02/05/2023
Generalmente este pasaje se toma como un ejemplo ideal de ofrendar. Pero si leemos con atención veremos que Jesús no alaba la manera de ofrendar de la viuda, tampoco les dice a los discípulos que hagan ellos lo mismo, si era bueno y noble para la viuda, debería ser bueno y noble para ellos también. Tampoco condena la forma de dar de los otros, simplemente hace una comparación y les dice que ella echó más que todos, porque para ella el precio de la religión fue mayor que para los demás. Tampoco nos dice cuales fueron sus motivos para dar, si fue gratitud y verdadera adoración, o sentimiento de culpa, necesidad de perdón, de salvación, de sanidad, o de multiplicación. En el verso 2, la palabra en el original griego que se utiliza para designar a la viuda equivale a “pobre”, pero luego de echar su ofrenda (verso 3), la palabra con que Jesús designa en griego a la viuda equivale a “desposeído”, “mendigo” o “limosnero”, ese fue el costo de ofrendar para ella. Siendo Dios un Padre amoroso, ¿será esto lo que El quiere para sus hijos?, especialmente para una hija pobre. En los versos anteriores Jesús ha estado condenando el sistema y los líderes religiosos de Israel por su corrupción y su avaricia, (Lucas 20:46-47 y los pasajes paralelos en Mateo 23:1-39, y Marcos 12:38-40), y señala como los fariseos y escribas, devoraban las casas de las viudas, lo que quiere decir que las oprimían en vez de ayudarlas como era el mandamiento de Dios.
Pero, ¿es este el modelo bíblico para ofrendar?, definitivamente NO, Dios no quiere que una persona se despoje de todo lo que tiene y lo dé al templo, quedándose sin medios para subsistir ni suplir las necesidades de los suyos, al contrario Dios se agrada más en la obediencia que en las ofrendas (Sacrificios), el parámetro bíblico para dar lo encontramos en 2ª.Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. Jesús le pidió al joven rico que fuera, vendiese todo lo que tenia y diera su dinero A LOS POBRES y luego regresara con Él y le siguiera (Mateo 19:21), porque sabía que este joven amaba más las riquezas que a Dios; pero frente a otro hombre rico, no le pide que haga nada, simplemente le habla de Dios y Su Reino y este hombre llamado Zaqueo, decide dar la mitad de sus bienes a los pobres y restituir cuatro veces más a quienes había defraudado (Lucas 19:8), en ninguno de los dos casos, se menciona que Jesús le pidiera dinero para El o los discípulos, tampoco les pide que lo den al templo.
Dios no nos pide todo lo que tenemos, antes bien, desea que cada creyente aprenda a ser piadoso primero en su propio hogar, y esto se refiere a que cubra las necesidades de los suyos antes que las del templo, iglesia o las personas de fuera (1ª. Timoteo 5:4). También nos dice que quien no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo (1ª.Timoteo 5:8). También nos manda honrar Padre y Madre y esto no se refiere solamente a obedecer, sino a suplir sus necesidades. Los fariseos habían invalidado el quinto mandamiento, “Honraras Padre y Madre”, en su propio beneficio, diciendo a las personas que estaba bien si decían a sus padres que todo aquello con que podrían ayudarlos para su sustento, era una ofrenda a Dios, y entonces ya no tenían obligación de honrarlos (proveer para ellos). Jesús los reprende por esta actitud hipócrita de abierta desobediencia a Dios (Mateo 15:3-9).
Y ¿Cuál es la actitud y el mandamiento de Dios con respecto a las viudas?, definitivamente No es que den todo lo que tienen para su sustento. Si no es ese el mandamiento para cualquier creyente, mucho menos sería para una viuda. Dios es protector de los huérfanos y las viudas y desea que los creyentes tengan la misma actitud; en el libro de Santiago se nos dice que parte de la religión pura y sin mancha delante de Dios es visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones (Stg.1:27), y esto no solamente para “orar” por ellos y darles palabras de ánimo, sino para cubrir sus necesidades (Stg.2:15-16). La intención de Dios nunca ha sido que los predicadores pidan a las viudas que hagan un “acto de fe” dando de lo poco que tienen para sostener ministerios o Iglesias, sino al contrario que el ministerio o Iglesia cubra las necesidades de las viudas y los huérfanos. Jesús pronunció juicio contra los fariseos y escribas que abusaban económicamente de las viudas (Mateo 23:14), y en este pasaje de Lucas 21:3-4, se presenta este caso, como una denuncia de un sistema religioso corrupto, que es capaz de tomar todo lo que una viuda pobre tiene. No es un ejemplo a seguir, y sería interesante que si algún predicador lo ve y lo enseña como ejemplo a su congregación, él mismo fuera el primero en seguir el ejemplo y dar todo lo que tiene y quedarse sin ningún bien a su nombre, sin un salario mensual, sin dinero ni medios para su subsistencia ni la de su familia; si es bueno y noble para la viuda, debería ser bueno y noble para él también, es seguro que ningún predicador interpreta este pasaje como ejemplo para su vida personal.
El objetivo de la Iglesia es proteger a los desamparados, no quitarles los pocos medios de subsistencia que tienen. Para Dios obedecer es mejor que ofrendar, NO quiere decir esto que no debemos ofrendar y contribuir para la obra de Dios (misioneros, ayuda a los necesitados, mantenimiento de la Iglesia, sueldos administrativos y pastorales y escuelas bíblicas), parte de obedecer a Dios es ofrendar con alegría, no con tristeza o por obligación (presión del pastor o líder) y no por necesidad (para comprar prosperidad, perdón o salud), pero ofrendar no substituye obedecer a Dios, debemos cubrir las necesidades de nuestra familia, y las de los necesitados (pobres, huérfanos y viudas). No debemos invalidar los mandamientos de Dios por seguir tradiciones de hombres.
Publicado originalmente en mayo 5 de 2016 por Predica La Palabra.