambos guías naturalistas, vecinos y miembros activos de la comunidad. Esta gran pareja de navegantes pudo compartir a través de Zoom con un grupo de aproximadamente 20 niñas y niños, que se encontraban tanto en otras islas del archipiélago así como en el Ecuador continental. Los niños conectados virtualmente mostraron mucha curiosidad e interés. Quería saber cosas como: ¿han visto tiburones mientras navegan? O, ¿qué harían si se quedan sin viento ni gasolina? O, ¿cuánto tiempo toma convertirse en un capitán? Fue motivador ver que una de las participantes virtuales manifestó que, tras acompañarnos virtualmente durante esta navegación, ha descubierto una nueva posible vocación y en el futuro quisiera convertirse en capitana de su propia embarcación. Por su lado, los niños a bordo, estaba fascinados, rieron, nadaron, pasaron un día inolvidable.
Como parte del Proyecto Galapagos Photovoice, que se da gracias al apoyo de los fondos React del Galapagos Science Center, fuimos invitados junto a Jacob Salinas de Galapaguitos Galapagueando. Reconozco lo positivo de estas colaboraciones, necesarias más que nunca en estos tiempos en que la educación, la economía y la vida cotidiana se han visto transformadas forzosamente. Ojalá y que esta transformación se pueda encaminar hacia algo positivo, y todo lo que estamos viviendo nos empuje y motive a pensar distinto la vida en las islas, y el modo de hacer muchas de las cosas que se dan por hecho.
Las fotos compartidas aquí fueron capturadas por mi así como por Joselyn Medina Cango, joven fotógrafa de orígen Saraguro que habita en la Parroquia El Progreso y una de las alumnas de nuestro proyecto Galapagos Photovoice. Varias de estas fotografías formarán parte de nuestra exhibición final que estamos planificando para el mes de febrero!
Mi agradecimiento y reconocimiento a Galápagos Infinito y al Consejo de Gobierno de Galápagos por motivar este tipo de colaboraciones. Que bueno sería multiplicar los recursos y alianzas para este tipo de actividad y así seguir uniendo esfuerzos para que esto se mantenga y crezca.