10/05/2026
Recuerdo bien la emoción de sentir la vida prosperar en mi interior. Despertar cada mañana con la alegría de realizar la tarea mas valiosa: responder a un llamado. Siempre he creído que lo divino es inmanente, atraviesa, nutre y sostiene lo existente. Durante mi embarazo me sentí conectada con el Ser como nunca antes. Gestando a mi bebé, sentí también como yo misma he sido sostenida, nutrida, abrazada. De repente, mi vida integrada en armonía, resplandecía a través de dos rostros: la carita imaginada de mi bebé y el rostro amoroso de mi propia mamá. Qué abundancia de amor y felicidad aquella!
Feliz día maravillosas y poderosas mamás!