12/02/2022
Ayer partió Luís Eustorgio Palacios, Don Luis como le decíamos todos con cariño. Lo dieron a luz en una aldea de pescadores a orillas del alto río Baudó, donde creció absorbiendo cada detalle de los conocimientos tradicionales de su pueblo, mientras la potencia de su medio ambiente fraguaba la llamarada de su espíritu, de su sabiduría y de su sonrisa que alumbro noblemente durante 66 años… que triste noticia, todavía era un joven aventurero, un Baudoseño, un cimarron! Noble e inquieto explorador, etnobotánico, poeta, chinango, compositor, cantante, locutor.
¿Que no fue durante la fiesta de su vida el inolvidable Luis Eustorgio Palacios?
Hoy compartimos con ustedes algunas frases que transcribimos en alguna conversación con él, y un video como un homenaje muy sentido a su memoria, como nos gustaría recordarlo, seguir haciéndolo leyenda a este Totem de la Colombia Indómita.
- "Yo primero nade antes de gatear, a mí me alumbraron en el agua, como las nutrias, a orilla del río Baudó”.
- "Apenas jovencíé ya tenía hambre de mundo entonces me fui a buscar el Atrato, me subí yo solo, descalzo por el camino antiguo, el camino de los cimarrones por donde ni los "guerros" se atreven a pasar”… “En el paso de Pie de Pató, conocí a Avelino, el ultimo carguero del Baudó, lo vi cargando el solito una nevera amarrada a cintura y frente, y también iba descalzo por los riscos del “afirmado”! - "En el camino yo dormía en los árboles y el tigre no me salió porque sabía que salía perdiendo. El tigre sabe quién le tiene miedo y entonces lo persigue y le va orinando el rastro; al tigre hay que mirarlo a los ojos..” decía el inolvidable Luis Eustorgio Palacios.
Años después de haber llegado descalzo a Quibdó, Luis Eustorgio se estaba graduando como Etnobotanico en la Universidad del Valle y entre muchos oficios, llegaría a trabajar en el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacifico, donde tuve la fortuna de conocerlo y compartir varios caminos con él. Uno de ellos, la expedición al cerro de Janano en la serranía de su natal Baudó.
Apenas tocamos su cumbre, que era una pura empalizada, se desato una tormenta furiosa que nos hizo regresar de inmediato al campamento… apenas llegamos lo encontramos así, bailándose la quebrada Aguaclara… Así queremos recordarlo.