29/03/2025
Hoy, al despuntar el alba, cerca de las seis de la mañana, emprendimos el camino junto a nuestro querido amigo Ramón Tapia, criancero y minero de la provincia del Choapa, hacia el místico sector cordillerano del Calabazo. La fría brisa matinal nos acompañó mientras recorríamos los senderos de nuestra imponente Cordillera de los Andes. En el trayecto, hicimos una pausa para compartir un desayuno auténtico al estilo campesino, preparado con dedicación en un fogón al aire libre y servido en nuestros inseparables ‘choqueros’ llenos de té caliente. El queso asado, dorado a la perfección, complementó nuestra comida como un abrazo cálido.
Con los ánimos en alto, llegamos finalmente a la legendaria Casa de la Locura, un lugar envuelto en historias que vibran entre lo real y lo mítico. Las antiguas formaciones de roca volcánica que rodean el sitio son testigos mudos de siglos de historia. Para los pueblos originarios, estas piedras fueron refugio, abrigo y observatorio mientras pastoreaban guanacos y otras especies. Pero lo que realmente da vida a este rincón de nuestra tierra son las leyendas: relatos de fantasmas errantes que penan bajo la luna, susurros de un tesoro escondido que ha resistido el paso del tiempo y hasta historias de bandidos que hallaron en estas tierras su refugio.
El Calabazo no es solo un destino, es una vivencia que conecta con nuestras raíces, nuestras tradiciones y los misterios de nuestro Choapa profundo. Cada paso nos recuerda que nuestra tierra tiene un alma, y hoy fuimos parte de su latir.