25/10/2018
“En el campo y en el bosque, y en el mundo animal que allí se guarece, ya en cada jardín, se hace visible una realidad que es infinitamente más real, antigua, profunda y maravillosa que todo lo creado por la mano del hombre, y que perdurará cuando el mundo mu**to de las máquinas y el cemento armado haya desaparecido y se haya derrumbado y oxidado. En el germinar, crecer, florecer, tener frutos, morir y rebrotar de las plantas, en su
ligazón con el sol, cuya luz son capaces de transformar bajo la forma de compuestos orgánicos en energía
químicamente ligada, de la cual luego se forma todo lo que vive en nuestra tierra...en esta naturaleza
de las plantas se revela la misma fuerza vital misteriosa, inagotable, eterna, que nos ha creado también a nosotros y luego nos vuelve a su seno, en el que estamos protegidos y unidos con todo lo viviente.”
Albert Hoffman - “Como descubrí el ácido y qué pasó después en el mundo.” / 1979