15/06/2026
Cuando tomo fotos me olvido de todo lo demás.
Los pensamientos intrusivos de mi mente se apagan.
Mi mente se concentra exclusivamente en buscar la belleza, en los colores, en la luz, en la composición, en los contrastes, texturas y formas. En los gestos. En las emociones.
Cuando miro por el visor de mi cámara logro abstraerme del mundo real, observando un cuadro delimitado del espacio, donde las únicas persons que existen son aquellas a las que estoy fotografiando.
Si estoy retratando a niños les converso, les pregunto cosas, me intereso por sus mundos... es increíble la creatividad que aflora en esos momentos, porque los niños son seres auténticos que logran alimentar la imaginación. Me río con ellos, juego con ellos, lo paso bien.
El ejercicio de fotografiar me alivia el alma y las p***s; los problemas desaparecen. Después de cada sesión de fotos me siento revitalizada ❤️ Fotografiar se ha convertido, sin querer, en un oficio terapéutico donde confluyen caos, risas, calma, palabras y emociones. Un espacio personal compartido con otros seres humanos que no se imaginan lo importante que es para mí poder retratarlos.
Fotos de mi amiga y su Benja, esperando a Rafael ❤️