23/10/2025
🕯️ El Salao:
la masacre que desangró los Montes de María
Por: Rafael Montaño Polo
Magdalena Mágica
Fecha: 18 de febrero de 2000 (hechos)
Publicación: octubre de 2025
Un pueblo marcado por el miedo
Entre el 16 y el 21 de febrero del año 2000, el corregimiento de El Salao, perteneciente al municipio de El Carmen de Bolívar, fue escenario de una de las masacres más atroces del conflicto armado colombiano.
Un comando de aproximadamente 450 hombres del Bloque Héroes de los Montes de María, al mando del jefe paramilitar Rodrigo Mercado Pelufo, alias “Cadena”, ingresó al pueblo con el supuesto objetivo de
“erradicar la presencia guerrillera”Lo que dejaron fue una estela de muerte, terror y desplazamiento.
Los días del horror
Durante cinco días consecutivos, los paramilitares torturaron, asesinaron y desaparecieron a decenas de pobladores. Las víctimas fueron campesinos, pescadores, jóvenes, mujeres y ancianos.
Las cifras oficiales hablan de 60 asesinados, pero los sobrevivientes aseguran que el número real supera los 100.
La cancha de fútbol se convirtió en un improvisado campo de ejecución.
Los paramilitares leían listas con nombres, acusaban sin pruebas y ejecutaban a plena vista. Los cuerpos eran abandonados en las calles, mientras el miedo paralizaba a quienes aún respiraban.
A las mujeres las obligaron a cocinar para los asesinos.
Los niños fueron testigos forzados de la barbarie.
Las casas fueron saqueadas, los animales sacrificados, y el pueblo entero, sentenciado al silencio.
El desplazamiento y el olvido
Tras la incursión, más de 700 habitantes huyeron hacia Sincelejo, Cartagena y Barranquilla.
El Salao quedó vacío, convertido en un pueblo fantasma.
El Estado tardó meses en llegar, y cuando lo hizo, ya no quedaba casi nada más que ruinas y recuerdos.
La Unidad de Justicia y Paz recogió años después los testimonios de los sobrevivientes y confesiones de exparamilitares. En ellas, se reveló que el ataque fue parte de una estrategia de control territorial y social impulsada por las AUC, en medio del abandono institucional y la connivencia de algunos miembros de la Fuerza Pública.
Las voces que resisten
Han pasado más de dos décadas, pero El Salao se niega a morir.
Las familias retornadas han reconstruido parte del caserío y levantado monumentos en memoria de los caídos. Cada año, en febrero, se realiza una ceremonia de conmemoración donde se leen los nombres de las víctimas y se exige justicia.
La Comisión de la Verdad, en su informe final, reconoció la masacre como un hecho emblemático del horror paramilitar y del abandono estatal que caracterizó los Montes de María durante los años más duros de la guerra.
“Nos quitaron todo, menos la memoria”
dice María del Carmen Pérez, sobreviviente que perdió a su esposo y a dos hermanos en aquellos días. “Mientras haya quien cuente la historia, ellos siguen vivos”.
Una herida abierta en la historia
El Salao representa la tragedia de miles de comunidades campesinas que fueron víctimas del fuego cruzado, del silencio institucional y del olvido nacional.
Hoy, las nuevas generaciones intentan sembrar esperanza, pero el suelo aún guarda cicatrices.
Recordar no es revivir el dolor, es impedir que vuelva a repetirse.
Por eso, cada palabra escrita sobre El Salao es un acto de resistencia.
Una forma de decirle al país que la memoria no se entierra.
🕊️ Magdalena Mágica: por la verdad, la historia y la dignidad de los pueblos olvidados.