02/12/2022
“Vamos, flaca” le dice el tío Jorge a mi tía haciéndose sombra en los ojos. “Apurate”, le grita mi tío Carlos.
Mamá y papá están en el mar y no oyen nuestros gritos.
“¡Dale, F***y! No te vamos a esperar todo el día. Mirá que en una hora ya me vuelvo”, le recuerda el tío Carlos.
Nos levantamos rápido de las lonas. Mi tía protesta mientras se pone la blusa y las sandalias, yo apenas logro ponerme la camiseta y el sombrero.
“¡Siempre igual para las fotos!” reclama mi tío Jorge. Y nos indica que los tres nos pongamos al pie de una lomita. Pone el ojo en el visor, busca el encuadre, nosotros nos acomodamos.
“¿Y? ¿Para cuándo? Ya saben que no me gustan las fotos. ¡Dale, che!”, le grita mi tía. Yo la agarro fuerte del brazo y de la cintura, me cuelgo de ella. Tiene la piel suave y huele a Nivea. Me encanta estar así.
“Miren para acá, sonrían, digan whisky”, nos grita el tío Jorge.
Click.
Bajamos la lomita muy rápido, disparados. Veo que mamá y papá se acercan hacia nosotros. El tío Jorge se va al auto a guardar celosamente la cámara y el Tío Carlos se sienta en la reposera a fumar un ci******lo.
La tía y yo nos recostamos otra vez en nuestras lonas y nos quedamos así, tendidas al sol, una pegada a la otra, con los ojos cerrados, y agarradas de la mano.
Compartimos uno de los textos escritos por Karina Vázquez en el taller de Fotos y Escritura publicado en https://www.facebook.com/cooperativadelaimagen/
¡Gracias Karina Vazquez por compartir tus memorias vacacionales, siempre es un placer leerte!