26/08/2026
La misión imposible: una foto de hermanos
Cuando llegaron al estudio, yo ya sabía que tenía por delante un reto, pero no imaginaba el nivel de dificultad.
El protagonista de la sesión cumplía su primer añito y, como es lógico, entre las fotos que queríamos conseguir estaba la de los dos hermanitos juntos.
El problema era que ellos tenían otros planes.
El pequeño, con apenas un añito, no entendía demasiado de sesiones de fotos. Y su hermanito mayor, con solo dos años, tampoco estaba muy interesado en compartir espacio con él.
Porque sí, los dos son unos chiquiticos todavía, pero ya tenían muy claro que no querían estar uno al lado del otro. Y nosotros necesitábamos una sola cosa: una foto de los dos juntos.
Así que comenzó la operación.
Corretear detrás de ellos, convencerlos, negociar, intentar aprovechar cada segundo en que coincidían en el mismo lugar… y hacer todo lo posible para que aquellos dos pequeños aceptaran posar juntos aunque fuera unos segundos.
Hubo un momento en que pensé: “Bueno, estos dos van a tener que crecer para entender que algún día esta foto les va a encantar”.
Pero seguimos intentando.
Porque si algo he aprendido haciendo fotografía infantil es que muchas veces la foto no aparece cuando uno quiere. Hay que esperar el momento exacto.
Y finalmente llegó.
Por unos segundos estuvieron juntos. Sin correr, sin protestar, sin intentar escapar. Los dos en el mismo lugar.
Yo solo pensé: “Ahora o nunca”, y disparé.
Después de sudar, negociar, perseguir y hacer más maniobras que en una operación militar, conseguimos la famosa foto de los hermanitos.
Hoy son dos pequeños que todavía no entienden por qué mamá quiere que estén juntos para una foto. Pero algún día, cuando sean grandes, van a mirar estas imágenes y probablemente se van a morir de risa pensando: “¿Cómo mamá logró que nos sentáramos juntos?”.
Y ahí estará la fotografía para demostrar que, aquel día, sí lo conseguimos.