Esteban R

Esteban R 𝙇𝙤𝙨 𝙖𝙧𝙩𝙞𝙨𝙩𝙖𝙨 𝙫𝙞𝙨𝙩𝙚𝙣 𝙢𝙖𝙡

22/11/2025

Sigo en este silencio extraño que quedó después de haberte escuchado tanto,
callado y esperando nada;
pensando que los finales se disfrazan de días normales,
en los que todo parece que nada puede acabar...
y también pensándote acostada,
olvidándote de todo para dormir,
olvidándote hasta de mi.

Yo también me olvidaré de ti cuando cierre los ojos,
pero seguramente te recuerde mañana
y un par de días más.

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02/11/2025

Un extraño arrebato

Como si todo lo fuese a resolver un aplauso, aplaudo...
pero demasiado fuerte.

Y como si todo se detuviera tras ese desmesurado movimiento:
hormigas que andaban por ahí,
cucarachas en algún recóndito lugar de esta pieza,
moscas asustadas —que no vieron ningún as*****to,
ni de ellas ni de otros—
se preguntan:
¿Qué fue ese extraño arrebato?

Las palmas de mis manos sufren, duelen,
y caen con la fuerza del peso mu**to
que deja el desánimo.

Las ondas del sonido salen disparadas
contra la quietud y su silencio,
contra estas cuatro paredes,
devolviéndose ligeramente;

como si se les hubiese olvidado la intención,
como si regresara todo aquel anhelo destruido,
como si se deshiciera un hechizo...

Y nace un silencio revelador;
el trago de saliva es más amargo,
y el sentimiento de vacío crece:
más hondo, más ancho.

Y duele todo,
menos las palmas de mis manos.

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10/09/2025

Hacía rato que no venía a mi cabeza, y a las dos y cuarto de la madrugada me desperté. Me sentía inútil, triste. Había soñado con ella, pero supe que era una pesadilla cuando la escuchaba por todos lados pero no podía verla, y simbólicamente es lo que me pasa: está en mi mente pero no la veo en casa.

Siento un aire nostálgico cuando visito los lugares en donde la conocí, esos lugares que antes solía visitar sin dolor, ahora se hace difícil para mí estar allí, simplemente sin esa malparida; la que hacía mis días menos dolorosos. Aún no me he sentido como antes de conocerla, sabes, así como cuando estás desintoxicado del amor y sus estragos, así como cuando estás tranquilo sin depender jodidamente de alguien; a pesar de que hace tiempo toda esta mi**da ya se terminó.

Me pregunto... ¿Dónde estará? Es inmenso el mundo si no está... ¿Todavía me recordará... o ya me ha olvidado? Sigo en la misma casa; no me he mudado ¿Por qué no me ha visitado? No he cambiado de teléfono... ¿Por qué no me ha llamado?

Sigo esperando una señal para verla, así quede más destrozado; me importa un carajo que ya no me dé un poco de ese calor que hay entre sus brazos, que ya no me diga amor, o si no nos besamos.

Podría encontrarla algún día y hablar un poco de esa manera tan despiadada de irse y de tantas jodidas preguntas; Pero no valdrá la pena si de pronto cuando suceda, ya no me interesen las respuestas.

Aire nostálgico.
Esteban R."

24/03/2025

Es curioso que podamos vivir tanto en un mundo en el que cualquier cosa puede matarnos. Despertarse en la mañana no es normal, es un milagro.

09/02/2025

Algún día.

Tarareo una frase que escuché alguna vez de un tal Antonio Machado... Tarareo sentado en el sofá, pensando... Tarareo: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Y pensando en lo que realmente sucede... Lo que realmente sucede es que nosotros no estamos preparados para la oportunidad, es por eso que no tenemos suerte. Vivimos a la espera de cosas que ya llegaron, y nos esperan; no saberlo, esa es nuestra condena.

Dime ¿Qué harías si supieras que sólo tienes que prepararte? Así cómo cuando te arreglas un día cualquiera y alguien pasa a visitarte, alguien que querías que te viera.

Pero es ahí donde está el verdadero problema...

Algún día haré tal cosa, algún día tendré tal cosa, algún día, algún día. Es lo que decimos... Y me incluyo porque también he pasado horas sentado en el sofá, sin arreglarme; pensando en cuándo cambiarán las cosas, en vez de levantarme e irme. ¿A dónde? A dónde sea, menos aquí, donde el tiempo me mira con resentimiento. Dime que lo sabías; que siempre estamos a una decisión de cambiar las cosas, pero sería bueno hacerlo antes de que ellas cambien solas, porque lo harán.

