Casilda City

Casilda City Imágenes de - Provincia de Santa Fe, República Argentina - Fotógrafa casildense Griselda Beatriz Ibars

31/05/2026

LA PLAZA Y LA RESPONSABILIDAD
Hoy, domingo otra vez, vamos a la plaza. Llevamos las reposeras, tomamos mates, compartimos un momento. Buscamos ese deseo innato de esparcimiento, de contacto con la naturaleza, de relax y nostalgia. Qué suerte que alguna vez alguien pensó e ideó una plaza, un centro para la comunidad. Es como el principio de todo: un espacio común, la decisión misma de la continuidad.

Por eso la plaza y nuestros niños van de la mano. Pero después del nacimiento, viene lo real. Viene el cuidado constante, amoroso, responsable y, también, sacrificado y desvelado. Un cuidado en el que el centro ya no sos vos, aunque debas quererte y cuidarte también a vos mismo, porque si no, es imposible cuidar al otro.

Pero miremos a nuestro alrededor. La plaza hoy está descuidada. Fijate ese banco roto, esa basura que nadie junta, esa basura que alguien tiró teniendo el cesto al lado. Ese árbol que está enfermo, las hamacas algunas bien y otras no tanto. Y aun así, la habitamos. Pero ¿la cuidamos? Por algo alguien destroza lo que es de todos, ¿no? Y ahí se me impone la pregunta: ¿quién soy yo para decir lo que digo? Hablo desde cierta molestia y dolor de ver el tejido deshilachado, tal vez.

Tanto la plaza como los niños son nuestra responsabilidad. Una responsabilidad compartida; y cuando hablamos de compartida, hablamos de tejido, de lazos. Y si esa responsabilidad es amorosa, tanto mejor.

Frente al desamparo, diálogo. Diálogo con el entorno, diálogo con nuestros niños y nuestras niñas. Dialoguemos con Juan, con María, o como se llamen. Acercarnos a sus alegrías, pero también a sus dolores. Sostener la vida no es un acto automático; requiere hacernos cargo.

P.D.: Esta publicación sale sin foto. Para que dibujes la plaza que vos quieras en tu mente y en tu corazón. Una plaza de la responsabilidad compartida.
Griselda. B. Ibars

30/05/2026

Hay algún mural dedicado a la mujer casildense en la ciudad?

🌫️ A TIENTAS POR EL PAISAJE CASILDENSEMayo se va despidiendo y la ciudad decide mudar de piel. Quienes caminamos o manej...
28/05/2026

🌫️ A TIENTAS POR EL PAISAJE CASILDENSE
Mayo se va despidiendo y la ciudad decide mudar de piel. Quienes caminamos o manejamos temprano por sus calles lo sentimos: la llanura pampeana nos regala esas madrugadas donde el horizonte desaparece, suspendido en una densa melodía blanca. Es el misterio de la niebla, que nos encierra en lo cercano; es la caricia de la neblina, que diluye el paisaje como un trazo de tinta borroso.

Hoy, en el Día de los Jardines de Infantes, la mañana amaneció con esa misma timidez espesa y, a las diez, todavía no se decide a despejar. Pero sabemos que la bruma es solo un prólogo: por la tarde, cuando la calle Buenos Aires se convierta en una marea de pequeños que caminan y llenan el centro, esa bandada de sonrisas y soles nacientes traerá el brillo y la frescura que tanto necesitamos y alegran el corazón.

Para quienes nos apasiona capturar la vida a través de una lente, o simplemente con la mirada atenta, estas horas heladas previas son un viaje en el tiempo. La zona de los ferrocarriles se convierte en un escenario flotante. Al mirar la vieja estación de trenes, el aire espeso nos invita a jugar con la imaginación: esos ladrillos de corte inglés parecen reclamar un pedazo de la bruma histórica de Londres. Un poco más allá, el viejo puente rojo se perfila, se impone como resistiendo al olvido en medio de una nada gris.

En estas horas matinales, lo urbano y lo rural se funden sin pedir permiso. Las luces del alumbrado público juegan a ser pintores abstractos, recortan siluetas y figuras geométricas entre las ramas de los árboles. Por el asfalto invisible, los autos avanzan en cámara lenta como naves espaciales recién aterrizadas; sus faros simulan barquitos tímidos navegando un océano de nubes bajas. Y los vecinos que cruzan a pie o en bicicleta ya no son simples peatones: son figuras alargadas, melancólicas, que emergen del vacío como si hubieran escapado de un lienzo de Modigliani o de una vieja fotografía nocturna de Brassaï.

