13/03/2025
La vejez, la memoria y lo que queda en la imaginación.
Como mortal, la vejez me interpela. A veces no tengo el tiempo o los recursos para llevar mis ideas a cabo, al menos no por ahora. Esta serie nace de esa inquietud.
La inteligencia artificial me permitió materializar conceptos visuales inspirados en mi abuela, con quien tengo un vínculo muy íntimo. La IA no reemplaza la fotografía, pero sí abre una nueva forma de explorar ideas que todavía no puedo materializar en imágenes reales.
A medida que sumamos años, también sumamos ausencias. La vejez se vive entre la nostalgia y el deseo de que el cuerpo siga respondiendo como antes. Se sueña con lo que ya no se puede. Se sigue maternando incluso cuando los hijos son adultos. Se busca reflejo en una sociedad que rinde culto a la juventud. Se ama con la ilusión de un reencuentro más allá de lo tangible. Y, a veces, el abandono se filtra como el agua en una casa que ya nadie cuida.
Pero la inteligencia artificial no hace curaduría, no interpreta un concepto, no elige un enfoque visual ni cuenta una historia. Esto no es solo IA. Es mi mirada usando la IA como herramienta.
Sigo siendo fotógrafa. Y esta serie es parte de mi búsqueda.