23/05/2026
Toribío, Cauca.
Un territorio con muchas historias, lugares por visitar y relatos por contar, ubicado en las altas montañas del norte del Cauca. Con lo poco que logré recorrer, lo puedo resumir en tres palabras: tradición, resistencia y organización.
En una de las escuelas de las veredas de Toribío, a los estudiantes desde los primeros grados se les enseña e inculca el idioma propio y el arte del tejido. Esta vez tuve la oportunidad de verlos tejiendo sombreros tradicionales, en una actividad muy pedagógica. No lo hacían por obligación, sino a través de juegos y risas; poco a poco iban tejiendo mientras compartían entre ellos. Desde lo personal, me sentí muy acogido por la comunidad.
Siguiendo el recorrido, fuimos hacia zonas entre el monte donde se encontraban dos lugares magníficos:
La Chorrera de Santa Bárbara, un lugar que además de ser una espectacular maravilla natural, es un sitio sagrado para las personas que habitan este territorio. Allí se lograban observar ofrendas, y se sentía un ambiente de calma y respeto. También destacaba lo limpio y cuidado que se encontraba el espacio.
La cueva o sendero del túnel, ubicada de una manera muy oculta, guarda una historia del sufrimiento que vivieron las comunidades indígenas hace muchos años, especialmente durante la época del peonazgo. Todo esto ocurrió con el fin de extraer minerales valiosos de la naturaleza sin medir las consecuencias. Hoy en día, el lugar se visita con mucho respeto por las personas que pasaron por allí. Solo queda la memoria de quienes alguna vez lucharon y trabajaron arduamente en ese sitio. Ahora es una cueva muy oscura donde animales como los murciélagos han comenzado a habitar.