17/06/2021
Más de una vez sentí ese ahogo, angustia o cosa rara que se manifiesta en la garganta como si faltase el aire o que algo te está ahorcando. Algunes lo llaman ansiedad, otres ataques de pánico, da igual. Estoy seguro que más de une lo sintió alguna vez, por estrés o por verse en situaciones delicadas emocionalmente. No sé si me volverá a suceder, quizá sí, quizá no. Algo que sí aprendí es identificarlo y saber que hacer en esos momentos.
Trato de calmarme, pensar en cosas lindas que tengo como mis amigos y mi familia, la salud y algunos privilegios logrados con el sudor del trabajo. Pienso que va a pasar y que ese lugar oscuro al que nos arrastra no es más que nuestro propio demonio diciéndonos todo lo necesario para quebrarnos. Lucho contra mi mismo con mis propias manos y mente para hacerme saber que tengo fuerza, tengo lo que necesito para no sentirme así, amor y ganas de crecer y seguir aprendiendo el camino de la vida. Muchas veces no vemos esas luces que están alrededor nuestro iluminandonos, esas luces llamados amigues y ese amor incondicional familiar (sea o no de sangre).
En momentos así, no sirve aislarse. Llámame, llama, busca la manera de hacer catarsis con lo que te pasa. Y sacandolo en palabras es la mejor manera para no sentir ese ahogo. Al menos no seguido. Esa falta de aire son las palabras que te ahorcan porque no las sacas. Hablemos más, callemos menos. Necesitamos hablar para sanar.
Hace rato que ya no los siento, pero cada tanto vuelve y ahí es donde sé que debo hablar. Incluso hablar solo/a funciona.
Los invito a practicar la conversación sincera con quienes quieran y piensen que lo necesitan.
Sin más. Gracias por leerme si llegaste hasta acá.
17/06/2021 13:00 espero que brilles, ¿quién sos para no brillar?