29/04/2026
Comencé a pintar cuando llegué a Bolivia, hace casi dos años y, sin saberlo, también comencé un camino de descubrimiento sobre mí misma.
Fue en las clases del profesor Alex Urquidi donde todo tomó forma. De una manera ligera y natural, él nos enseña más que técnica: nos enseña a confiar. A sostener el pincel sin rigidez, a mezclar los colores sin prisa… y, sobre todo, siempre repite: sin miedo.
Y tal vez eso es lo que más marcó este proceso: aprender a crear sin miedo, a equivocarme sin culpa, a experimentar sin bloqueos.
Participar en la exposición de alumnos y ver mi primer cuadro allí, expuesto, fue una experiencia profundamente especial. Aún más por suceder en este momento de despedida, en la recta final antes de volver a Brasil. Como si este ciclo se cerrara con color, coraje y significado.
Me llevo conmigo más que lienzos. Me llevo una nueva mirada, más sensible, más libre y la certeza de que el arte transforma, por dentro y por fuera.