10/08/2026
La noche en que el silencio llegó a Palo Alto
Hay noches que nunca terminan.
En San Marcos, Sucre, todavía hay personas que recuerdan con claridad aquella noche del 28 de octubre de 2001, cuando el conflicto armado dejó de ser una noticia lejana y entró de golpe al corregimiento de Palo Alto.
Era un domingo. Como de costumbre, muchas familias y amigos se reunían en el centro recreacional del pueblo. Era un lugar para conversar, escuchar música y olvidar por unas horas las dificultades del campo. Nadie imaginaba que la tranquilidad estaba a punto de romperse.
Al caer la noche, un grupo de hombres armados pertenecientes al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) llegó al corregimiento. Según las investigaciones y los reportes publicados en ese momento, buscaban al propietario del establecimiento y pretendían realizar secuestros en la zona. (Caracol Radio)
Los presentes fueron obligados a permanecer en el lugar mientras los hombres armados controlaban la situación. El ambiente cambió en cuestión de segundos. El miedo reemplazó las conversaciones y la música.
En medio de esos momentos de incertidumbre, Heriberto Álvarez Otero y su hijo, Heriberto Julio Álvarez Díaz, fueron separados del resto de las personas. Horas después, ambos perderían la vida en uno de los episodios más dolorosos que ha vivido la comunidad. Testigos de la época afirmaron que fueron acusados de haber ayudado al propietario del establecimiento a escapar. (El Tiempo)
Poco después, unidades de la Policía llegaron al corregimiento y se produjo un intenso enfrentamiento armado con los guerrilleros. Durante varios minutos se escucharon disparos que rompieron el silencio de la noche. Tres habitantes resultaron heridos y dos integrantes del ERP murieron durante los combates, según los reportes oficiales. (Caracol Radio)
Cuando terminó el intercambio de disparos, Palo Alto ya no era el mismo.
La noticia recorrió rápidamente San Marcos. Padre e hijo habían sido asesinados. Dos generaciones de una misma familia fueron apagadas en cuestión de minutos. Para muchos habitantes, ese hecho marcó un antes y un después en la historia del corregimiento.
Con el paso de los años, el lugar volvió a llenarse de vida. Nuevas generaciones crecieron sin haber vivido aquella noche, pero quienes estuvieron allí aún conservan recuerdos que difícilmente desaparecerán.
Hoy, más de dos décadas después, recordar lo ocurrido no significa abrir heridas, sino preservar la memoria. Porque conocer la historia permite comprender el impacto que tuvo el conflicto armado sobre comunidades que solo querían vivir en paz.
Pero esta historia no la contamos solamente para recordar el dolor, sino para que las nuevas generaciones conozcan lo que vivió nuestra gente y para que el recuerdo de quienes perdieron la vida no quede en el olvido.
¿Tú recuerdas lo que ocurrió aquella noche en Palo Alto?
¿Qué te contaron tus padres, abuelos o familiares?
¿Hay algún detalle de esa noche que consideres importante para reconstruir esta historia?
🕯️ Si estuviste allí o conoces a alguien que vivió estos hechos, te invitamos a dejar tu recuerdo en los comentarios.
Entre todos podemos reconstruir la memoria de nuestro pueblo.
Palo Alto recuerda. San Marcos no olvida.
By: Fgv producciones