11/12/2018
Hoy no es un día cualquiera. Y esta foto no es una foto cualquiera.
Esta foto fue tomada hace exactamente hace un año, en la casa y probablemente por la persona que robó mis equipos.
Fue una semana de angustia muy grande, donde la pérdida de mi herramienta de laburo parecía poner fin a esta etapa de realizador audiovisual. Sin contar que perdía la grandisima inversión que había realizado a lo largo de ese año.
Por suerte, pude recuperar esos mismos equipos, gracias al apoyo de la gente que hizo viral mi publicación, y al apoyo de grandisimos amigos y seres queridos que estuvieron a disposición desde el primer momento. Y pude reponerme y tener un año incluso mejor que el anterior.
Siempre que se sientan frustrados, o cuando parezca que el destino hizo todo lo que está a su alcance para derrotarlos y hacerlos desistir de conseguir sus metas recuerden que la suerte, la traza uno mismo.
De igual manera pienso en que quizás, este pibe que me robó, se rindió ante lo inmensamente injusta que es la realidad, y quizás, si hubiese tenido un pequeño golpe de suerte, podría tomar fotos como esta en un contexto completamente diferente.
No lo culpo, ni le guardo rencor. Se que el mal trago que pase sólo por una semana no es ni comparable con la violencia a la que probablemente se encuentre sometido diariamente .
Y me resulta muy loco pensar que en este hecho puntual, el privilegiado de todo esto sea yo, y que la verdadera víctima sea él.
No se dediquen a odiar a aquellos que quizás solo necesiten un poco de ayuda. Aunque muchas veces el apego emocional a las cosas a las que concebimos como la materialización de la recompensa del mérito propio y del progreso personal nos nuble la razón, y nos genere indignación y bronca ante un hecho como éste, es mejor pensar que quizás nuestra semana de angustia (si es que llega a durar eso) es NADA comparada con una vida de sufrimiento y marginalidad.