24/05/2026
APOCALYPSIS NOW.
El lunes 25 de mayo a las 8 de la mañana vamos a ir con todo el equipo de , las pintoras Paola y Yanina con quienes trabajamos juntos desde hace 25 años ( ) y otros/as pintores invitados, vamos a llevar 2 viajes de un taxi flete desde mi estudio repleto de obras: fotos, colchones pintados, una estatua gigante del Gaucho Gil, dibujos, pinturas… desde fotos que hice a los 18 años hasta unas fotos que hice ayer y las van a imprimir hoy. Con ma****lo y clavos las voy a colgar yo mismo, escuchando el himno nacional a todo volumen. Poniendo las fotos al azar, como salen del flete. Sin medir. Sin nivelar. Quiero demostrarme a mí mismo que no importa la coherencia, que no hay estilo, que agrupar las fotos con el concepto de “serie” es totalmente al p**o en esta época del fin de la pos-fotografía devorados por la adicción a la pantalla del teléfono y devorados por el diablo: la IA.
La fotografía murió y también murió la pos-fotografía, un concepto acuñado (creo) por
Anoche me desperté llorando, y me puse a escrolear tik tok como un descerebrado, para evadirme, para no conectarme con el sentimiento que me provocaba el llanto. Mirando lo que el verdadero poder, los que tienen más poder que los presidentes quieren que mire. Pensé (¿pienso?) que la democracia ya no sirve y la fotografía tampoco. Siento que ya no importan las imágenes. ¿Que sentido tiene cruzar la ciudad e ir hasta La Boca a ver fotos colgadas en la pared?
¿Lograremos despertar alguna emoción en el espectador con este collage apocalíptico, desesperado, con fotos pintarrajeadas, con árboles verde fluo, cielos rosados, marcos hechos con tapitas de cerveza, con fideos moñito pintados de colores como en la escuela primaria?
Al mediodía vamos a parar a comer un locro y luego seguimos hasta la noche y luego toda la semana. Me provoca alegría el hecho de trabajar en grupo, improvisando ese montaje barroco. Estoy ansioso. Es lo que más me gusta. En mi pueblo de infancia había un personaje que andaba en bicicleta con un ma****lo. Tal vez era un invento para no dejarnos salir a la siesta. “El loco del ma****lo”. Así me siento. Feliz.