Algún día será demasiado tarde. Y lo único que podremos hacer en ese entonces es aceptarlo.

Ahora dime ¿Harás tú propio camino? O ¿seguirás el que conduce al sofá?

Esteban R.

09/02/2025

No dejes morir ese poema que nació en medio de la carretera, porque aunque no parezca, aún hay tiempo para detenerse. Si lo dejas morir, no volverá a nacer otro como ese. Y si vive, ya no podrá morir.

Esteban R.

07/01/2025

Cientos de pensamientos atravesados.

Tal vez mi desgracia comenzó en el trabajo, cuando abrí el plato desechable en el que vino el domicilio que, en vez de frijoles, habían servido lentejas. Maldita sea.

Tres de abril de dos mil veinticuatro, veintiún años y contando, el tiempo es indetenible...
Las gotas tamborilean las calles, terrazas y techos de zinc; componiendo la hermosa melodía de la lluvia. Perfecta para dormir pensando en nada; pero yo me hallo aquí pensando en todo, en que estoy tendido ante los problemas económicos, emocionales y otros más que por el momento no recuerdo ¿Tendido cómo? Como un venado que ha sido emboscado y cazado y ahora se halla tirado sobre la hierba; sintiendo cómo los pedazos de su carne son desprendidos de su cuerpo por una bestia salvaje que sacía su hambre sin una gota de remordimiento. Y en sus últimos momentos, sin ganas de seguir luchando, el venado mira el inmenso cielo que lo cubre; para no ver otra cosa. Y eso a veces suele ser mejor; ver el inmenso cielo que nuestra condición. En mi caso estoy siendo devorado a pedazos por la vida, o por mis propios pensamientos.

¿En qué pienso tanto? En que no hay comida en la nevera y también se me acerca el día del pago del alquiler y aún no he completado el dinero. Pienso en que debo, debo y debo. En fin ¡Malditas deudas! Te persiguen hasta debajo de la cama, hasta en los lugares más recónditos de la casa. El caso es que me hallo entre disgustos; porque por otro lado no sé qué hacer conmigo, me veo diferente, pero sé que soy yo; porque el espejo sigue siendo el mismo de hace años. Y a pesar de que estar despeinado es el mejor peinado que siempre he tenido, me siento irreconocible. Pero tal vez sea por mis preocupaciones, creo que ellas se han adueñado de las expresiones de mi rostro. Y es por eso y por todo que quisiera desaparecer ¿No les pasa? ¿Qué hay veces que quisieramos huir, desaparecer o ser invisibles? Aunque... pensandolo bien, no es tan bueno cómo suena, verás:
Recuerdo que cuando niño soñaba con ser el hombre invisible, y la ironía de la vida me llevó a serlo. Con el tiempo, comprendí que aquel hombre anhelaba ser como yo. Tan visible como la luz del sol. Es duro eso de ser invisible y que, aún así, te huyan; ¿Quienes, esteban? Todas las personas que huyeron cuando sintieron tú cercanía. No parece tener sentido, pero tiene más sentido del que parece; valga la redundancia.

Les confieso que no me gusta escribir estas cosas lamentables, sueno débil, miserable. Sin embargo, prefiero desahogarme escribiendo antes que llorar, aunque quizá esta noche sea inevitable. Y no hay que preocuparse o tomárselo tan en serio esto de los malos ratos, verás, la comedia no siempre fue graciosa, tuvo sus raíces en las tragedias. Sin embargo, solemos convertir el caos en arte, solemos hacer milagros. Así que sin más que decir, me despido, el insomnio no pudo conmigo, ya son las cinco de la mañana, dormiré. Buenas noches.

07/01/2025

Una mente perdida entre imágenes turbias.

Un viento frío de esos que anuncian la lluvia estremecía la gabardina del quitasol. Miré hacia el cielo; estaba muriendo el sol. Agarré uno de los vasos desechables que estaban sobre la mesa de plástico y serví el último jugo. Guardé los tallos de caña en el baúl azul y comencé a lavar la máquina prensadora. Cansado por mucho trabajo, no vehía la hora de irme a casa, sobre todo antes de que oscureciera; pues la noche no es que se viera muy agradable en ese lugar.

