11/07/2026
Segunda parte de esta sesión de embarazo en la casa, aprovechando un atardecer precioso.
A veces las imágenes evocan algunas de mis reflexiones personales, las cuales me ayudan a transitar por mis procesos, a entender lo que me pasa. Siento que hay algo de belleza en la tristeza. O es que hay tristeza en la belleza? Como las notas de piano de una pieza que nos puede llegar a emocionar. Como la música que me hace llorar hasta los tuétanos. Como un poema de amor.
Los momentos tristes también pueden ser hermosos, cuando se comparten y cuando son solitarios, porque la soledad no es mala. Le tenemos miedo, pero es muchas veces necesaria y sanadora. La soledad entendida como un estado en el que estoy conmigo misma, a diferencia de la soledad acompañada, que es desoladora.
Desolación. Un concepto desgarrador, que te tironea el alma con fuerza tratando de destruirla. Pero no lo logra. Porque las mujeres somos resilientes por naturaleza. Y aunque a veces todo nos duela un poquito, seguimos caminando, con piedras en nuestros zapatos de tacón.
Y es en ese camino de sanación en que hay pequeños respiros, momentos, experiencias, que me recuerdan que a veces esa pena se va, otras veces vuelve, pero cada vez se queda por menos tiempo. De cualquier manera, logro ver la belleza, ésa que a veces, en momentos de total desolación, añoramos...