San Ramón El Ojo Fotográfico De Yener Yael

San Ramón El Ojo Fotográfico De Yener Yael Contenido Ancestral y Patrimonio Cultural de San Ramón del Beni

El Sr. Edgar Roca Cayoba “Don Mochato”El Sr. Edgar Roca Cayoba, cariñosamente conocido como “Don Mochato”, nació el  8 d...
12/09/2025

El Sr. Edgar Roca Cayoba “Don Mochato”

El Sr. Edgar Roca Cayoba, cariñosamente conocido como “Don Mochato”, nació el 8 de octubre de 1942 en la hermosa y productiva población de Santa Ana del Yacuma, en el departamento del Beni. Desde niño se destacó por su carácter trabajador, su espíritu inquieto y su disposición para aprender.

A la edad de 12 años, llegó a San Ramón, tierra que lo vio crecer y convertirse en el hombre que es hoy. Con mucho orgullo, Don Mochato siempre manifiesta que fue en este pueblo donde forjó su carácter, donde hizo sus primeras amistades y donde ha trabajado incansablemente para contribuir al progreso y a la economía de la región. Para él, San Ramón no es solo un lugar donde vive, sino su hogar, su inspiración y el escenario donde ha escrito su historia de vida.

Su conocimiento en talabartería lo adquirió de manera práctica y autodidacta, observando, experimentando y perfeccionando cada técnica con el paso de los años. Desde muy joven se dedicó a este noble oficio, convirtiéndose en un referente y en un verdadero maestro en el arte de transformar el cuero en herramientas, adornos y piezas de uso cotidiano.

El repertorio de trabajos que realiza es muy amplio y de gran calidad. Entre sus creaciones se encuentran:

* Aperos de montar: sincha, pegual, correón.
* Maestra para el apero, carpicho y carona de suela.
* Riendas, jáquimas, arzones y otros implementos de equitación.
* Cinturones finamente elaborados que son reconocidos por su durabilidad y diseño.
* Fundas de corta plumas, porta gafas y celulares, billeteras, fundas embainadas de cuchillos, e incluso sombreros de cuero.

Lo que hace aún más valiosa su labor es que trabaja con diversos tipos de cuero, desde el tradicional cuero de res, hasta pieles de animales silvestres y de agua, como lagarto, caimán y sucurí, convirtiendo cada pieza en algo único, irrepetible y lleno de identidad beniana.

Don Mochato no solo es un artesano, es un portador de la cultura viva de San Ramón. Con su trabajo, ha aportado durante décadas a la economía local, brindando productos de calidad a ganaderos, agricultores, comerciantes y familias enteras que han confiado en su talento. Él mismo expresa con orgullo que haber crecido y trabajado en este pueblo le ha permitido darle sentido a su vida y contribuir al bienestar de su gente.

Con más de ocho décadas de experiencia y una vida dedicada a su oficio, Don Mochato tiene hoy un sueño muy especial: Transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. Su mayor deseo es que el arte de la talabartería no se pierda y que más jóvenes se animen a aprender, a emprender y a mantener viva esta tradición que ha sido parte de la identidad del Beni por generaciones.

Con gran generosidad y entusiasmo, invita a toda persona que tenga el interés y la pasión por aprender este oficio a visitarlo y convertirse en su aprendiz. Quien desee adquirir este conocimiento puede encontrarlo en su domicilio, ubicado en la calle Bilbao Rioja, Zona San Ramóncito, o comunicarse con él al número 71138114.

La vida de Don Mochato es un ejemplo de perseverancia, humildad y amor por el trabajo. Es un hombre que inspira con su constancia y que demuestra que con dedicación y esfuerzo se puede construir un futuro digno, dejar huella en la comunidad y ser parte del desarrollo de un pueblo.