Esta atmósfera es nuestra, pero dialoga con el mundo. Tiene la densidad mística de los mares canadienses y la fuerza con la que la niebla devora los puentes de San Francisco. Cuando el aire espeso se posa sobre el zanjón, nuestro rincón se vuelve tango: es un Riachuelo casildense, nostálgico, que parece evocar esas notas perdidas de los viejos astilleros. Es la misma geografía que desvela a Saer; esta pampa donde las cosas pierden sus contornos reales para ganar misterio.

Nuestra ciudad bajo la bruma es una experiencia estética para exportar al mundo. El instante mágico donde dejamos de ser solo campo y asfalto, y pasamos a ser puro arte flotando en el infinito de la mañana, esperando que la alegría de los más chicos termine de encender el día.

📷 A abrigarse, a aguzar los sentidos y a desearles un feliz día a todos los jardineritos y maestras en su gran desfile por nuestra calle principal. Texto e imagen, Griselda Ibars

Bulevar 25 de Mayo: El pulso de nuestra propia historiaPara quienes vivimos en Casilda, el 25 de Mayo no es solo una fec...
25/05/2026

Bulevar 25 de Mayo: El pulso de nuestra propia historia

Para quienes vivimos en Casilda, el 25 de Mayo no es solo una fecha en el calendario escolar; es también el nombre del bulevar que marca el pulso de nuestra ciudad. Esa arteria vital que tiene la doble condición de unir y separar a la vez: el límite que conecta al populoso Barrio Nueva Roma con el resto del entramado urbano, extendiéndose con fuerza a un lado y al otro de las vías del ferrocarril.

El bulevar corre en paralelo a esa vieja estación de trenes que supo ser el corazón del progreso y cruza sobre el Arroyo Candelaria —nuestro entrañable e histórico "zanjón"—. Al mirarlo, es imposible no trazar un puente con la gran contradicción nacional.

Ese bulevar y esas vías son nuestro propio reflejo de la historia del país. Así como las vías del ferrocarril hoy solo ven pasar vagones de carga manejados por una empresa privada —dejándonos la nostalgia de los trenes de pasajeros que daban vida a los pueblos—, el puerto de Buenos Aires sigue operando bajo la misma lógica centralista de 1810: un embudo que extrae la riqueza de la tierra profunda pero que divide el destino del interior del de las oficinas de la capital.

Mirar esta foto es mirarnos a nosotros mismos. Esa niebla espesa que a veces cubre nuestro bulevar es idéntica a la "niebla" de la historia oficial: esa que nos enseñaron en la escuela para tapar las contradicciones de 1810, para ocultar que el interior y el pueblo profundo quedaban atrás, invisibilizados por las decisiones del puerto.
Pero ahí está el casildense, pedaleando firme en medio de la cerrazón, cruzando las vías, el zanjón, abriéndose paso desde Nueva Roma. Porque la verdadera patria es la infancia y el suelo que se habita; la Patria se amasa acá, en el interior, laburando y empujando contra la niebla de cada día.

Hoy, desde cada rincón de Casilda, de un lado y del otro de las vías, a pesar de todos los pesares... ¡VIVA LA PATRIA!

© Griselda B. Ibars. Imagen: Bv. 25 de mayo, 2011

Yo quería a mi River Campeón festejar por las calles de  , y no fue posible (bosteros, abstenerse de cargadas), les dejo...
25/05/2026

Yo quería a mi River Campeón festejar por las calles de , y no fue posible (bosteros, abstenerse de cargadas), les dejo un texto de algo que viví ayer por la tarde desde la mesa del bar. , Campeón 2026. FELICITACIONES. https://www.facebook.com/FutbolPueblo/posts/pfbid02HgpyokjaA52UtXUEXDsRgFvfHnzfj4SNSt8tCiFS92sKKWajRmSYxw1NNZEwNMLal

DEL BAR DE CASILDA A LAS CALLES DE CÓRDOBA: LA CRÓNICA DE UNA FINAL FEDERAL

El fútbol argentino tiene un nuevo e histórico campeón, y la historia se escribe desde el interior profundo. Mientras Belgrano de Córdoba bordaba su primera estrella en el Kempes tras una final épica ante River, a cientos de kilómetros, en una mesita del bar en la rotonda de Casilda, el partido se vivía con la misma intensidad, entre reflejos de ventanales y cafés compartidos.

