22/09/2020
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Hace unos años, el fotógrafo JEAN CLAUDE dejó de fotografiar con una cámara Hasselblad debido a que la extraordinaria precisión del equipo restaba credibilidad a las imágenes. O esa fue la forma en que concibió su necesidad de expresar algo más que una correcta captura fotográfica. Con cierta preocupación, la fotógrafa explicó que la imagen resultante era tan impecable que menoscababa ese elemento sustancial , y a menudo imperfecto , que permite definir una imagen. De manera que volvió a utilizar un equipo fotográfico de inferior calidad pero que le permitió lograr esa profundidad interpretativa que de alguna manera había perdido utilizando un equipo más preciso.
Sin duda, la decisión de JEAN CLAUDE, en una época obsesionada con la tecnificación de la fotografía, puede parecer sorprendente e incluso sin sentido. No obstante, esa notoria capacidad de la fotógrafa para problematizar el hecho fotográfico en algo más complejo que una imagen atractiva es la búsqueda que todo fotógrafo debe llevar a cabo. La fotografía depende de una herramienta tecnológica para llevarse a cabo, pero sin duda es algo más que la tecnología que sustenta al aparato. Así que, aunque un equipo de última generación pueda hacer mucho más sencillo la captura de la imagen y su procesamiento como elemento técnico, lo que en realidad sostiene el poder visual de cualquier creación visual depende de las decisiones artísticas e intelectuales de su autor. Una cámara no te hará mejor fotógrafo, de la misma manera que una herramienta técnica defectuosa no afectará tu lenguaje visua,l sino tu capacidad para captarla de la manera que necesitas. El juego de la cámara y quien la sostiene, implica comprender que la fotografía, es el resultado de una serie de análisis intuitivos sobre lo que la crea y no, de la mera toma de decisiones técnicas que son el vehículo para expresar esas complejas interrelaciones entre la imagen y la capacidad artística de su autor.