23/03/2026
Hace 36 años, el universo decidió cambiar sin avisar. No hubo señales, no hay explicación; simplemente, de un momento a otro, nada volvió a ser igual. Ese día te fuiste al cielo, y contigo se rompió la forma en que yo entendía la vida.
Desde entonces, el tiempo siguió avanzando para todos, pero para mí quedó una herida. Aprendí que todo puede desaparecer sin previo aviso, que lo que hoy está, mañana puede no estar. Tuve que aprender a convivir con la muerte. Y esa certeza, aunque dura, se volvió parte de mí.
36 años han pasado, crecí, maduré, me casé, tuve a mis hijos preciosos, pero siempre con esa marca, siempre buscando tenerte conmigo. No es solo tu ausencia, es el recuerdo constante de que el mundo puede girar de golpe, sin pedir permiso. Y lo que hoy amamos y tenemos con nosotros, mañana puede no estar. Y para siempre.
Y es aquí cuando más me hace sentido la importancia de las fotografías. El valor que tienen, el tesoro que pueden llegar a ser cuando alguien ya no está. Aunque el mundo haya cambiado drásticamente ese 23 de marzo, hay algo que no pudo llevarse consigo… y es todo lo que significaste en mi vida.
Hoy te prendimos una velita con los niños. Ya eres parte de sus vidas también.
Besos al cielo Debbie ❤️🌻