Nacer en el interior te da una perspectiva distinta. No te imponen una camiseta en la cuna; te dan la libertad de elegir. A mis cinco años, en los viernes por la noche en lo de mi abuela materna, la pregunta familiar me dividió el corazón: mis viejos de Boca, mis tíos de River. Ganó la banda roja, la elegancia de esa franja diagonal que me conquistó para siempre. Aunque decepcioné a mi mamá en esa mesa, siempre admiré su pasión incondicional por el Xeneize. Al final, somos de River o de Boca, pero el corazón late al ritmo del federalismo.

Ayer, la rotonda de Bv. Lisandro de la Torre y Sarmiento fue el escenario de una postal de cine. River iba ganando y un vendedor ambulante desplegó sus banderas, esperando un festejo que parecía cantado. Pero en el fútbol, las palabras y las místicas existen. Con mi esposo (de Boca y de Newell's, aguantando también el interior) compartíamos la mesa. Fue pronunciar el deseo de justicia para el fútbol cordobés, de ver festejar a un equipo de tierra adentro por primera vez, y el destino cambió: empate y remontada agónica del Pirata. El vendedor ambulante, sin mercadería de Belgrano por culpa del centralismo comercial que solo ve el bipartidismo, tuvo que guardar sus trapos y desaparecer de las calles.

Acepto el "peso" de la cábala que el folclore del fútbol local me impuso desde 2010, cuando empecé a registrar la pasión con mi cámara en Aprendices Casildenses (la cuna de nuestro orgullo, Franco Armani) o en el Belgrano de Arequito en 2011. Pero mi búsqueda en las canchas nunca fue la superstición, sino capturar el alma de la tribuna, las miradas de los padres, la esencia pura de esa "pasión de mamá".

Hoy, mi Facebook es un mapa vivo de esa red federal. Une mis fotos de la Liga Casildense con aquellos colegas fotógrafos que retraté en Villa General Belgrano en 2010 y con los amigos de la Universidad de mi esposo en Córdoba Capital. Ayer, mientras yo miraba el televisor en Santa Fe, esos mismos fotógrafos cordobeses gatillaban sus cámaras en el Kempes para registrar la gloria.

Perdió mi River, duele, y el fantasma del 2011 se asomó en las cargadas. Pero ante todo, gana el fútbol de los pueblos. Felicitaciones al Club Atlético Belgrano y a toda la mística cordobesa. ¡Salud, campeón! El interior está más vivo que nunca.
© Griselda B. Ibars. Imagen: Diego Lima

SOMBRAS EN LA NEBLINA: EL REGRESO DE LA YOLI Y LOS TESOROS DE LA CENTRALEl domingo amanece con esa neblina baja y fría q...
24/05/2026

SOMBRAS EN LA NEBLINA: EL REGRESO DE LA YOLI Y LOS TESOROS DE LA CENTRAL
El domingo amanece con esa neblina baja y fría que cubre Casilda en la antesala del 25 de mayo. El clima pide a gritos mate, y la mente viaja inevitablemente hacia el pasado. Mientras miro la silueta de mi propia sombra proyectada contra la pared del barrio, justo al lado de ese viejo cartel que logré rescatar (¡miren la foto!), se me estruja un poco el corazón. «Para endulzar la existencia, Confitería Central a sus órdenes», dice la reliquia. Qué paradoja hermosa. La Central ya no está en su histórica media cuadra de la calle principal, pero sus recuerdos se resisten a desaparecer gracias a estos pedazos de historia salvados del olvido en el 2010.

Afuera, la romería de vecinos ya se amontona en las veredas de Alicia, de Family o de tu panadería favorita. La fila arranca temprano, tiene un recreo al mediodía y se alarga a la tarde. Es una procesión bien casildense que hereda la mística de las épocas doradas de La Genoveva o La Colón. Todos esperan pacientes para armar la bolsa: las medialunas dulces que brillan de almíbar, las saladas crocantes, las infaltables tortitas negras o esos cañoncitos desbordantes de dulce de leche.

