24/01/2023
Las sociedades primitivas recurrieron a la magia para encontrar explicaciones "lógicas" a acontecimientos físicos "ilógicos", como terremotos, eclipses, sequías, la vida, la muerte. La necesidad de creer en una razón para ellos válida ante fenómenos desconocidos, imposibles de explicar sin un fundamento epistemológico definido, no tanto para consolidar cómo verdad absoluta un conocimiento (así sea científicamente demostrado) sino para darle al individuo primitivo la posibilidad de crear certezas objetivas cómo ser subjetivo, validadas (o aunque sean invalidadas) por la ciencia actual (carece de importancia), su argumento principal pasó a ser "darle sentido y significancia a su existencia" y este fue el principal problema de la autoconciencia, no tanto la posibilidad de sobrevivir, sino la posibilidad de autoaniquilación de manera consciente y no por su incapacidad de adaptación, pues ya el Homo era cognitivamente superior respecto a los demás organizamos biológicos debido a su capacidad de tomar decisiones producto de su "inteligencia" para no extinguirse, sino ante la inevitable pregunta ¿Qué o Quién soy? Y sus respectivas derivaciones ¿Qué sentido tiene ser? ¿Qué sentido tiene existir? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? De ahí en adelante la vida del homo, cómo homo Sapien sapiens se ha convertido en una carrera por no autodestruirse.
En la fotografía un integrante de la comunidad indigena wayu, fuma tabaco y como es costumbre mira el extremo carbonizado, tal vez para interpretarlo e identificar lo que este le comunica.