04/09/2026
Esto se llama “El juego de las muchas voces”.
Esas voces que todos escuchamos alguna vez. Las que nos dicen que no lo vamos a lograr, que no podemos, que no vamos a ser nadie en la vida, que debemos rendirnos.
Y ahí es donde comienza la verdadera batalla: decidir a cuál voz vamos a escuchar.
Yo también he tenido mis propias guerras internas. He tenido que pelear contra mis pensamientos y aprender a purgar de mi vida muchas cosas negativas que estaban a mi alrededor. Decidí comenzar a escuchar aquello que me construye, aquello que me acerca a Dios, a mis sueños y a la persona que quiero llegar a ser.
Es difícil, pero se puede.
Se puede creer.
Se puede luchar.
Se puede tener fe.
Se puede lograr.
Jesús dijo que si tuviéramos fe como un grano de mostaza, podríamos decirle a una montaña: “Muévete”, y se movería.
Quizás muchos vean esto simplemente como un juego, pero para mí tiene un significado mucho más profundo.
Porque muchas veces son precisamente esas voces las que nos llevan a tomar malas decisiones, las que nos hacen fracasar antes de intentarlo, las que nos mantienen débiles y las que quieren convencernos de que nuestros sueños son demasiado grandes.
Por eso quiero que cada persona que participe pueda sacar algo de esta actividad.
Aprendan a reconocer las voces que los destruyen y a fortalecer las voces que los levantan.
Cuando tu mente diga: “No puedo”, que tu fe responda: “Sí puedo”.
Cuando alguien diga: “Tú no vas a llegar”, que tus acciones respondan por ti.
Y cuando la vida diga: “Ríndete”, recuerda todo lo que has tenido que superar para llegar hasta aquí.
No permitas que una voz negativa decida el tamaño de tu futuro.
Crean. Luchen. Tengan fe. Sueñen en grande.
Porque al final, la voz que tú decidas creer puede cambiar completamente el rumbo de tu vida.