Hoy, su historia es motivo de orgullo para San Ramón y para todos los que lo conocen. Él es un símbolo de que el talento local puede brillar, de que las tradiciones pueden perdurar y de que el trabajo honrado es la base para el progreso. Don Mochato nos enseña que cada pieza de cuero que pasa por sus manos lleva consigo no solo técnica y arte, sino también pasión, respeto por la tradición y amor por su tierra.

Historia de la Majestuosa Iglesia Parroquial de San Ramón del Beni Bolivia La actual Catedral de San Ramón del Beni, con...
20/08/2025

Historia de la Majestuosa Iglesia Parroquial de San Ramón del Beni Bolivia

La actual Catedral de San Ramón del Beni, conocida como la majestuosa Iglesia Parroquial de San Ramón, es el reflejo vivo de la fé, la perseverancia y el espíritu de unidad de un pueblo que siempre soñó con tener un templo digno de su devoción y grandeza. Su inauguración fue el 31 de agosto de 1992, en el marco del Bicentenario de la Fundación de San Ramón (1792-1992), marcó un antes y un después en la vida religiosa, cultural y social de esta histórica tierra colorada.

Aquel día de fiesta quedó grabado en la memoria de todos los ramonianos, cuando en solemne ceremonia se dio por concluida esta gran obra. Presidió la inauguración el Nuncio Apostólico en Bolivia, Monseñor Giovanni Tonucci, acompañado de los obispos del Beni: Monseñor Julio María Elías, Monseñor Manuel Eguiguren y Monseñor Carlos Anasagasti, quienes junto al pueblo y sus autoridades fueron testigos del nacimiento de un monumento que se convertiría en orgullo regional.

La obra fue posible gracias al esfuerzo conjunto de toda la comunidad ramoniana, cuyos hijos y familias, con fé y sacrificio, aportaron para levantar las paredes de esta iglesia. También se contó con el valioso apoyo de las Iglesias Católicas de Alemania, Roma y España, que extendieron su mano solidaria para cumplir este noble propósito. El diseño arquitectónico estuvo a cargo del Arquitecto Safwat Hani Ascimani, los cálculos por el Ing. Hans Dellien Barba, con asesoría del Ing. José Orlando Monasterio; sin embargo, la dirección y el corazón de este proyecto reposaron en quien fuera el párroco de San Ramón, el incansable Padre Gregorio Carazo Romera.

El 31 de agosto de 1992 fue, sin lugar a dudas, un día histórico: La inauguración de la más moderna, bella y preciada obra jamás construida en todo el Beni, está en Municipio de San Ramón. Desde entonces, nuestra iglesia ha recibido múltiples distinciones Nacionales, Departamentales y reconocimientos Municipales, consolidándose como un referente de fé y patrimonio cultural para toda la región amazónica ramoniana.

Un Agradecimiento Eterno al Padre Gregorio Carazo Romera

En esta historia, el nombre del Padre Gregorio Carazo Romera, O.F.M. Ocupa un lugar imborrable. Su figura, llena de entrega y humildad, es recordada con orgullo, amor y respeto por todos los ramonianos. Fue él quien dedicó su vida al servicio de la comunidad, impulsando con firmeza y fe el sueño de levantar la majestuosa Catedral que hoy se alza en el corazón del pueblo.

El Padre Gregorio no solo fue un sacerdote al servicio de la parroquia; fue un verdadero padre espiritual y guía comunitario. Durante años entregó sus energías, sus conocimientos y, sobre todo, su amor por este pueblo, trabajando incansablemente hasta ver cristalizado el sueño colectivo de contar con un templo moderno, digno y majestuoso. Su liderazgo y su visión trascendieron lo material, pues no solo construyó paredes de concreto, sino también sembró en cada corazón la certeza de que la fe y la unidad son capaces de hacer realidad las más grandes obras.

Conmemoramos con gratitud sus bodas de oro sacerdotales, celebradas mientras aún servía a San Ramón, acontecimiento que dejó testimonio de una vida consagrada a Dios y a la comunidad. Por todo ello, nuestro pueblo lo recuerda con lágrimas de cariño y con un sentimiento profundo de agradecimiento eterno. Su nombre permanecerá vivo en la historia de San Ramón, porque gracias a él nuestra iglesia parroquial no es solo un edificio, sino el reflejo de la fé, el amor y la perseverancia de un pueblo.

El pueblo de San Ramón reconoce y honra la memoria del Padre Gregorio como un hijo adoptivo de esta tierra, que dedicó sus mejores años a engrandecerla, y que, con su ejemplo de humildad, sacrificio y dedicación, dejó una huella imborrable en cada familia. Siempre lo recordaremos como el sacerdote que llevó el nombre de San Ramón en alto, y que con cada misa, cada gesto de servicio y cada obra realizada, demostró el amor sincero hacia quienes lo acogieron como parte de su historia.

Orgullo de un Pueblo ❤️💛🤍

Hoy, nuestra Iglesia Parroquial cumple 33 años de creación, mientras San Ramón conmemora 233 años de fundación. En cada repique de campanas y en cada oración elevada bajo sus techos, sigue viva la memoria de todos los que hicieron posible esta obra, pero sobre todo, del querido Padre Gregorio Carazo Romera. A quien recordaremos eternamente con gratitud.

La majestuosa Catedral de San Ramón no solo es un símbolo arquitectónico, sino también un legado espiritual y cultural. Es el orgullo de un pueblo valeroso que nunca olvidará al hombre que, con esfuerzo y entrega, ayudó a convertir un sueño en una realidad que hoy ilumina nuestra fé y nuestra identidad.

18/08/2025

Esté 31 de Agosto, el pueblo de San Ramón del Beni se vestirá de gala para celebrar con orgullo y fervor su 233 aniversario de fundación, una fecha que no solo evoca el nacimiento de nuestra tierra, sino que también reafirma nuestra identidad, cultura y fé.

San Ramón fue fundado en el año 1792, en plena época colonial, por orden del Gobernador de Moxos, Don Espinoza de los Monteros, y ejecutada por el Capitán Lázaro de La Ribera. La creación de nuestro pueblo tuvo como protagonistas a aproximadamente 3.000 indígenas Itonama, quienes con esfuerzo y unión dieron vida a lo que hoy conocemos como la tierra colorada, cuna de tradiciones y de un pueblo luchador y hospitalario.

Nuestra historia comenzó a orillas del majestuoso Río Machupo, cuyas aguas han sido testigo del crecimiento de generaciones enteras y que aún hoy acompañan la vida cotidiana de los ramonianos. Este rincón de Bolivia, ubicado en la Provincia de Mamoré del departamento del Beni, conserva con orgullo su herencia cultural y espiritual.

Cada año, el 31 de agosto, además de conmemorar nuestra fundación, rendimos homenaje a nuestro Santo Patrono, San Ramón Nonato, protector de nuestro pueblo y símbolo de fe que une a nuestras familias en oración y devoción.

Hoy, después de 233 años de historia, San Ramón sigue siendo un faro de cultura, tradición y esperanza, donde se mezclan la música, la danza, la gastronomía típica y la calidez de su gente, recordándonos que somos herederos de una tierra bendita.

Por ello, tenemos el honor de invitar a todos los hijos de este pueblo, a nuestros hermanos benianos y bolivianos, y a cada visitante nacional e internacional a ser parte de esta gran celebración del 233 aniversario de San Ramón.

Será una fiesta de alegría, devoción y tradición, donde juntos celebraremos la historia de un pueblo que late con fuerza en el corazón de Moxos.

📅 Fecha: 30-31 de agosto de 2025
📍 Lugar: San Ramón del Beni, Bolivia
🎉 Motivo: 233 Aniversario de Fundación y Fiesta Patronal en Honor a San Ramón Nonato Glorioso

¡San Ramón te espera con los brazos abiertos para celebrar juntos nuestra historia y nuestra fe!

Model. Neley Mayube Damm
Ft. Diego Román Gómez

Don Pedro Isman Rodríguez Guaduay: El artista del alma que transforma la madera de San RamónEn el corazón del Beni, entr...
31/07/2025

Don Pedro Isman Rodríguez Guaduay: El artista del alma que transforma la madera de San Ramón

En el corazón del Beni, entre la frescura del río Machupo y los ecos de una tierra rica en cultura, tradición y sabiduría ancestral, vive un hombre cuya historia es tan inspiradora como las obras que crea. Su nombre es Pedro Isman Rodríguez Guaduay, de 57 años nacido el 29 de junio de 1968 en el pintoresco pueblo de San Ramón, donde la identidad cultural aún late con fuerza, gracias a guardianes silenciosos como él.

Pedro proviene de una familia muy humilde, de esas que han sabido sembrar valores con el sudor de la frente y cosechar sueños con las manos. Desde muy pequeño, vivió rodeado de carencias materiales, pero también de riqueza espiritual, de respeto por la tierra, por la naturaleza y por las tradiciones de su pueblo. Su niñez estuvo marcada por la sencillez, pero también por una mirada inquieta y unas manos creativas que nunca se cansaron de imaginar.

Aunque la vida le privó de la audición y el habla por ser sordo y mudo de nacimiento, Dios le regaló un talento único: El don de transformar la madera y los materiales naturales en expresiones vivas del alma ramoniana. A través de sus manos, su espíritu encontró voz, y su pueblo, un artista.

Entre sus obras más destacadas están las máscaras tradicionales de los moros, que cada año cobran vida durante la Semana Santa. Estas piezas, talladas con maestría y devoción, representan los antiguos relatos del bien contra el mal y forman parte esencial del legado cultural de San Ramón.

También crea los emblemáticos toritos, que vibran al son de las danzas folclóricas, y las simbólicas figuras del Sol y la Luna, que representan la dualidad y el equilibrio universal. Estas dos figuras desfilan majestuosas en la gran entrada patronal del 31 de agosto, en honor a San Ramón Nonato Glorioso, acompañadas por danzantes que se mueven con alegría y respeto al ritmo de la tradicional flautilla. Estas representaciones no solo embellecen la fiesta, sino que también cuentan una antigua y hermosa historia cultural ramoniana.

Su arte también se expresa en la elaboración del jometoto, ese batidor típico usado para espumar el delicioso sucumbé, bebida que reconforta en noches de tradición. Además, en vísperas del 5 de agosto, Día de la Patria, Pedro fabrica los faroles en forma de estrella, construidos con la corteza del curi, un palo parecido al bambú. Estos faroles, hechos con paciencia y alma, iluminan las procesiones patrias con luz cálida de una vela y muy significativa.

A pesar de sus limitaciones físicas y de las dificultades económicas de su infancia, Don Pedro nunca se rindió. Su amor por el arte y su orgullo ramoniano lo impulsaron a seguir adelante, convirtiéndose en un verdadero ejemplo de superación, de entrega y de profunda conexión con sus raíces. Él no necesita palabras para emocionar, porque cada una de sus obras habla por sí sola, con fuerza, con historia, con identidad y compromiso.

Hoy, Don Pedro Isman Rodríguez Guaduay no es solo un artesano: es un símbolo viviente del patrimonio de San Ramón, un defensor silencioso pero firme de las tradiciones y un orgullo para todo el Beni.

Y en ese mismo espíritu, es fundamental que las autoridades municipales, departamentales y nacionales nunca dejen de ayudar, apoyar y distinguir a personas como Don Pedro, que son verdaderas reliquias culturales vivientes. Porque en cada uno de ellos se guarda la esencia del pueblo, la memoria de los abuelos, el alma de la tierra. Son hombres y mujeres que, con sus manos, trabajan por el pueblo, conservan su identidad y enriquecen el alma colectiva de Bolivia.

