04/05/2025
Tres años en estas tierras ✨️🌱
Estas imágenes son de nuestros primeros días de exploración, descubrimiento y compartir.
Nuestro puente para nuestra llegada ha sido mi amiga, hermana de la vida, tía de Carmín, mujer creadora a quien admiro profundamente: Caro ( )
En este tiempo, nuestro crecimiento personal y espiritual ha sido inmenso.
No lineal, más bien de idas y vueltas, en círculos, con algunos enrosques y otros momentos fluidos. Todo eso, en un camino ascendente.
Se abrieron en mí puertas y formas de ver y vivir la vida que siento que estaban pulsando desde hace mucho. Fue darles luz a todas ellas, y también mirar de frente las partes más oscuras.
Una vez que das el primer paso, no hay retorno. La conciencia permanece. Básicamente, no te podés hacer más la/el boludx.
¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Cuáles son mis formas de vincularme conmigo misma? ¿Y con la otredad? ¿Cuál es mi vínculo con la naturaleza que soy y que me rodea? ¿Qué dejo ingresar a mi cuerpo, y cómo? ¿Cuáles son las formas en que deseo cuidar de mi hija?
La que vengo repitiéndome últimamente: ¿Qué le da paz a mi corazón?
Y muchas preguntas más...
Gracias a Caro, uno de los vínculos que más admiro. Porque con ella recordamos —todas las veces que haga falta— que buscamos la honestidad, elevar el entendimiento, abrazarnos en nuestras diferencias y coincidencias. Un vínculo que nutre, que crea.
El otro día le dije: “Deseo más vínculos así”. Y la verdad es que hay muchos en construcción, con una base muy sólida.
En tres años se generaron muchísimos lazos.
Gracias a cada ser que nos ha mirado a los ojos, cuidado, escuchado, querido, dado una mano. A las compartidas en la plaza, en la sierra. A la escuela maravillosa, llena de amor. A las risas, los abrazos, las lágrimas.
Gratitud pura y honesta.