19/08/2026
A veces miro una fotografía y pienso en todo lo que es capaz de guardar.
Una mirada que ya cambió.
Un abrazo que quizás ya no ocurre igual.
Una pequeña mano que algún día crecerá.
Una tarde cualquiera que, sin saberlo, se convertiría en un recuerdo para toda la vida.
Porque una fotografía no es solamente una imagen de lo que fuimos.
Es una manera de decirle al tiempo: “esto sucedió, esto fue nuestro, esto lo vivimos.”
Y por eso abrazo profundamente mi proceso como fotógrafa.
Abrazo cada hora de estudio, cada error, cada práctica, cada fotografía que no salió como quería y cada vez que tuve que volver a empezar.
Porque detrás de cada imagen que hoy creo, hay mucho que he aprendido, mucho que he buscado y muchísimo amor por este oficio.
Y quizás ese sea uno de los regalos más hermosos de la fotografía:
que mientras el tiempo se lleva los instantes, nosotros podemos quedarnos con una parte de ellos.
Hoy celebro no solo hacer fotografías.
Celebro poder crear pequeños refugios contra el olvido.
Porque algún día, cuando todo haya cambiado,
cuando esos niños ya sean grandes,
cuando esa voz ya no suene igual,
cuando esa tarde parezca lejana…
una fotografía seguirá diciendo:
“mira… aquí estuvimos. Aquí fuimos felices.” 🤍📷
Feliz día del fotógrafo/ fotógrafa