16/08/2026
No todas emprenden el mismo viaje
Cada año, la becasa de mar (Limosa haemastica) emprende una travesía extraordinaria entre América del Norte y América del Sur. Miles de kilómetros de vuelo conectan sus áreas de reproducción en Alaska y Canadá con los humedales y costas donde pasa la temporada no reproductiva.
Las aves de nuestras playas
Para completar semejante viaje depende de una red de marismas, estuarios y playas costeras que le proporcionan alimento y refugio. Está clasificada globalmente como vulnerable debido a la disminución de sus poblaciones. Su supervivencia depende de que los ambientes que utiliza a lo largo de todo su ciclo anual se mantengan saludables y conectados.
Durante el invierno austral, la mayoría de estas aves se encuentran en el norte, en sus áreas de reproducción. Sin embargo, algunos individuos, especialmente jóvenes, permanecen en América del Sur. Estudios recientes han demostrado que ciertos humedales de la Argentina, incluyendo la albufera Mar Chiquita, albergan importantes concentraciones de estas aves que no migran durante esa temporada.
Esta foto la podés ver en el Museo Scaglia MGP en el marco de la exhibición dedicada a las Aves Playeras