04/12/2021
Meses atrás, estuvimos en visitando , nuevamente junto a nuestros amigos de
Salimos temprano, desde Barranquilla, acompañados de un amanecer estupendo sobre la vía despejada. A las ocho de la mañana, ya en el sitio; un restaurante con muchísimo carácter y espíritu acogedor, en el que nos recibieron con el buen tinto que nunca puede faltar.
Desde el primer plato, las imágenes que registramos fueron mágicas, evocaban una sensación de nostalgia sabrosa.
Christian y se desbordaron en atenciones con todo el equipo y nos animaron a probar delicia tras delicia, las que teníamos que picar con cuidadito para poder aguantar al receso de medio día y disfrutar del plato fuerte.
Ya hacia la media tarde recargamos energías con otro tintico y nos adentramos al corazón del restaurante, la cocina, dónde entendimos el origen de platos tan bellos y deliciosos. Eran las manos de unas señoras que transmitían sabiduría ancestral, la que probablemente adquirieron por todos los años de compartir cocina con Maria Josefina.
lideró el proyecto, velando siempre por resaltar lo principal, en esta ocasión, homenajear a Pepina y su exquisita cocina altamente elogiada por muchos y, desde ese día, por nosotros.
La encargada de que cada detalle estuviese En Su Punto, que los molestos mugrecitos no nos mortificaran la edición y que todos los alimentos siempre estuvieran provocativos fue , mientras velaba por que los encuadres y la luz estuviesen como debían.
La vida hizo que nos reencontráramos con , una vieja amiga a la que fotografiamos en nuestros inicios. Ella asesoraba en temas operativos al restaurante.
Después de una larga jornada, terminamos exhaustos, pero satisfechos con todas las capturas realizadas, algunas de las que compartimos en este carrousel de Instagram.