20/05/2022
Yo: Imagínense que mañana es su cumpleaños. Cómo quisieran festejarlo? Qué les gustaría que haya?
Niños: Amigos. Torta. Castillo inflable. Que sea de los power ranger. Que vayan mis compañeritos.
Yo: Bien. Ya tenemos todo eso anotado.
Ahora imagínense que les digo que va a ser de otra manera, pero que todo esto no va a estar, cómo se sentirían?
Niños: Mal. Enojado. Triste. Yo voy a llorar.
Yo: Muy bien, ya anotamos cómo se sentirían. Y si ahora les digo que nada de eso va a haber pero que, en su lugar, van a festejar su cumple acá? (Y les muestro una imagen de Disney)
Niños: Todos gritaron, festejaron y aplaudieron.
Yo: La discapacidad es eso, otra forma de festejar el cumpleaños. Otra forma de vivir la vida. Ni mejor ni peor. Pero qué pasa? Como uds no sabían cuál era ni cómo era esa otra forma, se sintieron mal, tristes, enojados. Bueno, para eso sirve la inclusión. Para conocer. Porque uno le teme a lo que no conoce.
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Esto lo dije ayer frente a toda la primaria de mi hija. Después les conté que yo no crecí con la ventaja que ellos tienen hoy. No compartí con ningún niño con discpacidad, no sabía lo qué era, ni de qué forma, ni qué se ganaba, ni qué se perdía. Y por ende, cuando recibí el diagnóstico de Anita, me sentí como ellos: mal, triste, enojada, y sí, también lloré.
Lo más importante de la inclusión, es el compartir, el conocer, el convivir. Ellos están creciendo en un mundo ya muy distinto a el que yo me crié. Y eso es buenísimo. Falta, obvio, muchísimo. Pero esta revolución ya empezó, y la vamos a seguir luchando entre todos.
Infinitamente agradecida a su seño, que tuvo la idea genial de armar una semana de mayo distinta, donde tuvieron su acto y aprendieron de la revolución de 1810, pero también pensaron en qué revoluciones se viven hoy en día y de las cuales todos podemos ser parte.
Tal vez nunca hagan actos de la revolución de la inclusión, o de la ecología, o de todas las otras que vivimos. Pero ojalá los adultos también podamos reaprender esto. Las revoluciones están pasando, están sucediendo.Los héroes de esta época podríamos ser nosotros, cada uno desde su lugar, con sus valores, sus "armas".
No basta con sólo quejarse de todo lo que todavía no es.