Una voz delicada me distrajo de los quehaceres. Decía:

—Negro, ¿qué te pasó en las orejas?

Dirigí mis ojos hacia el frente; un vagabundo con cicatrices en su cuerpo; cicatrices que sellan historias, y con las prendas manchadas de desprecio, tenía su mirada clavada sobre los ojos inocentes de una pequeña niña, ojos con chispas de cuiriosidad.

Aquella pregunta enmudeció el ruido de los motores, la bulla de los peatones, o quizás se robó toda mi atención y la del tipo que se tomaba el jugo de caña sentado en el andén; que me miraba incrédulo, para confirmar si yo también escuché el atrevimiento de la pequeña...

Aquel habitante de calle quedó atónito ante la inesperada visita de la pregunta; y lentamente liberó la fuerza con la que sostenía la carretilla, en la que se encontraba ella subida. Los ojos de él se mostraban vacíos, como si no hubiese nadie ahí dentro; como si una pesadilla que se creía en el olvido hubiese resurgido desde las profundidades de su mente sobreviviente para arrastrarlo consigo al lugar donde su alma se desprendió de su cuerpo en medio de una tortura que parecía ser eterna.

Tiré una pequeña pero contundente ojeada a sus orejas; los bordes parecían cortados como con tijeras, y una de ellas parecía ser solo la mitad de lo que es la mía.

Él, volviendo a sí mismo con un sorbo de aire que inmediatamente dejó salir, ignoró la pregunta y, agarrando nuevamente las asas de la carretilla, continuó su camino.

Mientras la pequeña chica se alejaba encima de la carretilla, pude ver cómo su rostro cambió de semblante. No le hizo falta una respuesta para comprender como hay preguntas que matan más que la curiosidad.

Debo decir de ella que me aterró más la forma en que desató su inquietud que el recuerdo revivido por ésta. Y he pensado que ni ella, tampoco aquel tipo sentado en el andén, ni siquiera yo, queremos saber los secretos de las mentes que rondan por la minorista. Lugar donde vagan los cuerpos desalmados.

20/12/2024

Es una hermosa noche; cómo las diez mil que ya han pasado, repleta de incontables estrellas que decoran ese cielo azúl.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me senté a contarte mis problemas; me olvidé de la estrella fugaz y de pedirle un deseo cada vez que la viese pasar, de discutirle a la luna por perseguirme a todo lugar, de ver las figuras de las nubes y comparar, pero...
Noche, he llegado a la conclución de que tal vez el día fue antes que tú, y por eso lidias con el caos que éste deja: muchas almas le temen a tú silencio y soledad, no han aprendido a verte, sin embargo, ellos no tienen culpa.
Nadie nos enseñó a vivir, a controlar lo que sentimos, a olvidar. Puede que se inténte; pero es difícil aprender con la experiencia de los demás.
Yo también te he odiado, te he odiado aquellas veces que he perdido el norte, por que tús horas de soledad me hicieron daño; pero me enseñaron a quererme.
Dime, noche ...
¿Qué aparento ser?
Marchito toda flor viva, queríendo darle más vida y no entiendo el por qué.
Noche, dime...
¿Estoy condenado a ocultar mi sonrisa más humilde?
He tratado de mostrarme cómo soy a donde voy, y con quién estoy, pero siempre se van.
Sé que no soy el único que te habla, pero a excepción de muchos, no espero respuestas...
Sé que éstas preguntas quedarán perdidas entre el tiempo y tú inmesidad, vagando; cómo todos aquellos deseos que le pedí a cada estrella fugaz qué alguna vez vi pasar.

27/07/2024

Despedirnos ha sido tan inevitable cómo conocernos, sin embargo, le encomiendo a nuestras memorias olvidarnos con la lentitud que se consume una vela, sin tanta prisa, para sentir lo nostálgico de los recuerdos, si hay nostalgia es por lo que hubo buenos momentos.

En las noches, al mirar en la sublime belleza del firmamento incontables estrellas... me acordaré de tí, de que finalmente las devolviste de tus medias.

"Harás de tus sueños una realidad" te expreso con certeza mientras coloco el pocillo vacío sobre la mesa y me retiro, porque he venido a tomar una taza de café; pero no a quedarme... en esta página veintiuno de tu historia.

Aténtamente, alguien común y corriente.
Esteban R.

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