Erwin En El Lente

Erwin En El Lente Aprendamos a mejorar nuestras fotos y videos, descubrirás curiosidades, historia, misterio y hasta algo de música y gaming.

Desde trucos fotográficos hasta historias visuales fascinantes.

El Triángulo de la Exposición: ¿Zelda o Dark Souls?Imagina que la fotografía es un videojuego. En The Legend of Zelda, L...
22/03/2025

El Triángulo de la Exposición: ¿Zelda o Dark Souls?

Imagina que la fotografía es un videojuego. En The Legend of Zelda, Link necesita la Trifuerza, tres elementos en equilibrio: Poder, Sabiduría y Coraje. En Dark Souls, cada movimiento y estadística define tu destino. Pues bien, en fotografía, la trifuerza mágica se llama Triángulo de Exposición, y está formado por ISO, velocidad de obturación y apertura.

Ahora, no se trata de alcanzar el "cero absoluto" en el exposímetro como si fuera el santo grial. Así como en Dark Souls algunas batallas requieren estrategia y en Zelda algunos rompecabezas te piden pensar diferente, la exposición ideal varía según el resultado que quieras.

ISO: ¿Más luz, pero más ruido? Como si en Dark Souls subieras la fuerza al máximo, pero te volvieses lento.

Velocidad de obturación: ¿Rápida para congelar el momento o lenta para capturar movimiento? Como esquivar en el momento exacto en un parry perfecto.

Apertura: ¿Mayor para desenfoques cinemáticos o menor para todo en foco? Como elegir entre el arco de Zelda para precisión o una espada pesada para daño masivo.

Incluso los grandes maestros de la fotografía, como Ansel Adams y Henri Cartier-Bresson, jugaban con estos parámetros en sus propias reglas. Adams prefería exposiciones controladas y sistemas zonales (modo pro activado), mientras que Cartier-Bresson buscaba capturar "el instante decisivo", donde cada ajuste debía responder al momento.

La clave es entender que la perfección no siempre es el centro del exposímetro. A veces, una imagen sobreexpuesta en +1.5 da dramatismo, y una subexpuesta en -1 genera misterio. En otras palabras: la mejor exposición es la que se ajusta a tu visión artística.

Así que, ya sea que juegues con la luz como Link con la Trifuerza o como un caballero en Dark Souls sobreviviendo a base de ensayo y error, lo importante es entender que la fotografía es estrategia, estilo y creatividad.

Ahora dime: ¿en qué videojuego sientes que encaja más tu estilo fotográfico?

Por eso sus retratos fueron geniales!!
22/03/2025

Por eso sus retratos fueron geniales!!

21/03/2025

¿Como se llega a las mejores fotos de boda? Te dejo mi percepción y experiencia sobre el tema

El síndrome del impostor: el peor villano de los fotógrafos y creadores.Si mi vida tuviera un tráiler, seguramente empez...
21/03/2025

El síndrome del impostor: el peor villano de los fotógrafos y creadores.

Si mi vida tuviera un tráiler, seguramente empezaría con una escena épica de dudas existenciales: un joven Erwin mirando al horizonte sin saber qué estudiar, con música dramática de fondo. Spoiler: no fui militar (aunque mi padre sí lo fue y crecí rodeado de disciplina castrense), tampoco auditor (mis respetos a los que lo son, pero esos números y letras nivel “Némesis” de Resident Evil me daban pesadillas), y aunque intenté la ciencia política—porque en mi país parece la carrera más rentable (y mañosa)—preferí la aventura de encontrar mi propio camino.

Así terminé en trabajos temporales, hasta que el destino me lanzó a una academia de modelaje. No, no como modelo (mi cara de tótem no daba para eso), sino como alguien que hacía de todo un poco… y ahí conocí a Germán, el tipo que cambió mi vida.

Germán no era solo un ingeniero informático, era un MacGyver de la vida real. Si salía un software nuevo, se encerraba un tiempo y, de repente, salía como un experto. Lo vi hacer magia con Photoshop, Premiere y, sobre todo, con After Effects. Yo quedé hipnotizado. Fue como si alguien me diera la llave de un mundo que ni sabía que existía.

Pero aquí viene la trampa mental: el síndrome del impostor.

El impostor en mi cabeza

A pesar de que me sumergí en el mundo audiovisual y aprendí todo por mi cuenta (en una época sin YouTube ni tutoriales), sentía que no era suficiente. Que no estaba al nivel de los grandes. Que mis creaciones eran una versión “beta” de lo que otros hacían. Y esto me siguió persiguiendo durante años.

Cuando finalmente estudié Comunicación Social, pensé que encontraría más herramientas para el cine, pero la realidad fue otra. Entre politiquería y frustraciones, me di cuenta de algo: lo que realmente me había llevado a cumplir mis sueños no era mi título, sino mi determinación de aprender y lanzarme al ruedo.

El problema es que el síndrome del impostor no se iba. Siempre había una excusa:
❌ “No puedo empezar mi productora porque no tengo la cámara perfecta.”
❌ “No puedo hacer videos porque no tengo el mejor lente.”
❌ “No puedo… no puedo… no puedo.”

Hasta que un día, después de una ruptura sentimental fuerte, decidí decir: ¡A la mie… el miedo! Y me lancé con lo que tenía.

Y aquí estamos.