Y si algún día quisieras tener en tus manos una de sus obras ya sea una máscara, un torito, un jometoto o un farol, puedes encontrarlas en el hermoso pueblo de San Ramón del Beni, Bolivia. También se realizan trabajos a pedidos y envios interprovinciales y nacionales para quienes deseen llevarse un pedacito de esta cultura tan rica y viva que aún existe y vive en San Ramón Del Beni.

Para más información o encargos, comunícate con su hermana Beatriz Rodríguez, quien lo apoya con amor y dedicación, su número es el siguiente +591 67285243

Don Pedro Mayube Abrego: Artesano del Barro, Guardián del Patrimonio Ramoniano.En un rincón bendecido por la naturaleza,...
28/07/2025

Don Pedro Mayube Abrego: Artesano del Barro, Guardián del Patrimonio Ramoniano.

En un rincón bendecido por la naturaleza, donde el río Machupo serpentea majestuoso y el sol ilumina los días con calor y esperanza, se levanta una de las ladrilleras más tradicionales de San Ramón del Beni. Allí, a orillas de ese río que ha sido testigo del paso del tiempo y de la historia viva de su gente, trabaja silenciosamente un hombre que lleva el alma de su pueblo en las manos: Don Pedro Mayube Abrego un señor de 74 años de edad, artesano, trabajador y portador del legado cultural de su tierra.

Nacido y criado en el corazón de una familia humilde, Don Pedro creció rodeado de historias, costumbres y valores que formaron su carácter noble y resiliente. Desde joven sintió el llamado del barro, ese material simple y ancestral que, bajo el fuego del horno y la inspiración del alma, puede transformarse en piezas que narran una cultura. Con el paso de los años, perfeccionó sus habilidades y convirtió su oficio en un arte que hoy en día mantiene viva la identidad y el patrimonio cultural ramoniano.

A los pies del mirador turístico “Las Piedras”, en una de sus ladrilleras tradicionales que mira al Machupo con orgullo, Don Pedro da vida a sus creaciones. Sus manos, curtidas por el trabajo y el tiempo, moldean con paciencia y amor verdaderas joyas de la artesanía regional:

🪔 Cantaritos pequeños, tinajas, maceteras, alcancías en forma de garrafitas y en forma de tinajitas que evocan los usos antiguos de nuestros abuelos.
🧱 Ladrillos de dos huecos y tejas cocidas al sol y al fuego, elementos esenciales en la construcción de viviendas que aún conservan el estilo rústico y tradicional de San Ramón.

Cada pieza que Don Pedro elabora es más que barro, es historia, es herencia, es parte de un patrimonio vivo que se niega a desaparecer. Es el eco de las generaciones pasadas y la semilla que florecerá en las futuras. Su taller no es solo un lugar de trabajo, sino un templo de la memoria ramoniana, donde cada objeto tiene alma, propósito y un pedacito del corazón de su creador.

Don Pedro se siente honrado y agradecido con la vida y con Dios por seguir sirviendo a su pueblo.

"Soy y siempre seré un ramoniano orgulloso, un hijo de esta tierra que me vio nacer y me enseñó a amar lo simple, lo auténtico, lo nuestro. Cada pieza que hago lleva un mensaje, un valor, una raíz, una cultura única y un bello Recuerdo de mi hermoso pueblo San Ramón”. Afirma con humildad.

Este año, durante el tradicional remate ganadero en el campo ferial Abdom Añez Vargas, Don Pedro exhibirá parte de su invaluable obra artesanal y será una ocasión única para quienes desean conectarse con las raíces, con lo hecho a mano, con lo que no se compra en cualquier tienda, sino que se transmite con identidad y valor a lo nuestro.