Pero este domingo el runrún en la fila es otro. Hay un murmullo que se siente más fuerte que el frío. Ella volvió. Dicen que el Rey de aquella galaxia lejana la trajo en persona; algunos aseguran haber visto luces extrañas la noche pasada y juran que la mismísima nave espacial aterrizó en la pista del Aeroclub Casilda. Lo cierto es que la Yoli de Bianchetti está otra vez en la ciudad y, aprovechando sus vacaciones terrenales, conduce un especial de cocina patria en el cable local. Con el agua del mate a punto, media ciudad sintoniza la pantalla.

—Buenas tardes, vecinas —dice la Yoli con su sonrisa de siempre—. Hoy, antes de armar los pastelitos para el 25, les quiero contar qué estamos saboreando los domingos. Porque esa bolsita que tienen en la mano esconde una revolución.

La Yoli acomoda un vigilante y una bola de fraile en la mesada y baja la voz, con tono de misterio:

—A fines del siglo XIX, las panaderías del país estaban llenas de inmigrantes italianos y españoles. Eran anarquistas. En 1888 hicieron una huelga histórica y, para protestar contra el sistema, rebautizaron las masas con nombres irreverentes. Al pan dulce alargado lo llamaron "Vigilante" para burlarse del bastón de la policía. A los bollos fritos les pusieron "Bolas de Fraile" para ridiculizar a la Iglesia. Y a los hojaldres los llamaron "Cañoncitos" para reírse del Ejército. Inventaron la palabra "Factura" porque significa "deuda": era la cuenta que el Estado les debía a los trabajadores.

La Yoli de Bianchetti guiña un ojo a la cámara y remata: "Así que hoy, cuando muerdan esa delicia junto al mate, recuerden que están masticando un pedazo de historia viva. Y a los que custodian los viejos recuerdos de la ciudad, mi abrazo más sincero".

(La receta de la crema pastelera que dejó la Yoli se las comparto acá abajo, en el primer comentario 👇)
Griselda B. Ibars #

EL DERECHO AL MITOHoy arranqué la mañana en mi muro personal con una palabra: esperar. La espera que lleva a la inmovili...
23/05/2026

EL DERECHO AL MITO

Hoy arranqué la mañana en mi muro personal con una palabra: esperar. La espera que lleva a la inmovilidad a la vez que el tiempo que nos pasa por encima. Compartí canciones sobre el tema y, mientras suena de fondo En el muelle de San Blas, la mente me trae de regreso al Adelqui, y con él, a esta fotografía.

Es la única imagen que le tomo. Corre mediados de los noventa y salgo a registrar la neblina matinal de un domingo solitario en las plazas. Muchas otras veces tengo la oportunidad de enfocarlo, pero siempre me resisto por respeto a su persona. Sin embargo, esa mañana aparece entre la niebla como parte del paisaje mismo. Son él y la soledad fundidos en un solo plano analógico. Tras un debate interno, la decido. Aquí la tenés, rodando ahora por las Redes.

Un día, Adelqui deja el carrito con el que recorre las calles de la ciudad y se apresta al banco de la plaza. Ahí continúa su espera. Antes, su andar es circular; ahora es quietud o un deambular en el cuadrado de las cuatro plazas, o hasta las puertas de la Iglesia. Hasta ahí.

El tango repite que los hombres no deben llorar, imponiendo el mandato de la acción y la dureza. Pero el Adelqui deserta: cambia calle por banco de la plaza, saca a la superficie lo femenino guardado y se entrega a la fijeza del adentro.

Tanto en las canciones que escuchamos —en las mil horas eternas bajo la lluvia y el frío— como en el Adelqui, la espera es descarnada, a la intemperie, real; no es una metáfora del alma, es un cuerpo que no tiene de dónde agarrarse.

Esa espera obligatoria, que históricamente recae en lo femenino por mandato o por costumbre, se muestra en nuestro Testón con un esplendor desgarrador. Quizás sea por eso que las mujeres de Casilda nos identificamos tanto con él: porque en su banco de plaza vemos reflejada la inmovilidad de nuestras propias intemperies silenciosas.

A veces logran bañarlo y cambiar sus ropas, tal vez llevarlo a algún refugio, pero él siempre vuelve a su banco. Como niega la Penélope de Serrat a Ulises, ese caminante, él rechaza la cordura ajena para defender su propio templo. Porque tal vez, si se deja domesticar, hoy no seguiríamos hablando de él.

