22/06/2026
Habiendo pasado el Día Internacional del Yoga, tomo la oportunidad para compartir algunos retratos realizados a Pili Maria Pilar Flores durante los maravillosos retiros guiados por Ani Anabela Musante
También me dan ganas de contarles que el yoga llegó a mi vida en un momento de tocar un fondo muy profundo, de sentirme completamente perdida y, una vez más, desilusionada de la vida.
La práctica me acercó a mi cuerpo. Yo, que habité siempre tanto la mente y ahí mucho me quedé, el yoga me recordó la unidad corporal o, mejor dicho, me la mostró por primera vez.
Entonces pude comenzar a sentirme con mayor presencia, escucharme más profundamente, flexibilizar mi mente y mi cuerpo, y reconocer mis límites y mis fuerzas.
Hace ya diez años que practico.
Al principio fui muy inconstante, con poca disciplina e incluso por momentos queriendo alcanzar ridiculamente posturas o comparar mi “avance” con el de otres yoguis. Hoy abrazo a esa Juli y también me río de ella.
En estos últimos años, con mayor conciencia, llevé el yoga al cotidiano: como práctica de vida, herramienta de autoconocimiento, camino de transformación personal y espacio de encuentro con el misterio de la vida y lo divino. También me animé a profundizar en su estudio, realizando una formación anual y desafiándome a mí misma.
Algo de todo eso habita también las experiencias fotográficas que realizo. Antes de comenzar los retratos abrimos un espacio de respiración, visualización y enraizamiento. Porque, al igual que en la vida, hoy me interesa hacer foco desde la escucha interna, sin exigir posturas imposibles, sin buscar algo afuera ni perseguir versiones idealizadas de quienes somos.
Como en el yoga, me conmueve la posibilidad de estar presentes, observarnos con amabilidad, reconocer la belleza que ya existe y desde ahí crear imágenes.
Si llegaste hasta acá, gracias por leer.
Me da un tanto de fiaca las redes y no sé si las personas leen descripciones/relatos.
Y gracias a quienes confían siempre en mi mirada ✨️ 📸 🤍 es puro placer retratarlas.