Invitamos a toda la población, turistas, instituciones y autoridades a valorar, difundir y proteger a nuestros maestros artesanos, verdaderos pilares del patrimonio ramoniano. Porque mientras exista gente como Don Pedro Mayube Abrego, la historia de San Ramón seguirá viva y será transmitida en cada ladrillo, teja, en cada cantarito y en cada garrafita de barro que cruce nuestras manos y pase a las siguientes generaciones.

Apoyar a don Pedro no es solo adquirir una artesanía. Es defender el alma de un pueblo, preservar una tradición que resiste al olvido, es valorar el arte nacido de la tierra y el río. Es gritar con orgullo que San Ramón no solo produce ganado, madera o frutos, sino también arte, cultura y hombres sabios que trabajan con el corazón y el alma de su gente.

Si deseas una pieza única hecha con amor, cultura y tradición, puedes comunicarte directamente con él:
📞 +591 74536882 Sr. Pedro Mayube Abrego.

San Ramón de Antaño: Recuerdos de una Infancia en los Años 90.En el corazón del Beni, donde la selva canta con el viento...
26/07/2025

San Ramón de Antaño: Recuerdos de una Infancia en los Años 90.

En el corazón del Beni, donde la selva canta con el viento y el sol acaricia con ternura la tierra fértil, se encuentra San Ramón, ese pedacito de cielo donde la vida en los años 90 era más que hermosa: era auténtica.

Por aquel entonces, la gente no vivía para el dinero, vivía del amor, del esfuerzo, de la tierra y de la comunidad. Las puertas quedaban abiertas, no por descuido, sino por confianza. El vecino era un hermano, y el corazón del pueblo latía con fuerza gracias al calor familiar que envolvía cada rincón.

Los niños corríamos descalzos por las calles de tierra, sin miedo, sin apuros. El día comenzaba con el canto de los gallos y terminaba con los cuentos bajo la luz de un mechero, lamparina o vela de cebo. Las tardes eran sagradas, porque eran tiempo de juego, de reír y compartir como si no existiera un mañana.

En las esquinas sonaban las risas mientras jugábamos al trompo, al mundito, al pique y vuelque, o con las tapillas de pila que coleccionábamos con tanto cariño. Nos escondíamos detrás de los árboles en el escondite, jugábamos a la tuja de esconder o gritábamos emocionados: “¡ Guárdeme esta sortijita, bien bien!”. Cantábamos arroz con leche y la farolera tropezó, hacíamos filas en el martín pescador, y brincábamos entre risas en el pata pata o el por aquí pasó el hijo del rey. Las niñas saltaban la cuerda, jugaban al elástico, mientras los niños se desafiaban con sus bolitas y caluchas, o hacían volar alto el volantín de bolsa o periódico, pintando el cielo de colores. Aún recordando cuando pedíamos permiso y nuestras madres nos decian hasta tal hora tenes que volver sino ya sabía lo que nos esperaba la tunda.

Las familias se reunían en los patios, compartiendo masitas, cuentos, tradiciones, y sobre todo, el amor. El olor del café colado, el canto de las abuelitas, las charlas bajo los árboles y la música que salía de alguna radio a pilas nos abrazaban con una paz que hoy parece lejana.

Era un San Ramón donde la cultura y la tradición todavía vivían en cada baile, en cada comida, en cada historia contada al caer la tarde. Los abuelos enseñaban con su ejemplo, los padres guiaban con su trabajo y los niños aprendían que la felicidad no venía en aparatos, sino en momentos simples, verdaderos.

Hoy, muchos de esos juegos se han perdido, y el tiempo ha cambiado costumbres y caminos. Pero en el corazón de quienes crecimos allí, San Ramón de los años 90 vive eterno. Vive en la memoria, en los recuerdos, y en la esperanza de que un día, aunque sea por un instante, podamos volver a sentir esa vida tan bonita que nos enseñó a amar lo simple, lo nuestro, lo verdadero.

¡Qué bello eras, mi San Ramón de antaño!

¡Gracias por ser el hogar más hermoso de nuestra infancia!

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