"A ver —diría Testón—, mi olor, no podés sentarte en este banco, no, es mi banco y mi olor nauseabundo, pero te juro, pibe, que hay peores ahí afuera, ahí adentro".

La Penélope de Serrat espera en el andén. Rebeca espera en el muelle mexicano. Testón se queda allí, aquí, sentadito en el banco de la plaza casildense.

Quienes lo conocen a ciencia cierta guardarán la verdad real de sus días. Pero la literatura de nuestras esquinas prefiere otra cosa: afianzar un relato de amor. Necesitamos que sea el reflejo de una ausencia; ese amor perdido es nuestro escudo de piedad colectiva.

Ahí queda grabado en la película, habitando sus propias mil horas bajo el frío, cargando ese bolso que hoy la memoria insiste en comparar con el de Penélope. Transformarlo en leyenda es la manera que encuentra la ciudad de cuidarlo. Testón ya no es un personaje casildense; es literatura viva en cada uno de nosotros y en cada uno de nuestros corazones. Queda fijo en este rincón para que, cada vez que la niebla tape las cuatro plazas, el Adelqui vuelva a ser el dueño absoluto de nuestro respeto y de nuestra poesía.

Griselda B. Ibars.

22/05/2026

¿A ver... A ver...? 👀

¿Qué "se dice" que hay por acá en la City?

Haber, como haber, ¡siempre hay! 😉

¡Ay, a ver! ✨ 👇

De CASILDA al MUNDO: ALGO DE PAZ
21/05/2026

De CASILDA al MUNDO: ALGO DE PAZ

1.5K likes, 89 comments. "Algo de paz - Raul Porchetto"

DOMINGOEs domingo a la mañana. Noche aún. Son las 6:30, temprano para un día de domingo. Es mayo de 2026, mes de la Patr...
17/05/2026

DOMINGO
Es domingo a la mañana. Noche aún. Son las 6:30, temprano para un día de domingo. Es mayo de 2026, mes de la Patria, y los días se acortan. Algo llovió y predicen frío. Venden los pronósticos hoy por las redes; dicen "mucho frío" y se siente antes de serlo. Te dan la sensación térmica para que hagas real esa intensidad en tu cuerpo y alma antes de que sea. Son como unos brujos los del pronóstico: si aciertan, te venden más pronósticos.

Pero vamos al domingo. ¿Viste que tiene dos notas musicales, un in y un go en inglés? Por eso vamos a un domingo que invita más al in que al go. Domingos de calesita, de hamacas, de familia. De monopatines, rollers y asado. El viejo siempre hacía asadito. Asadito de domingos. Pega la nostalgia; el viejo ya no está. El asado ya es un lujo en la mesa familiar. Pensar que el asado, en otras épocas, en sus comienzos, era de lo más barato... el asado familiar se hizo famoso y se subió a la mesa VIP, inalcanzable.

Va haciendo frío. Le damos a la salsa, la polenta o a los mostacholes. Algún raviolito, casero no, comprado. Ahora se estila el brunch en el bar, claro. Salidita de domingo entre la mañana y el mediodía. Me encanta ese horario. Pero nosotros vamos por el cafecito, no por miserables, sino porque ya desayunamos hace rato, luego vinieron los mates y ahora el cafecito para disfrutar un momento en la mañana de domingo mirando las plazas vestidas de otoño. Meterle un toque de poesía trillada, nomás porque es domingo.

Y en las mesitas de al lado, meta tostadas, carlitos, café con leche, juguito de naranja, tortas y nuestras ponderadas medialunas. Amo las medialunas. Y viene la clase típica de inglés: ¿sabés qué es un brunch? Porque viste que a veces usamos palabras porque están de moda o, a fuerza de escucharlas, van como piña. Y me decís: "Pero quién no sabe lo que es un brunch". Ah, bueno, me alegro que sepas, contesto yo. Y se termina la pretendida clase de inglés de maestrita ciruela.

Es hora de volver a casa. No sigo más porque el reloj va queriendo arrimarse a las 7:00. Y vos, todavía estás durmiendo... o llegando de la joda. (Si bien, publico a las 8:17, por demorarme en otras charlas). Buen domingo para todos.

Griselda B. Ibars

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