31/12/2019
La fotografía es mágica: congelar el continuum espacial y temporal del devenir percibido por nuestros sentidos en una imagen bidimensional sólo puede atribuirse a una misteriosa fuerza invisible. El mundo de la magia difiere estructuralmente del mundo de la linealidad histórica, donde nada se repite jamás, donde todo es un efecto de causas y llega a ser causa de ulteriores efectos. Las imágenes tienen significado mágico porque mientras la mirada registradora se desplaza sobre la superficie de la imagen, también es posible que regrese a un elemento ya visto y así transforme el “antes” en un “después.
La fotografía es mágica porque a partir del recorte de un fragmento de la realidad nos permite restituir mentalmente un pasado que creíamos perdido y olvidado. Nos traslada a un tiempo pasado, es lo que llamamos el famoso sentido de la ubicuidad: experimentar el estar en ese otro lugar y en ese otro tiempo en donde no estamos. Algo que nunca lograremos por una imposibilidad espacio temporal si no contáramos con la mediación de la fotografía.
Voodoo (“Espíritu”), como práctica mágica hace referencia a la “resurrección de los muertos”, análogamente se traslada este concepto como “resurrección de un tiempo pasado, de un tiempo que ha muerto”. Resucitar el espíritu de los retratados de un determinado fragmento espacio – temporal específico mediante la práctica mágica de la fotografía.
Las fotografías son textos que se dejan leer, en ellas aparecen quien mira y quienes son mirados, en consecuencia, la imagen atestigua y se vuelve mediadora entre el espectador y la realidad. Las imágenes recrean la mirada de alguien sobre alguien y para alguien. No sólo les permite documentar su presencia y existencia, sino también convertirlos en protagonistas de ese suceso: la fotografía es prueba de una existencia que nos permite trascender nuestra vida trivial y sobre todo, anónima. Es el “Yo estuve ahí”.
Existen tantas maneras de fotografiar como puntos de vista, tantas realidades como personas observan sus apariencias.
El sábado pasado tuve el placer de exponer estos puntos de vista a partir de una selección de fotografías realizadas durante un año bajo el nombre de Voodoo. Destacar la importancia de generar estos espacios de promoción y visualización de trabajos de nuevos fotógrafos es imprescindible para el impulso y el desarrollo de nuevas políticas culturales que fomenten la inclusión y el progreso de jóvenes (y no tanto) artistas, de aquellos que no cuentan con los privilegios y oportunidades que se “requieren” en el mundo del arte.
Todo lo que se vio el pasado sábado 21 en El Marquee fue hecho a pulmón, con el apoyo de mis viejos, de Manito que escribió unas hermosas líneas para acompañar las imágenes y de todos mis amigos y colegas que siempre me apoyan para seguir creciendo. Infinitamente agradecida a todos ellos, a los que se acercaron el sábado y a La Colosa por permitirme haber formado parte de esta hermosa fecha de cierre de este gran año.
Nada hunde el barco.
📷 La Colosa en MARQUEE SESSION BAR x Lucía Victoria
Sábado 21 de diciembre