¿Cómo vencer el síndrome del impostor?

Si tú también has sentido que no eres suficiente, que tu trabajo no es lo bastante bueno o que te falta “algo” para empezar, déjame decirte algo: es mentira. Es un engaño de tu mente, y aquí tienes algunas formas de combatirlo:

✅ Acepta que nunca te sentirás “listo”. La gente exitosa no espera el momento perfecto, lo crea con lo que tiene.

✅ Comparte tu trabajo. No lo guardes en un cajón esperando que sea perfecto. La retroalimentación es clave.

✅ Recuerda todo lo que has logrado. Tu historia importa. Haz una lista de tus logros y léela cuando dudes de ti.

✅ Rodéate de gente que impulse tu crecimiento. Como Germán para mí, encuentra mentores o amigos que te inspiren.

✅ Hazlo aunque tengas miedo. Si esperas que el miedo desaparezca, nunca empezarás. Hazlo con miedo y todo.

Hoy, en Erwin en el Lente, quiero compartir estos aprendizajes contigo. No quiero ser un “influencer”, quiero que este espacio ayude a otros soñadores a vencer sus miedos y lanzarse a construir su propio camino en la fotografía, el video o cualquier arte.

Así que dime, ¿qué es lo que te detiene? ¿Has sentido el síndrome del impostor alguna vez? Cuéntamelo en los comentarios y vamos a demostrarle juntos que no nos va a ganar. 🚀









Hace algunos años, exactamente ocho, tenía una compañera de batallas: una Canon 70D. No era cualquier cámara, era mi cám...
20/03/2025

Hace algunos años, exactamente ocho, tenía una compañera de batallas: una Canon 70D. No era cualquier cámara, era mi cámara. La usaba para todo en mi trabajo periodístico: fotos, video, entrevistas, coberturas en vivo, edición… ¡todo el combo! En ese entonces, yo trabajaba en un canal muy visto (nombre no diremos, pero digamos que aún no era del gobierno), y mi labor no era solo reportear, sino también producir, grabar, editar, hacer gráficas y, básicamente, sudar más que mi equipo.

Hasta ahí todo bien. El problema es que, en el periodismo, el descanso es un mito. Me mandaban de viaje a la nada misma, a operativos de madrugada con el viceministro de seguridad (porque aparentemente los bares y prostíbulos a las 3 AM eran su Disney), a coberturas "independientes" (inserte risa sarcástica aquí), y hasta a Uyuni con el Dakar, porque nada dice "cuidado con tu cámara" como un salar entero de sal pegajosa y polvo fino infernal.

Entre tanto correteo, cometí un error fatal: no limpié mi cámara como debía. Claro, le sacudía el polvo de vez en cuando, pero después de días enteros en calor, frío, nieve, arena y sal (sí, mi 70D vivió más extremos que Bear Grylls), el sensor un día dijo: "basta jefe, ya no puedo más". Y adivinen cuándo decidió colapsar. Exacto: en plena entrevista con una autoridad importantísima en un evento irrepetible.

El estrés casi me manda al hospital. Me salvé porque dos colegas me prestaron su equipo, pero mi 70D… bueno, terminó en el técnico, quien la vio, suspiró profundo y me dijo:
—Mira, hermano… podemos traer la pieza… tardará tres meses… y te costará casi lo mismo que una cámara nueva.

Dolor. Tragedia. Despedida. Afortunadamente, mi sueldo me permitió sacar un préstamo y comprar otra, pero mi primera 70D tenía un valor sentimental que no se reemplazaba con dinero. Fue mi primera cámara en la línea de batalla y la que me enseñó que una buena limpieza es la diferencia entre una cámara que dura años y una que se jubila antes de tiempo.

Lección aprendida: ¿cómo limpiar tu cámara y no llorar en el intento?

Para que no te pase lo mismo, aquí te dejo lo básico del mantenimiento de tu cámara:

✅ Limpieza externa: Usa un paño de microfibra para quitar polvo y huellas. Nada de franelas viejas ni camisetas, eso raya.

✅ Sensor: Si no tienes experiencia, ¡no lo toques! Un soplador de aire (ojo: no compresores ni tu aliento de café) es lo ideal. Si ya hay suciedad pegada, llévala a un técnico.

✅ Óptica: Usa un pincel especial y paño de microfibra con líquido limpiador. No le soples ni le pases la manga del suéter.

✅ Ranuras y botones: Brochita de cerdas suaves o aire comprimido (con cuidado).

✅ Frecuencia: Si usas la cámara a diario, haz una limpieza superficial cada semana y una profunda cada mes. Si la usas ocasionalmente, una revisión cada dos o tres meses está bien.

Bienvenidos a esta comunidad fotográfica

Esta anécdota no solo es mi historia, es una advertencia de lo que pasa cuando te olvidas del mantenimiento. Por eso, aquí en Erwin en el Lente, quiero compartir mis experiencias, errores, trucos y todo lo que necesitas para ser un fotógrafo todoterreno.

Ahora dime, ¿alguna vez has pasado por un susto con tu cámara? ¿O tienes dudas sobre cómo cuidarla mejor? ¡Cuéntamelo en los comentarios! Así entre todos aprendemos y evitamos más tragedias fotográficas. 📸✨

Dirección

Achumani Calle 31 Zona Sur
La Paz
0000

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Erwin En El Lente publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir